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jueves, 1 de mayo de 2014

para qué sirve leer?

Holland House Library, London (1941)

Por la noche, en un coloquio, alguien me preguntó si era capaz yo de explicarle para qué sirve leer. Parecía que aquel fuera el Día Mundial de la Lectura. Entonces, a pesar de lo que había escrito aquella mañana, estuve a punto de enojarme por el desprecio hacia los libros que parecía contener aquella pregunta. "Para nada", iba a contestarle iracundo, "no sirve para nada leer del mismo modo que la literatura no ha servido nunca para nada. ¿Satisfecho?"

     Pero la noche no es la mañana, decían en una canción ligera de mi juventud. A diferencia de la mañana, me encontraba yo en aquel momento de buen humor y decidí, más que enfadarme, evangelizar a aquel indígena del país de los analfabetos. Tal vez porque la guerra lo contamina todo, se me ocurrió hablarle al indígena de la fotografía de una biblioteca hecha en 1940 durante los bombardeos sobre Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Es una fotografía que ha sido bastante divulgada y que muestra los restos de una biblioteca medio derruida por los bombardeos. A través del tejado hundido, se ven edificios fantasmales. Pero las estanterías de la biblioteca permanecen en su lugar y los libros alineados en ellas parecen intactos. Tres hombres están de pie entre los escombros y se dedican a fatigar los anaqueles, los tres están absortos en la tarea de escoger un libro para leer. No están olvidándose de la guerra ni parecen ajenos a la destrucción del paisaje que los acoge. Están mirando libros. Simplemente, tratan de que la vida continúe, buscan seguir adelante. Están afirmando el derecho de todos a preguntar, pensar, saber, tratar de entender.


lunes, 28 de abril de 2014

aire de Paris


"Recordaban vagamente a Marcel Duchamp, que a lo largo de su vida no hizo muchas cosas, pero de vez en cuando hizo alguna. En cierta ocasión, construyó una gota de cristal con aire de París y se la regaló a unos amigos de Nueva York. Aire de Paris, la llamó. 'Como mis amigos tenían prácticamente de todo, les llevé cincuenta centímetros cúbicos de Aire de Paris', comentaría años después Duchamp."

Enrique Vila-Matas, Aire de Dylan, p. 201

En 1919, Arensberg, magnate del acero y coleccionista de arte, se preocupaba por el hecho de que Duchamp dedicara casi la totalidad de su tiempo a jugar al ajedrez y no se preocupa en realizar ninguna obra artística. El contrato entre Arensberg y Duchamp implicaba que aquel era dueño de toda la obra realizada por el artista a cambio de un sueldo mensual... pero frecuentemente Arensberg debía enfrentar el problema de que Duchamp mostraba poco interés en realizar obra y es celebre su poca voluntad de trabajar y sus teorías sobre el ahorro de esfuerzo y la conservación de energía.

Arensberg había supuesto que Duchamp estaba escaso de inspiración y que ello era la causa de su reticencia a realizar más obras. Arensberg le pagó a Duchamp un viaje desde Nueva York a París para que el artista regresara con un poco del artístico aire parisino y se decidiese a crear nuevas obras que traería en su vuelta a EEUU. Duchamp acepta el viaje, y en Paris se dedica principalmente a seguir jugando al ajedrez con sus viejos camaradas. Al regresar a Nueva York entrega una única obra a Arensberg: su “Aire de Paris”, una ampolla que había encargado a un farmacéutico, la cual encierra el aire parisino que el mecenas reclamaba.

nada de nada

"Porque no había nada... que le gustara más que no hacer nada." (p. 254)

"No hacemos nada... , aunque eso sí, no paramos de tener proyectos..." (p. 255)

"No hacemos nada, pero somos indispensables." (p. 253)

Enrique Vila-Matas, Aire de Dylan

sábado, 26 de abril de 2014

elogio de la locura... historia de un fracaso

Nuestro fracaso como locos es no haber sabido perder la razón con la suficiente fuerza.

Inspirado en:

Enrique Vila-Matas, Aire de Dylan, p. 15-16


Historia de Europa

"... la historia de nuestro continente ha acabado por ser la historia de un gran vacío provocado por ese inmenso orgullo de pensar que, muertos los dioses, nosotros somos lo único inmortal que existe."

Enrique Vila-Matas, Perder teorías, p. 51

enloquecida carrera hacia la nada


"Es la nuestra una pura actividad sin fin, una enloquecida carrera hacia la nada"

Enrique Vila-Matas, Perder teorías, p. 51

Aire de Dylan

Enrique Vila-Matas, Aire de Dylan, Seix Barral, 2012

A nadie le gusta salir de Elsinor con tanto viento fuera

"Como mis amigos tenían prácticamente de todo, les llevé cincuenta centímetros cúbicos de Aire de París, comentaría años después Duchamp." (p. 201)

El gozo de escribir, de leer, de pensar... de vivir... y de fracasar haciéndolo. Fracasar incluso en el intento de querer fracasar deliberadamente... Porque la vida no es más que un encadenamiento de fracasos, un conjunto infinito de fracasos... un gran fracaso... y una espera...

Pensamientos hilvanados con hilos tomados prestados aquí y allá en múltiples y variadas referencias literarias, cinematográficas, musicales, imposturas, plagios... y con las siempre presentes sombras de Duchamp, de Dylan y de Hamlet, del teatro dentro del teatro, de la venganza, de la duda, de la espera, del fracaso...

Aire de Dylan en la web de Vila-Matas

jueves, 24 de abril de 2014

Perder teorías

Enrique Vila-Matas, Perder teorías, Seix Barral, 2010

Perder teorías es un libro sobre la Espera y también un homenaje a Gracq como precursor de la narrativa del siglo XXI. Ya lo dijo en el artículo escrito tras su muerte:
“Porque El mar de las Sirtes no sólo contiene la belleza extrema de cierta modernidad, sino que, además -como el enigmático volcán Tängri, que una madrugada lunar despega del horizonte en el séptimo capítulo-, se proyecta con sombra inquietante en el panorama de las novelas futuras”.
Julien Gracq y la percepción de futuro · Enrique Vila-Matas, Babelia, 05/01/2008
(De la reseña de Javier Avilés en El lamento de Portnoy)

Lista completa de los autores citados