Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés
los pensamientos de un cabrero
pensamientos, reflexiones, ocurrencias, lecturas...
mientras pastoreo mis cabras
viernes, 13 de marzo de 2015
el derecho de ser niños
"Día tras día, se niega a los niños el derecho a ser niños. Los hechos, que se burlan de ese derecho, imparten sus enseñanzas en la vida cotidiana. El mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, para que se acostumbren a actuar como el dinero actúa. El mundo trata a los niños pobres como si fueran basura, para que se conviertan en basura. Y a los del medio, a los niños que no son ricos ni pobres, los tiene atados a la pata del televisor, para que desde muy temprano acepten, como destino, la vida prisionera. Mucha magia y mucha suerte tienen los niños que consiguen ser niños."
no he de callar
Un antiguo proverbio dice que Somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio
La Biblia recoge también algunos proverbios con un sentido equivalente:
Necio callado pasa por sabio;
el que cierra los labios por prudente.
Proverbios, 17, 28
Algunos refranes populares castellanos insisten en la misma idea:
En boca cerrada no entran moscas
Asno callado es tenido por sabio contado
Hablar sin pensar es como tirar sin apuntar
En la boca tengo un grillo que está siempre diciendo: dilo, dilo, dilo...
En su última novela, Así empieza lo malo, Javier Marías tampoco calla cuando reflexiona sobre el hablar y sobre el callar. Parafrasea a Shakespeare, quien en el prólogo de la segunda parte de su obra Henry IV, pone en boca de Rumor estas palabras: "Abrid los oídos; porque, ¿cuál de vosotros cerrará el orificio que escucha cuando habla el sonoro Rumor? Yo, desde el oriente al encorvado oeste, con el viento como mi caballo de postas, aún despliego los actos iniciados en esta bola terrestre. Cabalgan sobre mis lenguas las incesantes calumnias, que pronuncio en todo idioma, atestando de falsas noticias los oídos de los hombres".
Porque... la calunnia e un venticello...
Siguiendo con Javier Marías, en otro momento de su última novela podemos leer: "Uno olvida mucho más lo que sale de su boca que lo que entra por sus oídos"; y más adelante: "...cada cosa que se le cuenta a uno deja su pequeña huella y siembra un mínimo de duda, por eso no es tan extraño que a veces uno no quiera oír más, cuando ya se ha compuesto su cuadro, o que prohíba hablar a los acusados, no vaya a ser que paulatinamente lo convenzan de su inocencia y suene a verdad su relato".
Sin embargo, a veces, es preciso hablar y no callar para que no nos ocurra como en las profecías de Isaías:
Maltratado, se humillaba y no abría la boca:
como cordero llevado al matadero,
como oveja ante el esquilador,
enmudecía y no abría la boca.
Isaías, 53, 7
Así pues, muchas veces, es preciso hablar y no callar "por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises, o amenaces miedo..."
EPÍSTOLA SATÍRICA Y CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS, ESCRITA A DON GASPAR DE GUZMÁN, CONDE DE OLIVARES, EN SU VALIMIENTO por Francisco de Quevedo y Villegas, 1630
No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice.
En otros siglos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda,
y romper el silencio el bien hablado.
Pues sepa quien lo niega, y quien lo duda,
que es lengua la verdad de Dios severo,
y la lengua de Dios nunca fue muda.
Son la verdad y Dios, Dios verdadero,
ni eternidad divina los separa,
ni de los dos alguno fue primero.
Si Dios a la verdad se adelantara,
siendo verdad, implicación hubiera
en ser, y en que verdad de ser dejara.
La justicia de Dios es verdadera,
y la misericordia, y todo cuanto
es Dios, todo ha de ser verdad entera.
Señor Excelentísimo, mi llanto
ya no consiente márgenes ni orillas:
inundación será la de mi canto.
Ya sumergirse miro mis mejillas,
la vista por dos urnas derramada
sobre las aras de las dos Castillas.
Yace aquella virtud desaliñada,
que fue, si rica menos, más temida,
en vanidad y en sueño sepultada.
Y aquella libertad esclarecida,
que en donde supo hallar honrada muerte,
nunca quiso tener más larga vida.
Y pródiga de l'alma, nación fuerte,
contaba, por afrentas de los años,
envejecer en brazos de la suerte.
Del tiempo el ocio torpe, y los engaños
del paso de las horas y del día,
reputaban los nuestros por extraños.
Nadie contaba cuánta edad vivía,
sino de qué manera: ni aun un'hora
lograba sin afán su valentía.
La robusta virtud era señora,
y sola dominaba al pueblo rudo;
edad, si mal hablada, vencedora.
El temor de la mano daba escudo
al corazón, que, en ella confiado,
todas las armas despreció desnudo.
Multiplicó en escuadras un soldado
su honor precioso, su ánimo valiente,
de sola honesta obligación armado.
Y debajo del cielo, aquella gente,
si no a más descansado, a más honroso
sueño entregó los ojos, no la mente.
Hilaba la mujer para su esposo
la mortaja, primero que el vestido;
menos le vio galán que peligroso.
Acompañaba el lado del marido
más veces en la hueste que en la cama;
sano le aventuró, vengóle herido.
Todas matronas, y ninguna dama:
que nombres del halago cortesano
no admitió lo severo de su fama.
Derramado y sonoro el Oceano
era divorcio de las rubias minas
que usurparon la paz del pecho humano.
Ni los trujo costumbres peregrinas
el áspero dinero, ni el Oriente
compró la honestidad con piedras finas.
Joya fue la virtud pura y ardiente;
gala el merecimiento y alabanza;
sólo se cudiciaba lo decente.
No de la pluma dependió la lanza,
ni el cántabro con cajas y tinteros
hizo el campo heredad, sino matanza.
Y España, con legítimos dineros,
no mendigando el crédito a Liguria,
más quiso los turbantes que los ceros.
Menos fuera la pérdida y la injuria,
si se volvieran Muzas los asientos;
que esta usura es peor que aquella furia.
Caducaban las aves en los vientos,
y expiraba decrépito el venado:
grande vejez duró en los elementos.
Que el vientre entonces bien diciplinado
buscó satisfación, y no hartura,
y estaba la garganta sin pecado.
Del mayor infanzón de aquella pura
república de grandes hombres, era
una vaca sustento y armadura.
No había venido al gusto lisonjera
la pimienta arrugada, ni del clavo
la adulación fragrante forastera.
Carnero y vaca fue principio y cabo,
Y con rojos pimientos, y ajos duros,
tan bien como el señor, comió el esclavo.
Bebió la sed los arroyuelos puros;
de pués mostraron del carchesio a Baco
el camino los brindis mal seguros.
El rostro macilento, el cuerpo flaco
eran recuerdo del trabajo honroso,
y honra y provecho andaban en un saco.
Pudo sin miedo un español velloso
llamar a los tudescos bacchanales,
y al holandés, hereje y alevoso.
Pudo acusar los celos desiguales
a la Italia; pero hoy, de muchos modos,
somos copias, si son originales.
Las descendencias gastan muchos godos,
todos blasonan, nadie los imita:
y no son sucesores, sino apodos.
Vino el betún precioso que vomita
la ballena, o la espuma de las olas,
que el vicio, no el olor, nos acredita.
Y quedaron las huestes españolas
bien perfumadas, pero mal regidas,
y alhajas las que fueron pieles solas.
Estaban las hazañas mal vestidas,
y aún no se hartaba de buriel y lana
la vanidad de fembras presumidas.
A la seda pomposa siciliana,
que manchó ardiente múrice, el romano
y el oro hicieron áspera y tirana.
Nunca al duro español supo el gusano
persuadir que vistiese su mortaja,
intercediendo el Can por el verano.
Hoy desprecia el honor al que trabaja,
y entonces fue el trabajo ejecutoria,
y el vicio gradüó la gente baja.
Pretende el alentado joven gloria
por dejar la vacada sin marido,
y de Ceres ofende la memoria.
Un animal a la labor nacido,
y símbolo celoso a los mortales,
que a Jove fue disfraz, y fue vestido;
que un tiempo endureció manos reales,
y detrás de él los cónsules gimieron,
y rumia luz en campos celestiales,
¿por cuál enemistad se persuadieron
a que su apocamiento fuese hazaña,
y a las mieses tan grande ofensa hicieron?
¡Qué cosa es ver un infanzón de España
abreviado en la silla a la jineta,
y gastar un caballo en una caña!
Que la niñez al gallo le acometa
con semejante munición apruebo;
mas no la edad madura y la perfeta.
Ejercite sus fuerzas el mancebo
en frentes de escuadrones; no en la frente
del útil bruto l'asta del acebo.
El trompeta le llame diligente,
dando fuerza de ley el viento vano,
y al son esté el ejército obediente.
¡Con cuánta majestad llena la mano
la pica, y el mosquete carga el hombro,
del que se atreve a ser buen castellano!
Con asco, entre las otras gentes, nombro
al que de su persona, sin decoro,
más quiere nota dar, que dar asombro.
Jineta y cañas son contagio moro;
restitúyanse justas y torneos,
y hagan paces las capas con el toro.
Pasadnos vos de juegos a trofeos,
que sólo grande rey y buen privado
pueden ejecutar estos deseos.
Vos, que hacéis repetir siglo pasado,
con desembarazarnos las personas
y sacar a los miembros de cuidado;
vos distes libertad con las valonas,
para que sean corteses las cabezas,
desnudando el enfado a las coronas.
Y pues vos enmendastes las cortezas,
dad a la mejor parte medicina:
vuélvanse los tablados fortalezas.
Que la cortés estrella, que os inclina
a privar sin intento y sin venganza,
milagro que a la invidia desatina,
tiene por sola bienaventuranza
el reconocimiento temeroso,
no presumida y ciega confianza.
Y si os dio el ascendiente generoso
escudos, de armas y blasones llenos,
y por timbre el martirio glorïoso,
mejores sean por vos los que eran buenos
Guzmanes, y la cumbre desdeñosa
os muestre, a su pesar, campos serenos.
Lograd, señor, edad tan venturosa;
y cuando nuestras fuerzas examina
persecución unida y belicosa,
la militar valiente disciplina
tenga más platicantes que la plaza:
descansen tela falsa y tela fina.
Suceda a la marlota la coraza,
y si el Corpus con danzas no los pide,
velillos y oropel no hagan baza.
El que en treinta lacayos los divide,
hace suerte en el toro, y con un dedo
la hace en él la vara que los mide.
Mandadlo así, que aseguraros puedo
que habéis de restaurar más que Pelayo;
pues valdrá por ejércitos el miedo,
y os verá el cielo administrar su rayo.
La Biblia recoge también algunos proverbios con un sentido equivalente:
Necio callado pasa por sabio;
el que cierra los labios por prudente.
Proverbios, 17, 28
Algunos refranes populares castellanos insisten en la misma idea:
En boca cerrada no entran moscas
Asno callado es tenido por sabio contado
Hablar sin pensar es como tirar sin apuntar
En la boca tengo un grillo que está siempre diciendo: dilo, dilo, dilo...
En su última novela, Así empieza lo malo, Javier Marías tampoco calla cuando reflexiona sobre el hablar y sobre el callar. Parafrasea a Shakespeare, quien en el prólogo de la segunda parte de su obra Henry IV, pone en boca de Rumor estas palabras: "Abrid los oídos; porque, ¿cuál de vosotros cerrará el orificio que escucha cuando habla el sonoro Rumor? Yo, desde el oriente al encorvado oeste, con el viento como mi caballo de postas, aún despliego los actos iniciados en esta bola terrestre. Cabalgan sobre mis lenguas las incesantes calumnias, que pronuncio en todo idioma, atestando de falsas noticias los oídos de los hombres".
Porque... la calunnia e un venticello...
Siguiendo con Javier Marías, en otro momento de su última novela podemos leer: "Uno olvida mucho más lo que sale de su boca que lo que entra por sus oídos"; y más adelante: "...cada cosa que se le cuenta a uno deja su pequeña huella y siembra un mínimo de duda, por eso no es tan extraño que a veces uno no quiera oír más, cuando ya se ha compuesto su cuadro, o que prohíba hablar a los acusados, no vaya a ser que paulatinamente lo convenzan de su inocencia y suene a verdad su relato".
Sin embargo, a veces, es preciso hablar y no callar para que no nos ocurra como en las profecías de Isaías:
Maltratado, se humillaba y no abría la boca:
como cordero llevado al matadero,
como oveja ante el esquilador,
enmudecía y no abría la boca.
Isaías, 53, 7
Así pues, muchas veces, es preciso hablar y no callar "por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises, o amenaces miedo..."
EPÍSTOLA SATÍRICA Y CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS, ESCRITA A DON GASPAR DE GUZMÁN, CONDE DE OLIVARES, EN SU VALIMIENTO por Francisco de Quevedo y Villegas, 1630
No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice.
En otros siglos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda,
y romper el silencio el bien hablado.
Pues sepa quien lo niega, y quien lo duda,
que es lengua la verdad de Dios severo,
y la lengua de Dios nunca fue muda.
Son la verdad y Dios, Dios verdadero,
ni eternidad divina los separa,
ni de los dos alguno fue primero.
Si Dios a la verdad se adelantara,
siendo verdad, implicación hubiera
en ser, y en que verdad de ser dejara.
La justicia de Dios es verdadera,
y la misericordia, y todo cuanto
es Dios, todo ha de ser verdad entera.
Señor Excelentísimo, mi llanto
ya no consiente márgenes ni orillas:
inundación será la de mi canto.
Ya sumergirse miro mis mejillas,
la vista por dos urnas derramada
sobre las aras de las dos Castillas.
Yace aquella virtud desaliñada,
que fue, si rica menos, más temida,
en vanidad y en sueño sepultada.
Y aquella libertad esclarecida,
que en donde supo hallar honrada muerte,
nunca quiso tener más larga vida.
Y pródiga de l'alma, nación fuerte,
contaba, por afrentas de los años,
envejecer en brazos de la suerte.
Del tiempo el ocio torpe, y los engaños
del paso de las horas y del día,
reputaban los nuestros por extraños.
Nadie contaba cuánta edad vivía,
sino de qué manera: ni aun un'hora
lograba sin afán su valentía.
La robusta virtud era señora,
y sola dominaba al pueblo rudo;
edad, si mal hablada, vencedora.
El temor de la mano daba escudo
al corazón, que, en ella confiado,
todas las armas despreció desnudo.
Multiplicó en escuadras un soldado
su honor precioso, su ánimo valiente,
de sola honesta obligación armado.
Y debajo del cielo, aquella gente,
si no a más descansado, a más honroso
sueño entregó los ojos, no la mente.
Hilaba la mujer para su esposo
la mortaja, primero que el vestido;
menos le vio galán que peligroso.
Acompañaba el lado del marido
más veces en la hueste que en la cama;
sano le aventuró, vengóle herido.
Todas matronas, y ninguna dama:
que nombres del halago cortesano
no admitió lo severo de su fama.
Derramado y sonoro el Oceano
era divorcio de las rubias minas
que usurparon la paz del pecho humano.
Ni los trujo costumbres peregrinas
el áspero dinero, ni el Oriente
compró la honestidad con piedras finas.
Joya fue la virtud pura y ardiente;
gala el merecimiento y alabanza;
sólo se cudiciaba lo decente.
No de la pluma dependió la lanza,
ni el cántabro con cajas y tinteros
hizo el campo heredad, sino matanza.
Y España, con legítimos dineros,
no mendigando el crédito a Liguria,
más quiso los turbantes que los ceros.
Menos fuera la pérdida y la injuria,
si se volvieran Muzas los asientos;
que esta usura es peor que aquella furia.
Caducaban las aves en los vientos,
y expiraba decrépito el venado:
grande vejez duró en los elementos.
Que el vientre entonces bien diciplinado
buscó satisfación, y no hartura,
y estaba la garganta sin pecado.
Del mayor infanzón de aquella pura
república de grandes hombres, era
una vaca sustento y armadura.
No había venido al gusto lisonjera
la pimienta arrugada, ni del clavo
la adulación fragrante forastera.
Carnero y vaca fue principio y cabo,
Y con rojos pimientos, y ajos duros,
tan bien como el señor, comió el esclavo.
Bebió la sed los arroyuelos puros;
de pués mostraron del carchesio a Baco
el camino los brindis mal seguros.
El rostro macilento, el cuerpo flaco
eran recuerdo del trabajo honroso,
y honra y provecho andaban en un saco.
Pudo sin miedo un español velloso
llamar a los tudescos bacchanales,
y al holandés, hereje y alevoso.
Pudo acusar los celos desiguales
a la Italia; pero hoy, de muchos modos,
somos copias, si son originales.
Las descendencias gastan muchos godos,
todos blasonan, nadie los imita:
y no son sucesores, sino apodos.
Vino el betún precioso que vomita
la ballena, o la espuma de las olas,
que el vicio, no el olor, nos acredita.
Y quedaron las huestes españolas
bien perfumadas, pero mal regidas,
y alhajas las que fueron pieles solas.
Estaban las hazañas mal vestidas,
y aún no se hartaba de buriel y lana
la vanidad de fembras presumidas.
A la seda pomposa siciliana,
que manchó ardiente múrice, el romano
y el oro hicieron áspera y tirana.
Nunca al duro español supo el gusano
persuadir que vistiese su mortaja,
intercediendo el Can por el verano.
Hoy desprecia el honor al que trabaja,
y entonces fue el trabajo ejecutoria,
y el vicio gradüó la gente baja.
Pretende el alentado joven gloria
por dejar la vacada sin marido,
y de Ceres ofende la memoria.
Un animal a la labor nacido,
y símbolo celoso a los mortales,
que a Jove fue disfraz, y fue vestido;
que un tiempo endureció manos reales,
y detrás de él los cónsules gimieron,
y rumia luz en campos celestiales,
¿por cuál enemistad se persuadieron
a que su apocamiento fuese hazaña,
y a las mieses tan grande ofensa hicieron?
¡Qué cosa es ver un infanzón de España
abreviado en la silla a la jineta,
y gastar un caballo en una caña!
Que la niñez al gallo le acometa
con semejante munición apruebo;
mas no la edad madura y la perfeta.
Ejercite sus fuerzas el mancebo
en frentes de escuadrones; no en la frente
del útil bruto l'asta del acebo.
El trompeta le llame diligente,
dando fuerza de ley el viento vano,
y al son esté el ejército obediente.
¡Con cuánta majestad llena la mano
la pica, y el mosquete carga el hombro,
del que se atreve a ser buen castellano!
Con asco, entre las otras gentes, nombro
al que de su persona, sin decoro,
más quiere nota dar, que dar asombro.
Jineta y cañas son contagio moro;
restitúyanse justas y torneos,
y hagan paces las capas con el toro.
Pasadnos vos de juegos a trofeos,
que sólo grande rey y buen privado
pueden ejecutar estos deseos.
Vos, que hacéis repetir siglo pasado,
con desembarazarnos las personas
y sacar a los miembros de cuidado;
vos distes libertad con las valonas,
para que sean corteses las cabezas,
desnudando el enfado a las coronas.
Y pues vos enmendastes las cortezas,
dad a la mejor parte medicina:
vuélvanse los tablados fortalezas.
Que la cortés estrella, que os inclina
a privar sin intento y sin venganza,
milagro que a la invidia desatina,
tiene por sola bienaventuranza
el reconocimiento temeroso,
no presumida y ciega confianza.
Y si os dio el ascendiente generoso
escudos, de armas y blasones llenos,
y por timbre el martirio glorïoso,
mejores sean por vos los que eran buenos
Guzmanes, y la cumbre desdeñosa
os muestre, a su pesar, campos serenos.
Lograd, señor, edad tan venturosa;
y cuando nuestras fuerzas examina
persecución unida y belicosa,
la militar valiente disciplina
tenga más platicantes que la plaza:
descansen tela falsa y tela fina.
Suceda a la marlota la coraza,
y si el Corpus con danzas no los pide,
velillos y oropel no hagan baza.
El que en treinta lacayos los divide,
hace suerte en el toro, y con un dedo
la hace en él la vara que los mide.
Mandadlo así, que aseguraros puedo
que habéis de restaurar más que Pelayo;
pues valdrá por ejércitos el miedo,
y os verá el cielo administrar su rayo.
la culpa
"La culpa es más fuerte que mi deseo de enmienda, la culpa me impide intentarla, y lo único a lo que puedo aspirar es a que esa culpa haya pasado, a que sea ya tan vieja que sólo le quepa perderse en las nieblas en que se desdibuja cuanto desde siempre ha acontecido, hasta que los trazos acaban fundiéndose y resultan indistinguibles: lo bueno y lo ambiguo y lo contradictorio y lo malo, los crímenes y las heroicidades, la malevolencia y el desprendimiento, la rectitud y el engaño, el rencor que jamás se atenúa y el perdón obtenido por la fatiga de la víctima... (...) ...no nos queda más remedio que manejarnos con lo que hemos hecho u omitido y distraer nuestra culpa o aplacarla, y a veces la única forma de conseguirlo es aumentarla, procurar que las nuevas culpas cubran las más antiguas y las ensombrezcan o difuminen o minimicen, hasta que por fin todas hayan pasado y no quede cabeza en el mundo capaz de recordarlas, ni malvada y rápida lengua para contarlas, ni siquiera tembloroso dedo para señalarnos como causantes de nada."
Javier Marías, Así empieza lo malo, p. 448-449
lunes, 9 de marzo de 2015
domingo, 1 de marzo de 2015
mi angustia y yo
So we meet again, my heartache
So we meet again, my friend
I should've known that you'd return
The moment I was summoned
So we meet again, my friend
I should've known that you'd return
The moment I was summoned
So we meet again, my heartache
Like two lovers torn apart
Bound together by the breaking
Of a tired and torrid heart
Like two lovers torn apart
Bound together by the breaking
Of a tired and torrid heart
So we meet again, my heartache
Just as leaves begin to change
How you've made my life a story
Filled with whirls you've rearranged
Just as leaves begin to change
How you've made my life a story
Filled with whirls you've rearranged
So we meet again, my heartache
Come and join me in my pain
You're the reason I remember
Every sweet and sad charade
Come and join me in my pain
You're the reason I remember
Every sweet and sad charade
So we meet again, my heartache
Come and sit with me a while
Rest your head upon my shoulder
Hide your face beneath my smile
Come and sit with me a while
Rest your head upon my shoulder
Hide your face beneath my smile
So we meet again, my heartache
Hold the glasses stilled with wine
I hope you join me in my toast, my ghoulish host
And maybe stay a while this time.
Hold the glasses stilled with wine
I hope you join me in my toast, my ghoulish host
And maybe stay a while this time.
Así que volvemos a encontrarnos, mi angustia
Así que volvemos a encontrarnos, amiga mía
Así que volvemos a encontrarnos, amiga mía
Debería haber sabido que volverías
justo cuando estaba en vías de recuperación
justo cuando estaba en vías de recuperación
Así que volvemos a encontrarnos, mi angustia
como dos amantes desgarrados
Ligados juntos por el rompimiento
de un corazón cansado y ardiente
como dos amantes desgarrados
Ligados juntos por el rompimiento
de un corazón cansado y ardiente
Así que volvemos a encontrarnos, mi angustia
Tal como las hojas que comienzan a cambiar
Cómo tú has hecho de mi vida una historia
llena de remolinos que tú has reordenado
Tal como las hojas que comienzan a cambiar
Cómo tú has hecho de mi vida una historia
llena de remolinos que tú has reordenado
Así que volvemos a encontrarnos, mi angustia
Ven y únete a mi dolor
Tú eres la razón, te recuerdo
cada dulce y triste farsa
Ven y únete a mi dolor
Tú eres la razón, te recuerdo
cada dulce y triste farsa
Así que volvemos a encontrarnos, mi angustia
Ven y siéntate conmigo un rato
Descansa tu cabeza en mi hombro
y esconde tu rostro bajo mi sonrisa
Ven y siéntate conmigo un rato
Descansa tu cabeza en mi hombro
y esconde tu rostro bajo mi sonrisa
Así que volvemos a encontrarnos, mi angustia
Sujeta los vasos calmados con vino
Esperó que te unas a mí en mi brindis, mi morboso huésped
y quizá esta vez te quedes un poco más.
Sujeta los vasos calmados con vino
Esperó que te unas a mí en mi brindis, mi morboso huésped
y quizá esta vez te quedes un poco más.
Esto es lo que dice de Melody Gardot el autor del blog fatales espejos repetidos :
A los 19 años Melody Gardot pedaleaba por las calles de Filadelfia cuando un todoterreno (ya saben, esos coches diseñados para reforzar el ego de hombres dotados de miembros viriles casi imperceptibles para el ojo humano) se saltó un semáforo en rojo, la arrolló, le reventó la pelvis y le produjo múltiples traumatismos, algunos de ellos cerebrales.
Tardó meses en hablar de nuevo –su cerebro funcionaba, pero las palabras no conseguían escapar de su boca- y bastante más tiempo todavía en volver a caminar. Un neurólogo la animó a utilizar la música como terapia, así que canturreaba acostada en la cama y acabó grabando un disco allí mismo, más que nada porque le fallaba la memoria a corto plazo: era incapaz de recordar qué había hecho un rato antes.
Hoy todavía es hipersensible al sonido y la luz –de ahí sus gafas oscuras- y camina con un bastón. Uno de los doctores que la cuidaron comentó que no es posible separar su música del daño que sufrió. Al escuchar esa frase ella se queda un rato en silencio y replica: “¿Ray Charles era ciego, Ray Charles era músico o Ray Charles era un músico ciego? Creo que una puerta conduce a otra puerta. Estoy dónde estoy porque vengo de dónde vengo. Así que lo acepto de la mejor manera."
Es una estrella mundial del Jazz (o lo que sea) y canta como deberían hacerlo los ángeles si no estuviera seguro de que es imposible que ellos tengan la mitad del talento que ella derrocha en cada canción.
A los 19 años Melody Gardot pedaleaba por las calles de Filadelfia cuando un todoterreno (ya saben, esos coches diseñados para reforzar el ego de hombres dotados de miembros viriles casi imperceptibles para el ojo humano) se saltó un semáforo en rojo, la arrolló, le reventó la pelvis y le produjo múltiples traumatismos, algunos de ellos cerebrales.
Tardó meses en hablar de nuevo –su cerebro funcionaba, pero las palabras no conseguían escapar de su boca- y bastante más tiempo todavía en volver a caminar. Un neurólogo la animó a utilizar la música como terapia, así que canturreaba acostada en la cama y acabó grabando un disco allí mismo, más que nada porque le fallaba la memoria a corto plazo: era incapaz de recordar qué había hecho un rato antes.
Hoy todavía es hipersensible al sonido y la luz –de ahí sus gafas oscuras- y camina con un bastón. Uno de los doctores que la cuidaron comentó que no es posible separar su música del daño que sufrió. Al escuchar esa frase ella se queda un rato en silencio y replica: “¿Ray Charles era ciego, Ray Charles era músico o Ray Charles era un músico ciego? Creo que una puerta conduce a otra puerta. Estoy dónde estoy porque vengo de dónde vengo. Así que lo acepto de la mejor manera."
Es una estrella mundial del Jazz (o lo que sea) y canta como deberían hacerlo los ángeles si no estuviera seguro de que es imposible que ellos tengan la mitad del talento que ella derrocha en cada canción.
la vida
"No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro."
Milan Kundera, La insoportable levedad del ser
"Y así se desarrolla nuestra vida antes de que nos demos cuenta de ello. Y se nos escapa. Ya lo dijo el poeta: El modo como se nos escapan nuestras vidas es la vida.”
Richard Ford, El Día de la Independencia
sábado, 28 de febrero de 2015
Así empieza lo malo
Javier Marías, Así empieza lo malo, Alfaguara, 2014
"No hace demasiado tiempo que ocurrió aquella historia -menos de lo que suele durar una vida, y qué poco es una vida, una vez terminada y cuando ya se puede contar en unas frases y sólo deja en la memoria cenizas que se desprenden a la menor sacudida y vuelan a la menor ráfaga-, y sin embrago hoy sería imposible."
El comienzo es tan estimulante como podría ser el de "En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme..." o el de "Todas las familias felices se parecen entre sí...". Comienzos que llevan en sí la semilla del algo que parece prometedor.
Como siempre ocurre con los autores consagrados en vida como clásicos, las críticas son excelentes. No podría ser de otra forma. Lo contrario sería asumir posturas difíciles de defender ante el reconocimiento general de lo que todos, desde los lectores de bestsellers hasta los sesudos académicos, consideran la gran calidad de un autor. Empiezo pues mi lectura con esperanzas de disfrutar de ella, pero tratando de evitar los prejuicios inducidos en mí por lo que me parecen excesivas alabanzas.
"No hace demasiado tiempo que ocurrió aquella historia -menos de lo que suele durar una vida, y qué poco es una vida, una vez terminada y cuando ya se puede contar en unas frases y sólo deja en la memoria cenizas que se desprenden a la menor sacudida y vuelan a la menor ráfaga-, y sin embrago hoy sería imposible."
El comienzo es tan estimulante como podría ser el de "En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme..." o el de "Todas las familias felices se parecen entre sí...". Comienzos que llevan en sí la semilla del algo que parece prometedor.
Como siempre ocurre con los autores consagrados en vida como clásicos, las críticas son excelentes. No podría ser de otra forma. Lo contrario sería asumir posturas difíciles de defender ante el reconocimiento general de lo que todos, desde los lectores de bestsellers hasta los sesudos académicos, consideran la gran calidad de un autor. Empiezo pues mi lectura con esperanzas de disfrutar de ella, pero tratando de evitar los prejuicios inducidos en mí por lo que me parecen excesivas alabanzas.
Balthus - Nude stepping out from the bath (1957)
Trato de empezar la lectura como si saliera desnudo del baño, como si no hubiera leido ninguna de las innumerables reseñas laudatorias, apologías y panegíricos que se han publicado en los medios de mayor difusión en los últimos meses. En fin, también es posible que mi esfuerzo por deshacerme de prejuicios me conduzca a otros prejuicios de signo inverso. Intentaré evitarlo y disfrutar de una lectura que promete...
Shakespeare guía los pasos de Javier Marías desde el título, como siempre. Y desde el barroquismo de su lenguaje, también como siempre. Y desde las reflexiones sobre las innumerables cuestiones que preocupan a todos los seres humanos, como siempre. Pero, también como siempre, no consigue Javier Marías ponerse a la altura de su maestro.
Porque quizá haya que renunciar a saber lo que no se puede saber y "de sustraerse al vaivén de lo que se nos va contando a lo largo de la vida entera" para que, aunque así empiece lo malo, lo peor quede atrás... porque "cuando pasa el tiempo todo lo real adopta un aspecto de ficción"... Javier Marías aborda problemas eternos como el tiempo, la memoria, el envejecimiento, la pasión y la deseperación, el miedo a la soledad, la necesidad de afecto, la necesidad de saber lo que no se puede saber...
Tras haber leído varias novelas de Javier Marías se tiene la sensación de que siempre se está leyendo la misma novela. En todas hay una o varias tramas en la que se entretejen situaciones y personajes reales con situaciones y personajes de ficción y en las que lo importante se desplaza desde las situaciones hacia las reflexiones que las distintas situaciones provocan. Reflexiones anidadas unas en otras; reflexiones que todos nos hacemos o que todos podemos hacernos en algún momento de nuestras vidas... Javier Marías prosigue su indagación en los resquicios más profundos del alma humana, porque sus personajes, reales o de ficción (qué más da) son iguales a todos los demás, porque la historia está llena "de idénticos comparsas, empeñados uno tras otro en representar el mismo espectáculo y en reescribir el mismo relato melodramático".
Decía antes que "se tiene la sensación de que siempre se está leyendo la misma novela", pero es que se trata de la misma novela. Javier Marías sólo ha escrito una novela que no se acaba nunca...
Su forma de escribir resulta a veces pedante (como él), y algunas de las situaciones que describe son realmente grotescas. Es Javier Marías, un tipo que no se esfuerza por caer bien.
Thus bad begins and worse remains behind
W. Shakespeare, Hamlet, Act III, Scene IV
Shakespeare guía los pasos de Javier Marías desde el título, como siempre. Y desde el barroquismo de su lenguaje, también como siempre. Y desde las reflexiones sobre las innumerables cuestiones que preocupan a todos los seres humanos, como siempre. Pero, también como siempre, no consigue Javier Marías ponerse a la altura de su maestro.
Porque quizá haya que renunciar a saber lo que no se puede saber y "de sustraerse al vaivén de lo que se nos va contando a lo largo de la vida entera" para que, aunque así empiece lo malo, lo peor quede atrás... porque "cuando pasa el tiempo todo lo real adopta un aspecto de ficción"... Javier Marías aborda problemas eternos como el tiempo, la memoria, el envejecimiento, la pasión y la deseperación, el miedo a la soledad, la necesidad de afecto, la necesidad de saber lo que no se puede saber...
Tras haber leído varias novelas de Javier Marías se tiene la sensación de que siempre se está leyendo la misma novela. En todas hay una o varias tramas en la que se entretejen situaciones y personajes reales con situaciones y personajes de ficción y en las que lo importante se desplaza desde las situaciones hacia las reflexiones que las distintas situaciones provocan. Reflexiones anidadas unas en otras; reflexiones que todos nos hacemos o que todos podemos hacernos en algún momento de nuestras vidas... Javier Marías prosigue su indagación en los resquicios más profundos del alma humana, porque sus personajes, reales o de ficción (qué más da) son iguales a todos los demás, porque la historia está llena "de idénticos comparsas, empeñados uno tras otro en representar el mismo espectáculo y en reescribir el mismo relato melodramático".
Decía antes que "se tiene la sensación de que siempre se está leyendo la misma novela", pero es que se trata de la misma novela. Javier Marías sólo ha escrito una novela que no se acaba nunca...
Su forma de escribir resulta a veces pedante (como él), y algunas de las situaciones que describe son realmente grotescas. Es Javier Marías, un tipo que no se esfuerza por caer bien.
viernes, 27 de febrero de 2015
los motivos para odiar
"naturalmente no hay nada más fácil que inventarse un motivo para odiar y por lo tanto una justificación para el crimen: basta con atribuir a un grupo étnico o religioso o nacional menos numeroso uno de los vicios o defectos comunes humanos (ni siquiera tienen que ser pecados), como lo son por ejemplo la codicia, la avaricia, la estupidez o la afición a la bebida o lo que sea que se declara pecado mortal en este caso: así se han conseguido varias cosas indispensables parta poder llevar a cabo el crimen a priori justificado: se ha estigmatizado a la víctima (porque se ha equiparado el color de su piel o su fe con uno de los vicios comunes a todos, y ese vicio se ha elegido casi siempre arbitrariamente y en virtud de una marca externa que a veces puede ser completamente opuesta al contenido), y con ello se encubre este mismo vicio universal en aquel que estigmatiza, luego se apunta con el dedo a la víctima estigmatizada declarándola encarnación de uno o de varios vicios generales, y con ello se dejan las manos libres al atavismo refinado en el hombre que ya he mencionado, para que pueda desfogar sin estorbos sus bestiales pasiones destructivas y sádicas en todos aquellos que llevan el estigma del color de la piel, de la raza, de la fe o de la costumbre."
Danilo Kis, Salmo 44, p. 77-78
El banquero
Craig-James Moncur es un cineasta escocés que ha realizado varios cortometrajes y algún largometraje. El corto titulado "The Banker" es un monólogo en el que un banquero llamado William Montague III aparece sonriente y leyendo a Aldoux Huxley (Un mundo feliz) para explicarnos lo que todos ya sabemos, pero nadie hace nada para evitarlo. El nombre de William Montague recuerda al de Charles Montagu, conde de Halifax, creador del Banco de Inglaterra en 1694.
Lo que nos cuenta el banquero no es nada nuevo. Todos lo sabemos y todos formamos parte de una trama en la que unos pocos aportan sus grandes ideas y obtienen sus grandes beneficios y la mayoría colaboramos porque ni siquiera se nos ocurre pensar que podríamos vivir de otra manera.
Lo que nos cuenta el banquero no es nada nuevo. Todos lo sabemos y todos formamos parte de una trama en la que unos pocos aportan sus grandes ideas y obtienen sus grandes beneficios y la mayoría colaboramos porque ni siquiera se nos ocurre pensar que podríamos vivir de otra manera.
el cariño de las palabras
"Yo no animaría a los niños a leer poesía, animaría a los adultos a no alejarles de ella. Porque la poesía es el género más musical y expresivo, y así es como nacemos: entre los latidos del corazón de la madre y comprendiendo mucho antes el cariño de las palabras que su significado. Lo normal en un niño es la poesía, no al revés. Por eso a los pequeños les entusiasma todo lo que tenga ritmo…"
Gonzalo García (Darabuc)
miércoles, 25 de febrero de 2015
la letra con sangre entra
«Es urgente avanzar en las reformas estructurales en Europa, pero es difícil por los procesos electorales. Los grandes retos necesitan grandes líderes políticos . En los grandes momentos o la historia escoge al líder o el líder cambia la historia», sentenció Min Zhu. «Ya, pero antes hay que educar a la población [en Europa] para que vote al líder correcto que tome las medidas correctas», respondió Fink.
Min Zhu es el vicesecretario general del Fondo Monetario Internacional
Laurence Fink es el presidente del fondo estadounidense Blackrock
Esto es lo que llaman "LA DEMOCRACIA": un sistema que vale mientras funciona como interesa a los que mandan. El pueblo no siempre sabe elegir bien, y ante esta contingencia existen dos teorías y dos metodologías, aunque un único fin. La metodología propuesta por el señor Zhu es la de dejarse de mamonadas y que sea "la historia" quien elija a sus líderes. La metodología del señor Fink es la de educar al pueblo para que elija a los líderes correctos... y ya se sabe desde tiempo inmemorial: "la letra con sangre entra". De momento es esta última metodología la que están utilizando, aunque, si no consiguen que funcione bien, se espera que en breve pasen a utilizar la metodología del señor Zhu (lo harán por nuestro bien, claro) y "la historia" elegirá a los líderes más convenientes. Y es que "la historia" la escriben ellos, el señor Zhu, el señor Fink y todos sus amigotes. Son ellos quienes saben cuál es la dirección de la historia: el progreso, el crecimiento, la evolución y el dinero... mucho dinero para muy pocos y mucha miseria, mucha hambre y mucha muerte, para la mayoría; para esa mayoría que no sabe elegir bien.
martes, 24 de febrero de 2015
Salmo 44
Danilo Kis, Salmo 44, Traducción de Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pistelek, Ed. Acantilado, 2014
La literatura puede ser una forma de recordar el horror para librarse de él. Hay que saber cómo es el sufrimiento para poder vivir sin hacer sufrir. El salmo 44 es el grito de un pueblo que sufre y no sabe por qué, el grito de quienes no saben cuál es su culpa para merecer tanto desprecio y tanto sufrimiento, el grito de quienes se sienten abandonados sin merecerlo...
A través del lirismo, de la poesía, y de la belleza de las imágenes, Danilo Kis nos introduce en el horror y nos transmite el lamento de las víctimas, que desconocen cuál es su culpa y por qué merecen el odio y el desprecio de sus semejantes, de sus vecinos, para que el sufrimiento esté presente en nosotros "como advertencia, como alegría; como un obelisco".
“Y así llegó sin darse cuenta a la estación y vio un largo convoy de vagones sellados de los que asomaban caras fantasmales por ventanucas enrejadas y reconoció ese lamento babilónico que también ella misma había experimentado cuando la deportaron en vagones iguales, ese lamento que se transforma en susurro oscuro, seco: la palabra agua pronunciada en todas las lenguas de Europa como si fuera la misma encarnación de la vida, algo más que el arcaico elemento primordial griego y la sustancia básica de todo lo vivo, junto con el aire y la tierra, por supuesto.” (p. 16)
"- Ahora ya muere el hombre -dijo Zana-. ¿Lo entiendes?: el hombre y no el animal" (p. 18)
"... pero ella, cada vez con más torpeza, había empezado a enredarse en esta pesada malla masculina pensando que era un estúpido cartón de gobelinos, y con la aguja fina y diminuta de la pasividad femenina había empezado a pinchar en vacío hasta enmarañarse en los hilos firmes de la malla, por lo que tuvo que pedir ayuda a los hombres..." (p. 22)
La literatura puede ser una forma de recordar el horror para librarse de él. Hay que saber cómo es el sufrimiento para poder vivir sin hacer sufrir. El salmo 44 es el grito de un pueblo que sufre y no sabe por qué, el grito de quienes no saben cuál es su culpa para merecer tanto desprecio y tanto sufrimiento, el grito de quienes se sienten abandonados sin merecerlo...
A través del lirismo, de la poesía, y de la belleza de las imágenes, Danilo Kis nos introduce en el horror y nos transmite el lamento de las víctimas, que desconocen cuál es su culpa y por qué merecen el odio y el desprecio de sus semejantes, de sus vecinos, para que el sufrimiento esté presente en nosotros "como advertencia, como alegría; como un obelisco".
Nos habeis reducido a ser el oprobio y la fábula de nuestros vecinos
Salmo 44, 15
Fragmento del Salmo 44 (43)
British Library, The Luttrell Psalter, MS 42130, f. 84v
“Y así llegó sin darse cuenta a la estación y vio un largo convoy de vagones sellados de los que asomaban caras fantasmales por ventanucas enrejadas y reconoció ese lamento babilónico que también ella misma había experimentado cuando la deportaron en vagones iguales, ese lamento que se transforma en susurro oscuro, seco: la palabra agua pronunciada en todas las lenguas de Europa como si fuera la misma encarnación de la vida, algo más que el arcaico elemento primordial griego y la sustancia básica de todo lo vivo, junto con el aire y la tierra, por supuesto.” (p. 16)
"- Ahora ya muere el hombre -dijo Zana-. ¿Lo entiendes?: el hombre y no el animal" (p. 18)
"... pero ella, cada vez con más torpeza, había empezado a enredarse en esta pesada malla masculina pensando que era un estúpido cartón de gobelinos, y con la aguja fina y diminuta de la pasividad femenina había empezado a pinchar en vacío hasta enmarañarse en los hilos firmes de la malla, por lo que tuvo que pedir ayuda a los hombres..." (p. 22)
miércoles, 18 de febrero de 2015
el mal procede de la abundancia
"... había comprendido, no de un modo racional, sino con todo su ser, con su vida entera, que el hombre ha sido creado para la felicidad y que esa felicidad está en nosotros mismos, en la satisfacción de las necesidades naturales; que todo el mal procede no de las privaciones, sino de la abundancia."
Liev Nikoláievich Tolstói, Guerra y paz, libro IV, tercera parte, capítulo XII
Liev Nikoláievich Tolstói, Guerra y paz, libro IV, tercera parte, capítulo XII
viernes, 13 de febrero de 2015
ni oblit ni perdó - todos somos 4F
Nunca daremos la razón a los verdugos, porque los verdugos nunca tienen razón. Porque el fascismo se ha vestido el traje de la democracia y sólo hay un culpable: el Estado. Porque todos somos víctimas potenciales del estado policial y del crimen legal, de la llamada "seguridad ciudadana" y de las técnicas de represión avanzadas contra la población civil. Porque todos somos 4F, no olvidamos ni perdonamos.
pensamientos platónicos
Platón Karatáiev es el nombre de un curioso personaje que aparece en el capítulo XII de la Primera Parte del Libro Cuarto de la novela Guerra y Paz de leon Tolstoi. Se trata de un soldado ruso, un hombrecillo que desprendía un intenso olor a sudor y en cuya "modulada voz había tanta expresión de dulzura y sencillez". Platón Karatáiev, "el ser más incomprensible y armónico, la personificación eterna de la verdad y la sencillez", es un filósofo, como su tocayo griego. Estos son algunos de sus pensamientos:
"Donde hay tribunales está la injusticia"
"... el gusano se come la berza y perece antes que ésta"
"Nuestra felicidad es como el agua en la red del pescador: cuando se echa la red, está llena; cuando se la levanta, no hay nada. No es más que eso."
Liev Nikoláievich Tolstói, Guerra y paz, libro IV, primera parte, capítulo XII
"Donde hay tribunales está la injusticia"
"... el gusano se come la berza y perece antes que ésta"
"Nuestra felicidad es como el agua en la red del pescador: cuando se echa la red, está llena; cuando se la levanta, no hay nada. No es más que eso."
Liev Nikoláievich Tolstói, Guerra y paz, libro IV, primera parte, capítulo XII
miércoles, 11 de febrero de 2015
prejuicios
"... a los hombres lo que los mueve, en buena parte, son las ideas preconcebidas. No son las realidades ni las circunstancias las que nos sorprenden; sino el choque de lo que debimos haber sabido, si no hubiesemos estado tan absortos en la creencia de lo que más tarde descubrimos haber tomado por verdad sin más base que el haberlo creído así en aquel momento."
William Faulkner, Humo, p. 43
Humo
William Faulkner, Humo, Alianza Editorial, 1996
Un relato policial narrado con la maestría de Faulkner en el que poco a poco se van descubriendo las motivaciones que dominan las acciones de unas gentes, como todas, dominadas por la codicia, el orgullo y el rencor.
Un relato policial narrado con la maestría de Faulkner en el que poco a poco se van descubriendo las motivaciones que dominan las acciones de unas gentes, como todas, dominadas por la codicia, el orgullo y el rencor.
hipocresía democrática
En la edición de este año, el "Premi Ciutat de Barcelona", en la categoría de mejor audiovisual, ha sido otorgado a los directores del documental Ciutat Morta. Xavier Artigas y Xapo Ortega acudieron a la ceremonia y presentaron un video en el que denunciaban la actitud del ayuntamiento, pero no recogieron el galardón de manos del alcalde, Xavier Trias, ni le dieron la mano. El alcalde aprovechó la ocasión para hacer una apología de "la fuerza de la democracia".
La fuerza de la democracia es que los asesinos y torturadores den premios a sus víctimas y aprovechen la ocasión para ensalzar las virtudes de un sistema que no sólo permite las torturas sino que las promueve. La "democracia" es el sistema más hipócrita que existe. Mientras tortura a sus víctimas construye elaborados discursos de apología de la libertad de expresión porque permite que sus víctimas griten y lloren...
La fuerza de la democracia es que los asesinos y torturadores den premios a sus víctimas y aprovechen la ocasión para ensalzar las virtudes de un sistema que no sólo permite las torturas sino que las promueve. La "democracia" es el sistema más hipócrita que existe. Mientras tortura a sus víctimas construye elaborados discursos de apología de la libertad de expresión porque permite que sus víctimas griten y lloren...
viernes, 6 de febrero de 2015
¡Estamos rodeados!
Así es imposible leer... porque "los malditos tambores de las cátedras y de los institutos, los avinagrados columnistas de diarios de provincias, los rastreadores de estilos y figuras de la alfombra, los rebuznos de la crítica trascendente..." se empeñan "en convertir la lectura de un libro en cualquier cosa menos en un placer, un acto libre y espontáneo, una aventura personal con la imaginación".
Esto decía Juan Marsé en el artículo que tituló "La isla del libro y el día del tesoro" y que fue publicado el 22 de abril de 1979 en El Periódico de Cataluña.
Este es el artículo:
Veo sentada ante mí, en casa, a la joven estudiante de robustas rodillas y nervioso bolígrafo que me visita para anotar en su cuaderno gravísimos datos sobre mis novelas con destino a su tesina; la veo parpadear, confusa, ante mis delgadas respuestas (que no encajan en su vasto y complicado plan de estudios: le digo, por ejemplo, que el Pijoaparte jamás se propuso desenmascarar a la burguesía catalana, sino simplemente enamorar a Teresa), la veo cotejar notas, alterar esquemas, rectificar planteamientos, desorientada, y yo, algo entristecido, me pregunto quién la ha desorientado, cuándo y cómo ha perdido esa muchacha el placer de leer. Afirma que la novela le gustó, pero se nota que no lo pasó bien leyéndola, y lo que es peor, ya no considera importante el pasárselo bien leyendo novelas. Entonces, ¿quién o quiénes le quitaron a esa chica el deseo de disfrutar con un libro, dejándole sólo la obligación de aprender? ¿Aprender qué, además? ¿Sociología, semiótica y semiología, estructuralismo, sentido y forma, relaciones metalingüísticas, perspectiva exógena y estructura interna?
Por un breve instante, horribles fantasmas de posibles tesinas pasadas y futuras desfilan por mi mente con extravagantes títulos: El significado de los toros y de la humilde patata en la poesía de Miguel Hernández – Estructura, calor y sabor de las magdalenas en la obra de Proust - El Pijoaparte hijo natural semiótico de Henry James, con permiso de Félix de Azúa - Los silencios de Moby Dick y su relación metalingüística con la pata de palo de John Silver y con el mezcal y los barrancos de la prosa de Malcolm Lowry - Madame Flaubert soy yo, dijo Federico García Lorca.
¡Maldición, estamos rodeados! Así es imposible leer, hay que saber demasiadas cosas, hay que amueblar la mente de bidets teóricos, hay que ser experto en demasiadas chorradas -le digo a la desilusionada estudiante de graves rodillas y afanoso bolígrafo. Se han empeñado ellos, los malditos tambores de las cátedras y de los institutos, los avinagrados columnistas de diarios de provincias, los rastreadores de estilos y figuras de la alfombra, los rebuznos de la crítica trascendente y los cuarenta años de incultura franquista, en convertir la lectura de un libro en cualquier cosa menos en un placer, un acto libre y espontáneo, una aventura personal con la imaginación. ¿Quieres un consejo? Tira por la borda ese cuaderno y ese bolígrafo y ponte a leer, sobre estas rodillas sojuzgadas de estudiante aplicada, y con ojos infantiles a ser posible, renovada la capacidad de asombro, el sentido de la vida y la imaginación penetrante, otra vez, “La isla del tesoro”. Callarán los bobos tambores eruditos y recobrarás el tesoro de leer.
Juan Marsé
La isla del libro y el día del tesoro
El periódico de Cataluña
22 de abril de 1979
Extraído de: Calle del Orco
Esto decía Juan Marsé en el artículo que tituló "La isla del libro y el día del tesoro" y que fue publicado el 22 de abril de 1979 en El Periódico de Cataluña.
Este es el artículo:
Veo sentada ante mí, en casa, a la joven estudiante de robustas rodillas y nervioso bolígrafo que me visita para anotar en su cuaderno gravísimos datos sobre mis novelas con destino a su tesina; la veo parpadear, confusa, ante mis delgadas respuestas (que no encajan en su vasto y complicado plan de estudios: le digo, por ejemplo, que el Pijoaparte jamás se propuso desenmascarar a la burguesía catalana, sino simplemente enamorar a Teresa), la veo cotejar notas, alterar esquemas, rectificar planteamientos, desorientada, y yo, algo entristecido, me pregunto quién la ha desorientado, cuándo y cómo ha perdido esa muchacha el placer de leer. Afirma que la novela le gustó, pero se nota que no lo pasó bien leyéndola, y lo que es peor, ya no considera importante el pasárselo bien leyendo novelas. Entonces, ¿quién o quiénes le quitaron a esa chica el deseo de disfrutar con un libro, dejándole sólo la obligación de aprender? ¿Aprender qué, además? ¿Sociología, semiótica y semiología, estructuralismo, sentido y forma, relaciones metalingüísticas, perspectiva exógena y estructura interna?
Por un breve instante, horribles fantasmas de posibles tesinas pasadas y futuras desfilan por mi mente con extravagantes títulos: El significado de los toros y de la humilde patata en la poesía de Miguel Hernández – Estructura, calor y sabor de las magdalenas en la obra de Proust - El Pijoaparte hijo natural semiótico de Henry James, con permiso de Félix de Azúa - Los silencios de Moby Dick y su relación metalingüística con la pata de palo de John Silver y con el mezcal y los barrancos de la prosa de Malcolm Lowry - Madame Flaubert soy yo, dijo Federico García Lorca.
¡Maldición, estamos rodeados! Así es imposible leer, hay que saber demasiadas cosas, hay que amueblar la mente de bidets teóricos, hay que ser experto en demasiadas chorradas -le digo a la desilusionada estudiante de graves rodillas y afanoso bolígrafo. Se han empeñado ellos, los malditos tambores de las cátedras y de los institutos, los avinagrados columnistas de diarios de provincias, los rastreadores de estilos y figuras de la alfombra, los rebuznos de la crítica trascendente y los cuarenta años de incultura franquista, en convertir la lectura de un libro en cualquier cosa menos en un placer, un acto libre y espontáneo, una aventura personal con la imaginación. ¿Quieres un consejo? Tira por la borda ese cuaderno y ese bolígrafo y ponte a leer, sobre estas rodillas sojuzgadas de estudiante aplicada, y con ojos infantiles a ser posible, renovada la capacidad de asombro, el sentido de la vida y la imaginación penetrante, otra vez, “La isla del tesoro”. Callarán los bobos tambores eruditos y recobrarás el tesoro de leer.
Juan Marsé
La isla del libro y el día del tesoro
El periódico de Cataluña
22 de abril de 1979
Extraído de: Calle del Orco
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