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viernes, 31 de enero de 2014

El políptico de Gante


"Robert lleva a los niños a la catedral Sint-Baafs, a ver la obra cumbre de la pintura flamenca: La adoración del cordero místico o El políptico de Gante. Los hermanos Hubert y Jan van Eyck lo remataron en la primavera de 1432. Se trata de un óleo sobre madera. El principal responsable de la obra era Hubert, tal como se indica en la inscripción latina: Pictor Hubertus e Eyck maior quo nemo repertus; sin embargo fue Jan, el hermano menor, quien tuvo que finalizar la obra, ya que Hubert murió cinco años antes. El políptico estaba en una capilla a la izquierda de la nave principal de la catedral de Sint-Baafs, concretamente en la dedicada a los esposos Joos Vijdt y Lysbette Borluut.

- Es una obra compuesta por miles de detalles. Representaron a pueblos y razas de todo el mundo, no hay dos rostros que sean iguales. Al fondo aparecen las casas, los palacios, los castillos de la ciudad. Y en alguna de las ventanas del castillo veréis a alguien que mira. La vegetación tampoco está elegida al azar: además de las europeas, pintaron también flores y arbustos asiáticos.

Los niños siguen con mucha atención las explicaciones de Robert.

- Ahora fijaos en esos ángeles de ahí arriba. Come veis, están cantando. Los pintores cuidaron con tanto celo los detalles que, según los expertos, si se observa con detenimiento el gesto de sus bocas, se puede adivinar en qué nota están cantando y, por tanto, qué canción interpretan..."

Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo, p. 76-77



Robert Mussche, un héroe corriente


 Robert Mussche, un héroe corriente

Estas son las palabras con las que Kirmen Uribe termina el libro que le dedica a Robert Mussche:

"Nuestra hija Arane nació el 27 de noviembre de 2010. El 24 de abril de 2011 murió mi amigo Aitzol Aramaio. En una de las últimas ocasiones en que estuvimos juntos me dijo:
- Tienes que contar la historia de un héroe.
- Ya sabes que para mí no existen los héroes. A mí me gusta el lado frágil de las personas, no las hazañas. Los héroes me dan miedo.
- No te hablo de esos héroes. Te hablo de la gente corriente. Los héroes están ahí mismo, antes y ahora, aquí y en el ancho mundo; pequeños héroes que se dedican a ayudar a la gente.
Entonces me callé. Hoy le doy la razón. Los héroes están ahí, pequeños héroes que de vez en cuando se nos mueren.
Ea, aquí tienes la historia de un héroe, mi amigo del alma."

Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo, p. 225 

Un héroe como nosotros (El País, 22/3/2013) 

Robert Mussche fue uno de los 7.500 presos que murieron víctimas de las bombas inglesas en la bahía de Lübeck el 3 de mayo de 1945. Más información: La tragedia del "Cap Arcona"

jueves, 30 de enero de 2014

Arturo Souto: un pintor antifascista

"Tanta fue su amistad que Robert incluso ayudó a organizar una exposición de Arturo Souto en Bruselas, en 1939. Es más, hay obras regaladas por Souto en la biblioteca de Robert. Son dibujos a lápiz, en blanco y negro. En ellos aparecen figuras de guardias civiles fusilando campesinos. Son obras tristes sobre esos miles de personas muertas en la cuneta."

Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo, p. 80





sobre Arturo Souto

un instante homicida

"Granollers, 31 de mayo de 1938. Tan solo hace dos días que Robert está allí. A las nueve en punto de la mañana se oye el rugido de los aviones. A las nueve y cinco el pueblo está destruido. De una sola pasada, los bombarderos italianos Savoia-Marchetti S.79 lo dejan todo en llamas. Ha sido cuestión de un momento, ha durado lo que un breve temblor, un instante homicida... Abajo el suelo y arriba el cielo. En la casa que tiene justo enfrente, entre los escombros, bajo los cascotes, tablas y hierros, alguien está gritando. Aparta un sombrero, unos platos rotos, un viejo reloj agrietado, intentando hallar algún rastro de la persona. Robert sigue oyendo los gritos, busca al hombre con la intención de salvarlo, pero no puede hacer nada... Ha muerto. Se ha muerto delante de mis narices y ni siquiera me he movido... ¿Por qué yo puedo mover libremente mis brazos y mis piernas, y ese que está bajo los escombros no puede?"

Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo, p. 67-68

Mussolini tragándose a Franco, que apuñala Granollers
Caricatura publicada en el libro ‘Contro il fascismo. 50 anni di immagine satirico-politica nell mundo’ Ed. Fratelli Fabbri. Torino 1976

Bombardeig de Granollers

Le rêve

Émile Zola, Le rêve, E. Flammarion, Paris, 1892-1893

"Tuvieron también una discusión sobre la novela Le Rêve de Émile Zola. A Robert le había gustado la historia de los bordadores que recogen en su casa a una huérfana de nueve años. Una noche de invierno, la encuentran en el atrio de una iglesia, y educan a la chiquilla contándole cuentos de hadas y leyéndole vidas de santos. La niña pensará que su vida también será así, hasta que muere el mismo día de su boda... A fin  de cuentas, lo que plantea Zola es que, a pesar de haber nacido en un entorno concreto, si persigues un ideal, tu vida será diferente. Le Rêve habla del determinismo, de por qué tiene que estar prefijado el futuro de una persona, sin que tenga ninguna otra oportunidad."

Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo, p. 85-86




la inhumanidad de los humanos

"Niños en el zoo de Amberes, mirando a los leones, a los monos, a los leones marinos. Después de haber visto todos los animales, a la salida se encontraron con una caja vacía. Dentro de la caja había un espejo. Y sobre el espejo, esta frase: 'El ser humano, el animal más peligroso que existe'."

Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo, p. 75


"A fin de cuentas, para el Reich los prisioneros no eran humanos y, por tanto, no merecían ser tratados como personas. Los nazis pretendían arrancarles de raíz las ganas de vivir."

Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo, p. 158-159


"... bien pensado, los animales tampoco son humanos, pero ninguno de nuestros guardias trataría a un animal como trata a los Häftlinge (prisioneros)... He llegado a la conclusión de que un guardia SS no se vuelve violento o sádico porque opine que el preso no es un ser humano; al contrario, la rabia que siente es cada vez mayor y se convierte en sadismo cuando se da cuenta de que el preso es no solo un hombre inferior, como le han dicho, sino, precisamente y a fin de cuentas, un hombre como él, en el fondo, y, mire, lo que al guardia le parece insoportable es esa resistencia, esa persistencia callada del otro, y, en consecuencia, el guardia le da una paliza para intentar que desaparezca esa humanidad común. Por supuesto, no funciona: cuanto más pega el guardia, más se da cuenta de que el preso se niega a considerarse a sí mismo como no humano. Al final, no le queda ya más solución que matarlo, lo cual es admitir el fracaso de forma definitiva."

Jonathan Littell, Las benévolas, p. 630

miércoles, 29 de enero de 2014

Mammelokker: Caritas romana




"Se hicieron una foto al pie de la torre Belfort, bajo una escultura de mármol a la que llaman Mammelokker: una mujer aparece dando el pecho a su padre. El relieve se basa en la leyenda clásica de Cimón y su hija Pero. Cimón había sido condenado a morir de hambre, y su hija iba a visitarlo a la cárcel todas las mañanas, sin faltar una. A escondidas, daba de mamar a su padre. Cuando los vigilantes se percataron del engaño, en lugar de castigarlos se conmovieron y dejaron en libertad a padre e hija. A este motivo se le llama Catitas romana, y fue pintado por primera vez en las paredes de Pompeya. El mismo Rubens pintó más de un cuadro sobre el tema..."

Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo, p. 127

 Fresco de Pompeya

 
Rubens, Caridad romana, 1612

Rubens, Cimón y Pero, 1625



Enlaces:

- La muchacha amamantando a su padre en la tradición clásica
- La caridad romana

sobre lenguas y personas

"Mi lengua no es la más rica... ¿Por qué escribir en flamenco, una lengua situada entre las dos grandes tradiciones de Francia y Alemania?... Porque me coloca en el mundo como persona... Sin la lengua de los obreros de la calle Ferrerlaan, yo no sería el mismo."

Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo, p. 139

las novias

Die Freundinnen, Gustav Klimt, 1916

Junto con muchas otras obras y objetos de arte, esta pintura fue quemada por tropas nazis en 1945 para evitar que los soviéticos, en su avance hacia Berlín, se apropiaran de los tesoros artísticos resguardados de los bombardeos en el castillo de Immendorff (Austria).Más información sobre arte perdido en elhurgador

"... hablando de los cuadros de Klimt, mi preferido es otro, uno que se titula Las novias. En él aparecen dos jóvenes: una desnuda, la otra vestida de rojo. Una de ellas apoya la cabeza en el hombro de la otra. Y, aunque hay un desnudo, la fuerza está en la expresión de las dos chicas. Ese cuadro también es erótico, sin duda, pero el Eros va ligado al sosiego."

Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo, p. 144

rupturas

"Las rupturas no llegan de repente, acostumbran a ser consecuencia de una herida que lleva tiempo abierta. Como en los terremotos, las capas interiores de la tierra presionan en silencio, una contra otra, hasta que, en un momento dado, desgarran la corteza terrestre. La razón de la ruptura, la causa más profunda, tampoco solemos verla con claridad hasta que ha pasado un tiempo. Y pocas veces suele ser única -un solo desencuentro, una sola riña- la razón que provoca todo ese terremoto."

Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo, p. 84

martes, 28 de enero de 2014

sobre el derecho a la individualidad

El escritor israelí David Grossman apunta en su libro de ensayos titulado 'Escribir en la oscuridad' que «la literatura nos recuerda obligación de reivindicar el derecho a la individualidad y a la unicidad. Nos ayuda a recuperar una tendencia probada, sutil, hacia el individuo que está atrapado en el conflicto, sea de los nuestros o un enemigo; los complicados matices de las relaciones entre miembros de distintas comunidades; la precisión en las palabras y las descripciones; la flexibilidad del pensamiento; la capacidad y la fuerza de cambiar nuestro punto de vista inmóvil. El convencimiento profundo, vital, de que es posible comprender cualquier situación humana desde puntos de vista diferentes».

Tratar de comprender, esa fue una de mis metas cuando comencé a pensar en la escritura de mi novela 'Bilbao-New York-Bilbao'; comprender el modo de actuar y de pensar de unos personajes, que, en su mayoría, habían sido personas de carne y hueso antes de formar parte de la ficción novelesca.

Pretender dar una visión del País Vasco en su complejidad, una visión llena de matices, donde el ser humano fuera el centro de todo. Es por eso por lo que en la novela aparecen personajes de muy diferente procedencia y condición, pero siempre se trata de hablar de su lado humano, de sus virtudes y debilidades. Escribo, por ejemplo, sobre Ricardo Bastida, un arquitecto muy conocido en el Bilbao de la primera mitad del siglo XX, y sus mejores amigos, Aurelio Arteta, el pintor, e Indalecio Prieto, el político. Ellos tenían una relación muy fluida, cada uno con sus propias ideas. Sus mejores amigos eran de otra ideología y eso era lo que me interesaba. Hablar de personajes que dudan, que pueden equivocarse y, sin embargo, pueden llegar a tener momentos de lucidez y de entrega total para con el prójimo. Hablar, asimismo, de mi abuela materna, republicana, que iba en la posguerra a visitar cada tarde a mi abuelo paterno, héroe del bando nacional y enfermo de cáncer, y le leía la prensa afín a Franco. De vez en cuando, la abuela se detenía en su lectura y le decía al abuelo medio en broma: «Pero te das cuenta la sarta de mentiras que cuentan tus amigos. Es la última vez que te leo estas cosas». De todas maneras, a la tarde siguiente le volvería a leer el periódico, sin falta. Hablar, en definitiva, de la solidaridad que se establece entre las personas, también en las situaciones más difíciles.

La frase inicial de la novela da cuenta de esa postura moral para con la sociedad: «Los peces y los árboles se parecen». El lector puede pensar que no es verdad, que no hay nada similar entre un pez y un árbol, pero lo hay. Siempre hay un nexo entre las cosas más distantes. Aunque ese nexo sea casi imposible de reconocer. En el caso de los peces y los árboles el nexo de unión es el anillo. Los peces y los árboles tienen anillos en su interior. Anillos que marcan su edad. Los árboles, dentro del tronco, y los peces, en las escamas. Un anillo por cada año transcurrido. Así como los peces y los árboles, también los seres humanos tenemos algún nexo que nos une, aunque nuestra forma de pensar sea opuesta, aunque formemos parte de comunidades diferentes, aunque la lengua que utilicemos sea distinta.

Quisiera sinceramente pensar que el lector ha sabido captar el mensaje. Hace unos días recibí un mensaje electrónico de un lector a propósito de mi novela. En el libro aparece mi dirección de correo electrónico real por lo que desde su publicación he recibido cientos de mensajes. La mayoría hablan de sus vivencias personales, de aquello que les ha hecho recordar la lectura de la novela. Pues bien, el mensaje al que hacía referencia anteriormente llegaba desde Barcelona. Me contaba historias de la Guerra Civil parecidas a las de mis abuelos. Más adelante, relataba lo siguiente: «Durante el 23-F, por razones un tanto largas de explicar, mi padre se encontraba de jefe de la Guardia Municipal de San Sebastián. Era concejal de Tráfico, y ETA acababa de matar al jefe de la Guardia Municipal, por lo que de facto se convirtió en jefe provisional de la Guardia Municipal. El caso es que la noche del 23-F mi padre fue a la comisaría de la Guardia Municipal de San Sebastián, mandó formar. Y les dijo que los que estuvieran dispuestos a defender la democracia incluso a riesgo de perder la vida se quedaran, los que no, podían marchar. Todos o casi todos se quedaron. Ordenó que desde ese momento todas las comunicaciones por radio se hicieran en euskera (que mi padre no habla). Distribuyó a los guardias por distintos puntos clave de la ciudad, escondidos, y vigilando los cuarteles de Loyola y la casa cuartel de la Guardia Civil del barrio del Antiguo, hoy desaparecida, y algún sitio más que no recuerdo. Durante la noche, creo que fue un cabo que había sido 'ertzaina' o guardia de asalto durante la República se le acercó a mi padre y le dijo: 'Don Carlos, ¿usted es consciente de que si triunfan los golpistas nos fusilan al amanecer?', a lo cual mi padre respondió que sí, que qué se le iba a hacer. A la una de la madrugada, un grupo de tanquetas de la Guardia Civil se paseó por la avenida de la Libertad de San Sebastián, algo que poca gente sabe. Iban seguidas de lejos, a una distancia prudente para no ser visto, por un jeep de la Guardia Municipal. (…) Como todos sabemos, el golpe fracasó».

La historia me impresionó sobremanera, y más cuando supe que esa misma persona llegaría a ser amenazada por ETA y tuvo que llevar escolta. La carta del lector acababa con una reflexión luminosa: «Lo que más optimista me hace ser al respecto es que de la misma manera que mis padres se casaron y no importó que mis abuelos paternos fueran republicanos y mis abuelos maternos franquistas, yo me he casado con la sobrina de un ex etarra, y soy hijo de un amenazado y crecí con escoltas alrededor mío». Sus palabras denotan una postura muy generosa.

Coincido con Grossman en su visión de la literatura como reivindicación del derecho a la individualidad. Siempre he desconfiado de las visiones de grupo. Aquellas que anulan a la persona, que anteponen los fines a nombres y a apellidos concretos. Me gustan las excepciones, los personajes que se encuentran entre dos o más mundos, esos individuos que se alejan de visiones simplistas o reduccionistas. Creo también que la posición del escritor debería ser esa. De estar 'entre', de tratar de establecer nexos entre diferentes. Como aquel que, citando un poema de otro excelente escritor israelí, Yehuda Amijai, «en medio del puente olvida los extremos y se inclina sobre la barandilla mirando las aguas que fluyen abajo, y que también son una bandera».

Kirmen Uribe, El Norte de Castilla, 26 de diciembre de 2010

Lo que mueve el mundo

Kirmen Uribe, Mussche, Susa, 2012
Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo, trad.: Gerardo Markuleta, Seix-Barral, Barcelona, 2013

"La voz cálida que da forma a Lo que mueve el mundo susurra lo esencial para recuperar lazos familiares perdidos, en un relato que hilvana con mimo las escenas, guarda los silencios del olvido y recrea el instante fugaz con la sensibilidad, la ternura y el talento narrativo de Kirmen Uribe"
(De la contraportada del libro)

Una historia nada sencilla, pero contada de forma sencilla, con palabras sencillas, frases sencillas... Es el resultado de un escritor que domina el arte de escribir. Leer a Kirmen Uribe es como contemplar un dibujo de Picasso en el que con sólo tres o cuatro trazos de lápiz sobre el papel no sólo se puede ver lo que él ha querido representar sino que se ve la belleza de algo bien hecho, de algo perfecto, de algo que sólo puede ser obra de un artista de verdad. Pero además, la escritura de Kirmen, en su sencillez, está llena de tantas cosas que nos llegan hasta lo más profundo de nuestros sentimientos... es todo lo "que está entre líneas"...

El mismo Kirmen Uribe, a través del protagonista de su novela, reflexiona sobre qué es lo que hace que una obra literaria sea buena: "... No tiene nada que ver con la belleza. Ni con que sea contemporáneo, ni con que incorpore innovaciones formales. Esas son cuestiones teóricas, pasto para la crítica. En mi opinión, lo que  importa es algo que no aparece en el texto, que está entre líneas..." (p. 132)

Kirmen Uribe: la pureza me da un poco de miedo 


Carmen Mussche con Kirmen Uribe 

"Mi padre acogió a una niña vasca, 
y ahora un escritor vasco 
acoge a mi padre en un libro suyo. 
El círculo se cierra” 

(Carmen Mussche)

 Robert Mussche, un héroe corriente

Estas son las palabras con las que termina esta historia:

"Nuestra hija Arane nació el 27 de noviembre de 2010. El 24 de abril de 2011 murió mi amigo Aitzol Aramaio. En una de las últimas ocasiones en que estuvimos juntos me dijo:
- Tienes que contar la historia de un héroe.
- Ya sabes que para mí no existen los héroes. A mí me gusta el lado frágil de las personas, no las hazañas. Los héroes me dan miedo.
- No te hablo de esos héroes. Te hablo de la gente corriente. Los héroes están ahí mismo, antes y ahora, aquí y en el ancho mundo; pequeños héroes que se dedican a ayudar a la gente.
Entonces me callé. Hoy le doy la razón. Los héroes están ahí, pequeños héroes que de vez en cuando se nos mueren.
Ea, aquí tienes la historia de un héroe, mi amigo del alma."

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