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domingo, 29 de marzo de 2015

Boquitas pintadas

Manuel Puig, Boquitas pintadas, Seix Barral, 1984

Manuel Puig, el olvidado escritor argentino al que su pasión por el cine le llevó a soñar sus propias películas y convertirlas en novelas.

Del comentario de esta novela en el "Taller de lectura de Liliana Costa", copio el primer párrafo:

"Un auténtico collage de textos de diversa naturaleza constituye el material narrativo de esta original novela publicada en Buenos Aires, en 1968. Manuel Puig articula las piezas con ingenio y el talento propio de un artesano, utilizando, en cada uno de los casos, la fórmula social convenida. De esta manera, el lenguaje popular es el protagonista y el vehículo para expresarse: tenemos extractos de diarios íntimos, informes policiales, informes médicos, retazos de diálogos telefónicos, cartas, demandas judiciales, guiones de radionovelas, monólogos interiores, rezos, una confesión ante un cura, esquelas fúnebres, artículos periodísticos de diarios y de revistas, etc. El lector se encuentra frente a una gran variedad de recortes que se aglutinan para recrear un mundo concreto, el mundo de la provincia argentina a finales de la primera década del siglo XX."



 Rubias de New York

Letra: Alfredo Le Pera
Música: Carlos Gardel

Mary, Peggy, Betty, Julie rubias de New York
Cabecitas adoradas que mienten amor
Dan envidia a las estrellas,
Yo no se vivir sin ellas.

Mary, Peggy, Betty, Julie de labios en flor
Es como el cristal la risa loca de Julie,
Es como el cantar de un manantial
Turba mi soñar el dulce hechizo de Peggy
Su mirada azul honda como el mar.

Deliciosas criaturas perfumadas
Quiero el beso de sus boquitas pintadas,
Frágiles muñecas del olvido y el placer
Ríe su alegría como un cascabel.

Rubio cocktail que emborracha, así es Mary
Tu melena que es de plata quiero para mi,
Si el amor que me ofrezcas
Solo dura un breve día
Tiene el fuego de una brasa tu pasión, Betty

Es como el cristal ... ... ... ...

sábado, 28 de marzo de 2015

cada vez más solos

Hace unos días perdíamos a nuestro Cifu de toda la vida... y cuatro días más tarde (como no leo periódicos, ni veo la tele, ni escucho la radio... me entero de las cosas con algún retraso, y a veces, nunca)... pues eso... que cuatro días más tarde también nos quedamos sin Moncho Alpuente... ¡qué tiempos aquellos en lo que cantábamos canciones como "no sea usted original" o "a beneficio de los huérfanos"... ¡qué tiempos!





Y aquí... Cifu y Alpuente, juntos


lunes, 23 de marzo de 2015

besos, abrazos, carantoñas y achuchones...


Cifu se nos ha ido y nos ha dejado tan solos... Su voz, sus larguísimos comentarios y charletas y sus selecciones musicales de jazz, siempre el jazz, el jazz porque sí... nos han dejado abandonados, perdidos en la inmensidad del espacio y del tiempo... Recuerdo que escuchaba a Cifu en mi primera radio de galena, fabricada por mí mismo, con un auricular pegado a la oreja, en las noches de verano, con la ventana abierta, mirando hacia el Campo Volantín, mientras soñaba con cualquiera sabe qué... Sería el año 1971 o 1972... Han pasado muchos años. Muchos años sin escucharle, pero ocasionalmente volvía a oir su voz por la radio... una voz que me evocaba situaciones de aquellos años en los que estaba tan perdido como lo estuve después y como lo estoy ahora... Y Cifu seguía allí, en las ondas, como si el tiempo no hubiera transcurrido... en un presente continuo... Ahora ya no estará más...

Besos, abrazos, carantoñas y achuchones para Cifu... para que nos espere pacientemente junto a San Pedro y nos reciba, cuando allí lleguemos, con buena música, como siempre...

viernes, 13 de marzo de 2015

no he de callar

Un antiguo proverbio dice que Somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio

La Biblia recoge también algunos proverbios con un sentido equivalente:


Necio callado pasa por sabio;
el que cierra los labios por prudente.
Proverbios, 17, 28


Algunos refranes populares castellanos insisten en la misma idea:

En boca cerrada no entran moscas
Asno callado es tenido por sabio contado
Hablar sin pensar es como tirar sin apuntar
En la boca tengo un grillo que está siempre diciendo: dilo, dilo, dilo...

En su última novela, Así empieza lo malo,  Javier Marías tampoco calla cuando reflexiona sobre el hablar y sobre el callar. Parafrasea a Shakespeare, quien en el prólogo de la segunda parte de su obra Henry IV, pone en boca de Rumor estas palabras: "Abrid los oídos; porque, ¿cuál de vosotros cerrará el orificio que escucha cuando habla el sonoro Rumor? Yo, desde el oriente al encorvado oeste, con el viento como mi caballo de postas, aún despliego los actos iniciados en esta bola terrestre. Cabalgan sobre mis lenguas las incesantes calumnias, que pronuncio en todo idioma, atestando de falsas noticias los oídos de los hombres".

Porque... la calunnia e un venticello...

 

Siguiendo con Javier Marías, en otro momento de su última novela podemos leer: "Uno olvida mucho más lo que sale de su boca que lo que entra por sus oídos"; y más adelante: "...cada cosa que se le cuenta a uno deja su pequeña huella y siembra un mínimo de duda, por eso no es tan extraño que a veces uno no quiera oír más, cuando ya se ha compuesto su cuadro, o que prohíba hablar a los acusados, no vaya a ser que paulatinamente lo convenzan de su inocencia y suene a verdad su relato".

Sin embargo, a veces, es preciso hablar y no callar para que no nos ocurra como en las profecías de Isaías:

Maltratado, se humillaba y no abría la boca:
como cordero llevado al matadero,
como oveja ante el esquilador,
enmudecía y no abría la boca.
Isaías, 53, 7 

Así pues, muchas veces, es preciso hablar y no callar "por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises, o amenaces miedo..."



EPÍSTOLA SATÍRICA Y CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS, ESCRITA A DON GASPAR DE GUZMÁN, CONDE DE OLIVARES, EN SU VALIMIENTO por Francisco de Quevedo y Villegas, 1630

No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice.

En otros siglos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda,
y romper el silencio el bien hablado.

Pues sepa quien lo niega, y quien lo duda,
que es lengua la verdad de Dios severo,
y la lengua de Dios nunca fue muda.

Son la verdad y Dios, Dios verdadero,
ni eternidad divina los separa,
ni de los dos alguno fue primero.

Si Dios a la verdad se adelantara,
siendo verdad, implicación hubiera
en ser, y en que verdad de ser dejara.

La justicia de Dios es verdadera,
y la misericordia, y todo cuanto
es Dios, todo ha de ser verdad entera.

Señor Excelentísimo, mi llanto
ya no consiente márgenes ni orillas:
inundación será la de mi canto.

Ya sumergirse miro mis mejillas,
la vista por dos urnas derramada
sobre las aras de las dos Castillas.

Yace aquella virtud desaliñada,
que fue, si rica menos, más temida,
en vanidad y en sueño sepultada.

Y aquella libertad esclarecida,
que en donde supo hallar honrada muerte,
nunca quiso tener más larga vida.

Y pródiga de l'alma, nación fuerte,
contaba, por afrentas de los años,
envejecer en brazos de la suerte.

Del tiempo el ocio torpe, y los engaños
del paso de las horas y del día,
reputaban los nuestros por extraños.

Nadie contaba cuánta edad vivía,
sino de qué manera: ni aun un'hora
lograba sin afán su valentía.

La robusta virtud era señora,
y sola dominaba al pueblo rudo;
edad, si mal hablada, vencedora.

El temor de la mano daba escudo
al corazón, que, en ella confiado,
todas las armas despreció desnudo.

Multiplicó en escuadras un soldado
su honor precioso, su ánimo valiente,
de sola honesta obligación armado.

Y debajo del cielo, aquella gente,
si no a más descansado, a más honroso
sueño entregó los ojos, no la mente.

Hilaba la mujer para su esposo
la mortaja, primero que el vestido;
menos le vio galán que peligroso.

Acompañaba el lado del marido
más veces en la hueste que en la cama;
sano le aventuró, vengóle herido.

Todas matronas, y ninguna dama:
que nombres del halago cortesano
no admitió lo severo de su fama.

Derramado y sonoro el Oceano
era divorcio de las rubias minas
que usurparon la paz del pecho humano.

Ni los trujo costumbres peregrinas
el áspero dinero, ni el Oriente
compró la honestidad con piedras finas.

Joya fue la virtud pura y ardiente;
gala el merecimiento y alabanza;
sólo se cudiciaba lo decente.

No de la pluma dependió la lanza,
ni el cántabro con cajas y tinteros
hizo el campo heredad, sino matanza.

Y España, con legítimos dineros,
no mendigando el crédito a Liguria,
más quiso los turbantes que los ceros.

Menos fuera la pérdida y la injuria,
si se volvieran Muzas los asientos;
que esta usura es peor que aquella furia.

Caducaban las aves en los vientos,
y expiraba decrépito el venado:
grande vejez duró en los elementos.

Que el vientre entonces bien diciplinado
buscó satisfación, y no hartura,
y estaba la garganta sin pecado.

Del mayor infanzón de aquella pura
república de grandes hombres, era
una vaca sustento y armadura.

No había venido al gusto lisonjera
la pimienta arrugada, ni del clavo
la adulación fragrante forastera.

Carnero y vaca fue principio y cabo,
Y con rojos pimientos, y ajos duros,
tan bien como el señor, comió el esclavo.

Bebió la sed los arroyuelos puros;
de pués mostraron del carchesio a Baco
el camino los brindis mal seguros.

El rostro macilento, el cuerpo flaco
eran recuerdo del trabajo honroso,
y honra y provecho andaban en un saco.

Pudo sin miedo un español velloso
llamar a los tudescos bacchanales,
y al holandés, hereje y alevoso.

Pudo acusar los celos desiguales
a la Italia; pero hoy, de muchos modos,
somos copias, si son originales.

Las descendencias gastan muchos godos,
todos blasonan, nadie los imita:
y no son sucesores, sino apodos.

Vino el betún precioso que vomita
la ballena, o la espuma de las olas,
que el vicio, no el olor, nos acredita.

Y quedaron las huestes españolas
bien perfumadas, pero mal regidas,
y alhajas las que fueron pieles solas.

Estaban las hazañas mal vestidas,
y aún no se hartaba de buriel y lana
la vanidad de fembras presumidas.

A la seda pomposa siciliana,
que manchó ardiente múrice, el romano
y el oro hicieron áspera y tirana.

Nunca al duro español supo el gusano
persuadir que vistiese su mortaja,
intercediendo el Can por el verano.

Hoy desprecia el honor al que trabaja,
y entonces fue el trabajo ejecutoria,
y el vicio gradüó la gente baja.

Pretende el alentado joven gloria
por dejar la vacada sin marido,
y de Ceres ofende la memoria.

Un animal a la labor nacido,
y símbolo celoso a los mortales,
que a Jove fue disfraz, y fue vestido;

que un tiempo endureció manos reales,
y detrás de él los cónsules gimieron,
y rumia luz en campos celestiales,

¿por cuál enemistad se persuadieron
a que su apocamiento fuese hazaña,
y a las mieses tan grande ofensa hicieron?

¡Qué cosa es ver un infanzón de España
abreviado en la silla a la jineta,
y gastar un caballo en una caña!

Que la niñez al gallo le acometa
con semejante munición apruebo;
mas no la edad madura y la perfeta.

Ejercite sus fuerzas el mancebo
en frentes de escuadrones; no en la frente
del útil bruto l'asta del acebo.

El trompeta le llame diligente,
dando fuerza de ley el viento vano,
y al son esté el ejército obediente.

¡Con cuánta majestad llena la mano
la pica, y el mosquete carga el hombro,
del que se atreve a ser buen castellano!

Con asco, entre las otras gentes, nombro
al que de su persona, sin decoro,
más quiere nota dar, que dar asombro.

Jineta y cañas son contagio moro;
restitúyanse justas y torneos,
y hagan paces las capas con el toro.

Pasadnos vos de juegos a trofeos,
que sólo grande rey y buen privado
pueden ejecutar estos deseos.

Vos, que hacéis repetir siglo pasado,
con desembarazarnos las personas
y sacar a los miembros de cuidado;

vos distes libertad con las valonas,
para que sean corteses las cabezas,
desnudando el enfado a las coronas.

Y pues vos enmendastes las cortezas,
dad a la mejor parte medicina:
vuélvanse los tablados fortalezas.

Que la cortés estrella, que os inclina
a privar sin intento y sin venganza,
milagro que a la invidia desatina,

tiene por sola bienaventuranza
el reconocimiento temeroso,
no presumida y ciega confianza.

Y si os dio el ascendiente generoso
escudos, de armas y blasones llenos,
y por timbre el martirio glorïoso,

mejores sean por vos los que eran buenos
Guzmanes, y la cumbre desdeñosa
os muestre, a su pesar, campos serenos.

Lograd, señor, edad tan venturosa;
y cuando nuestras fuerzas examina
persecución unida y belicosa,

la militar valiente disciplina
tenga más platicantes que la plaza:
descansen tela falsa y tela fina.

Suceda a la marlota la coraza,
y si el Corpus con danzas no los pide,
velillos y oropel no hagan baza.

El que en treinta lacayos los divide,
hace suerte en el toro, y con un dedo
la hace en él la vara que los mide.

Mandadlo así, que aseguraros puedo
que habéis de restaurar más que Pelayo;
pues valdrá por ejércitos el miedo,
y os verá el cielo administrar su rayo.

lunes, 9 de marzo de 2015

Qualsevol nit pot sortir el sol




Benvinguts, passeu, passeu...

domingo, 1 de marzo de 2015

mi angustia y yo

So we meet again, my heartache
So we meet again, my friend
I should've known that you'd return
The moment I was summoned

So we meet again, my heartache
Like two lovers torn apart
Bound together by the breaking
Of a tired and torrid heart

So we meet again, my heartache
Just as leaves begin to change
How you've made my life a story
Filled with whirls you've rearranged

So we meet again, my heartache
Come and join me in my pain
You're the reason I remember
Every sweet and sad charade

So we meet again, my heartache
Come and sit with me a while
Rest your head upon my shoulder
Hide your face beneath my smile

So we meet again, my heartache
Hold the glasses stilled with wine
I hope you join me in my toast, my ghoulish host
And maybe stay a while this time.


Así que volvemos a encontrarnos, mi angustia
Así que volvemos a encontrarnos, amiga mía
 Debería haber sabido que volverías
justo cuando estaba en vías de recuperación

Así que volvemos a encontrarnos, mi angustia
como dos amantes desgarrados
Ligados juntos por el rompimiento
de un corazón cansado y ardiente

Así que volvemos a encontrarnos, mi angustia
Tal como las hojas que comienzan a cambiar
Cómo tú has hecho de mi vida una historia
llena de remolinos que tú has reordenado

Así que volvemos a encontrarnos, mi angustia
Ven y únete a mi dolor
Tú eres la razón, te recuerdo
cada dulce y triste farsa

Así que volvemos a encontrarnos, mi angustia
Ven y siéntate conmigo un rato
Descansa tu cabeza en mi hombro
y esconde tu rostro bajo mi sonrisa

Así que volvemos a encontrarnos, mi angustia
Sujeta los vasos calmados con vino
Esperó que te unas a mí en mi brindis, mi morboso huésped
y quizá esta vez te quedes un poco más.



Esto es lo que dice de Melody Gardot el autor del blog fatales espejos repetidos :

A los 19 años Melody Gardot pedaleaba por las calles de Filadelfia cuando un todoterreno (ya saben, esos coches diseñados para reforzar el ego de hombres dotados de miembros viriles casi imperceptibles para el ojo humano) se saltó un semáforo en rojo, la arrolló, le reventó la pelvis y le produjo múltiples traumatismos, algunos de ellos cerebrales.

Tardó meses en hablar de nuevo –su cerebro funcionaba, pero las palabras no conseguían escapar de su boca- y bastante más tiempo todavía en volver a caminar. Un neurólogo la animó a utilizar la música como terapia, así que canturreaba acostada en la cama y acabó grabando un disco allí mismo, más que nada porque le fallaba la memoria a corto plazo: era incapaz de recordar qué había hecho un rato antes.

Hoy todavía es hipersensible al sonido y la luz –de ahí sus gafas oscuras- y camina con un bastón. Uno de los doctores que la cuidaron comentó que no es posible separar su música del daño que sufrió. Al escuchar esa frase ella se queda un rato en silencio y replica: “¿Ray Charles era ciego, Ray Charles era músico o Ray Charles era un músico ciego? Creo que una puerta conduce a otra puerta. Estoy dónde estoy porque vengo de dónde vengo. Así que lo acepto de la mejor manera."

Es una estrella mundial del Jazz (o lo que sea) y canta como deberían hacerlo los ángeles si no estuviera seguro de que es imposible que ellos tengan la mitad del talento que ella derrocha en cada canción.

Bárbara Sapere, Angustia amarilla

jueves, 4 de diciembre de 2014

canción del levantado

No adoptes nunca el nombre que te dé la policía
No acerques tu caricia a la piel del invasor
No comas de su trigo, no bebas más su leche
No dejes que tu alberca la vuelvan lodazal

No esperes casi nada de su magistratura
No reces en su lengua, no bailes con sus ropas
No pierdas nunca el agua que duerme a los guardianes
Ni alojes en su boca la sal de tu estupor

No guardes en el sótano más bombas incendiarias
No firmes con tu letra los presagios del poder
No tiendas más cadáveres en la comisaría
No esperes nunca nada de la voz del ataúd

No entregues tu camisa a ninguno de sus bancos
Ni viertas en tu vientre el pozal de una bandera
No lleves a tu amigo a los pies del impostor

No dejes que su lengua fructifique tras tu casa

No permitas a tus hijos,
nunca dejes a tus hijos
esconderse en su jardín.

Enrique Falcón, Porción del enemigo



Tabula Rasa

BENVENUTTO ALLA TAMOIL

 
Mi perro, yo
En medio de La Mancha.
Un día gris,
la Tabula Rasa de Arvö Part
y la tabla rasa del capital.

 
No, ya no hay Molinos,
ahora sí que se levantan
los monstruos invisibles de tu señor.


 
Con la Unión Europea, Sancho,
hemos topado.


 
Has dicho que vendrías.
 
La calabaza baja por el río, pero
¿Quién la ve?


Antonio Orihuela, Comiendo tierra





viernes, 14 de noviembre de 2014

las tetas de dios

"lo que hacemos en nuestra vida privada es cosa nuestra" dijeron
las Seis Enfermeras Locas del Pickapoon Hospital de Carolina
mientras movían sus pechos con una
dulzura tan parecida a Dios

¿y si Dios fuera una mujer? alguno dijo
¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno
¿y si Dios moviera sus pechos dulcemente? dijo
¿y si Dios fuera una mujer?

corrían rumores acerca de las Seis
las habían visto salir de hospedajes sospechosos con una
mirada triste en la boca
las habían visto en una cama del Bat Hotel
las habían visto fornicando con sastres zapateros carniceros
de toda Pickapoon

¿y acaso Dios no sale de los hospedajes con una mirada triste en la
boca? alguno dijo
¿y si Dios fuera una mujer?
¡tetas de Dios! ¡blancos muslos de Dios! ¡lechosos! dijo
¡leche de Dios! gritaba por los techos de toda la ciudad
así que lo quemaron
hicieron una hoguera alta al pie de la colina del Este
y también quemaron a las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon
todas eran rubias y cada día habían visto a la muerte trabajar

eso es todo
así acaban con los temblores mortales e inmortales en Carolina
y otros sitios de Dios
¿y si Dios fuera una mujer?
¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno

Juan Gelman

lunes, 27 de octubre de 2014

Opus pòstum

"Va inspirar un parell de vegades i començà amb els primers acords misteriosos de la nou-cents seixanta i pel públic es va estendre un calfred de pànic..."

"... va pensar que Laforgue sostenia que les tres sonates de 1828, les anomenades pòstumes, van ser escrites en un arravatament d'orgull en saber que Beethoven acabava de morir i el camí quedava lliure davant seu."

Jaume Cabré, Viatge d'hivern, p. 12, 13



Schubert - Sonata No. 21 in B-flat major, D. 960 (Maria João Pires)

viernes, 24 de octubre de 2014

Dziekuje

"... me puse a pensar en el pianista de jazz Dave Brubeck, y en su gira polaca. En marzo de 1958, el gobierno estadounidense le patrocinó a Brubeck una gira de doce conciertos, en siete ciudades polacas... en el último concierto, en Poznan, cuando el público le pidió un bis, Brubeck salió al escenario y tocó por primera vez una pieza titulada Dziekuje (gracias, en polaco), que había compuesto o escrito en su cabeza esa misma tarde, mientras viajaba en el tren desde Lodz. Una pieza dulce, melancólica, nostálgica, más o menos modelada a semejanza de alguna de las melodías de Chopin, acaso alguno de sus nocturnos, acaso el Preludio en mi menor. Decía Brubeck que era su homenaje a Chopin..."

Eduardo Halfon, Monasterio, p. 75




lunes, 15 de septiembre de 2014

Spiritual, Amb la trompeta de Louis Armstrong



Spiritual, amb la trompeta de Louis Armstrong

No s'acaben amb mi la cadena i el temps.
Uns dits purs alçaran el benigne
silenci de Déu,
cada dia i per sempre, damunt el meu crit:
el silencie em dóna l'antic nom de fill.

Mira com lluitaven pel cantó de l'ést
folls reis que volien corones de neu.
Aquesta feixuga raó ponderal
els guerrers monarques no suportaran.

No t'ha de commoure, recte pensament,
que vegis més clares o fosques les pells.
I et diré que els negres són germans del blanc,
perquè, quan els pengis, sàpigues plorar.

Si les barques no surten a mar,
pescador, boca closa,
si la vela no guanya la mar,
la suor de l'home de què menjarà?

Ara els camps són erms,
i anirem a la terra d'Egipte,
on el blat ja creix.
Tots els pous són secs,
i anirem fins a l'aigua tan ampla,
a calmar la set.

A la naixença del riu,
alt arquer solitari,
des de l'origen de l'arbre i del riu,
dispara'm sageta cap al ben morir.

Salvador Espriu


Spiritual, Amb la trompeta de Louis Armstrong - Salvador Espriu


Go Down Moses - Louis Armstrong

viernes, 29 de agosto de 2014

Alejandra


"Explicarme a mí cómo es Alejandra, se dijo Bruno, cómo es su cara, cómo son los pliegues de su boca." Y pensó que eran precisamente aquellos pliegues desdeñosos y cierto tenebroso brillo de sus ojos lo que sobre todo distinguía el rostro de Alejandra del rostro de Georgina, a quien de verdad él había amado. Porque ahora lo comprendía, había sido a ella a quien verdaderamente quiso, pues cuando creyó enamorarse de Alejandra era a la madre de Alejandra a quien buscaba, como esos monjes medievales que intentaban descifrar el texto primitivo debajo de las restauraciones, debajo de las palabras borradas y sustituidas. Y esa insensatez había sido la causa de tristes desencuentros con Alejandra, experimentando a veces la misma sensación que podría sentirse al llegar, después de muchísimos años de ausencia, a la casa de la infancia y, al intentar abrir una puerta en la noche, encontrarse con una pared.

Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas

Alejandra es uno de los personajes principales de la novela Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sábato. Alejandra es también un tango con letra de Ernesto Sábato y música de Aníbal Troilo.






sábado, 19 de julio de 2014

jueves, 17 de julio de 2014

Eros y Thanatos

Si lieta e grata morte...

"Después de la cena, Ottavia nos ha cantado un madrigal. Ha elegido uno -melancólico y grave- de Philippe Verdelot, que antaño fuera mi compositor preferido. Se titula Tan dulce y grata muerte, se inspira en Safo y Marsilio Ficino, habla de amor y muerte. Fui yo quien se lo enseñóa Marietta, hace veinte años. Marietta me dijo que le parecía lúgubre y que ella prefería las canciones de amor sin muerte, y, en general, también el amor sin muerte."

Melania G. Mazzucco, La larga espera del ángel, p.332


Si lieta e grata morte (minuto 38:42)

lunes, 14 de julio de 2014

Jazz Quartet


Christian Heudes, Jazz Quartet

 (... y... Viva la República!)



Modern Jazz Quartet, Django

sábado, 12 de julio de 2014

esa pamplina consternada

 José Hernández, ilustración para El Aleph

Diálogo sobre un diálogo

    A -Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja... Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.
 Z (burlón) -Pero sospecho que al final no se resolvieron
 A (ya en plena mística) -Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.


Jorge Luis Borges, Diálogo sobre un diálogo (El Hacedor)


lunes, 7 de julio de 2014

El perseguidor

Julio Cortázar, "El perseguidor", Las armas secretas, 1959


La vida y la música... o la vida y el jazz... o el jazz entre la vida y la muerte... la música y el tiempo... o el tiempo y la música...

Alguien ha comparado este breve relato de Julio Cortázar con la larguísima novela Doktor Faustus de Thomas Mann: Blas Matamoro, "Julio Cortázar y Thomas Mann..."

domingo, 6 de julio de 2014

Mon coeur s'ouvre à ta voix

—¿No tiene usted por casualidad —añadió Adrián dirigiéndose a Bullinger— el aria en re bemol mayor del segundo acto de «Sansón y Dalila» de Saint-Saëns?
—¿Cómo quiere usted que no la tenga? La tengo, y no precisamente por
casualidad, se lo aseguro.
Adrián prosiguió:
—Muy bien. Viene este fragmento a mi memoria porque Kretzschmar (mi maestro, un organista, un hombre consagrado a la fuga, conviene recordarlo) sentía por él una pasión rayana en la debilidad. Se reía a veces, pero esto no era óbice para una admiración cuya única causa quizá fuera lo que el fragmento tiene de ejemplar. Silencio. 

La aguja dejó oír su susurro y las vibraciones de la membrana difundieron por el espacio la cálida voz de la mediosoprano, cuya articulación no era muy clara —"Mon coeur s'ouvre à ta voix", fue más o menos todo lo que comprendimos— pero cuyas cualidades de cantante eran extraordinarias: pureza de timbre, tono aterciopelado de las notas bajas, vigor y ternura. Extraordinaria también la melodía, cuya belleza aparece hacia la mitad de las dos estrofas en que se divide el aria y resplandece en la frase final, sobre todo en la repetición, cuando el violín subraya la suntuosa línea del canto y repite, como un eco melancólico, su última figura.

Thomas Mann, Doktor Faustus, cap. XXXVIII


Mon cœur s'ouvre à ta voix,
comme s'ouvrent les fleurs
aux baisers de l'aurore!
Mais, ô mon bienaimé,
pour mieux sécher mes pleurs,
que ta voix parle encore!
Dis-moi qu'à Dalila
tu reviens pour jamais.
Redis à ma tendresse
les serments d'autrefois,
ces serments que j'aimais!
|: Ah! réponds à ma tendresse!
Verse-moi, verse-moi l'ivresse! :

Dalila! Dalila! Je t'aime!

Ainsi qu'on voit des blés
les épis onduler
sous la brise légère,
ainsi frémit mon coeur,
prêt à se consoler,
à ta voix qui m'est chère!
La flèche est moins rapide
à porter le trépas,
que ne l'est ton amante
à voler dans tes bras!
|: Ah! réponds à ma tendresse!
Verse-moi, verse-moi l'ivresse! :

Dalila! Dalila! Je t'aime!

jueves, 26 de junio de 2014

Allegro appassionato



L. van Beethoven, cuarteto de cuerda No 15, opus 132 
 Assai sostenuto
Allegro ma non tanto
Molto adagio
Alla marcia, assai vivace - Piu allegro - Presto
Allegro appassionato

"¿Cómo calificarlo? ¿Trágico atrevido, obstinado, enfático, impulsivo hasta lo sublime? Todo esto no vale nada. Y «magnífico» no pasa de ser, naturalmente, una lamentable capitulación. En último término acaba uno por quedarse con la sobria indicación del compositor: Allegro appassionato. Es lo más aceptable."


—Llegas a buena hora. El cuarteto Schaffgosch toca esta noche la opus 132. ¿Vienes conmigo? Comprendí que se refería al cuarteto en la menor para instrumentos de cuerda, una de las últimas obras de Beethoven.
—Claro que voy —contesté—. Oiré con gusto, después de tanto tiempo, la «acción de gracias del hombre que ha recobrado la salud».
—Al oír esta música agoto la copa y se me nublan los ojos —dijo Adrián—. Y empezó a hablar de las tonalidades religiosas y del sistema tonal ptolomeico, el «natural», cuyos seis diferentes tonos quedaron reducidos a dos en el sistema templado, es decir, el falso: el tono mayor y el tono menor, y de la superioridad de la escala musical auténtica sobre la templada. Decía de esta última que era una fórmula para uso doméstico, lo mismo que el piano, un instrumento para uso doméstico también, un tratado de paz provisional, que sólo tiene 150 años de existencia, que ha prestado algunos importantes, muy importantes, servicios, pero al cual sería absurdo querer dar un valor de eternidad. No ocultaba hasta qué punto le complacía que la mejor de todas las escalas musicales conocidas, la que él llamaba natural o propiamente dicha, fue obra de un astrónomo y matemático, Claudio
Ptolomeo, originario del Alto Egipto y residente en Alejandría. Esto pone de manifiesto una vez más, decía, el parentesco entre la música y la astronomía, ya demostrado en la doctrina pitagórica de la armonía cósmica.

Todo esto mezclado con observaciones sobre el cuarteto, el exotismo de su tercer tiempo, evocador de un paisaje lunar, y las enormes dificultades de su ejecución.

—En realidad —decía— cada uno de los cuatro ejecutantes debiera ser un Paganini y dominar no sólo su parte sino igualmente la de los otros tres. De lo contrario es imposible salir del paso airosamente. Menos mal que de los artistas del cuarteto Schaffgosch puede uno fiarse. La obra puede ser ejecutada hoy. Pero no hay duda de que está situada en las fronteras de lo ejecutable y que, cuando fue escrita, su ejecución era sencillamente imposible. Era implacable indiferencia de un elegido por lo terrenal y lo técnico me entusiasma en grado extremo. «Qué me importa a mí su maldito violín», le dijo Beethoven a un ejecutante que había ido a quejársele de las dificultades de la obra.
 Nos reímos juntos... sin que nos hubiésemos todavía saludado. —Y no olvidemos —siguió diciendo Adrián— el cuarto tiempo, incomparable, con la breve marcha introductoria y el altivo recitado del
primer violín, afortunada introducción a la aparición del tema. Es irritante tan sólo, a menos que no quiera uno ver en ello motivo de satisfacción, que no exista para caracterizar ciertos elementos de la
música, o por lo menos de esta música, ningún adjetivo apropiado, ni ninguna combinación de adjetivos. Es algo que me ha preocupado estos últimos días. Imposible encontrar palabras adecuadas para descubrir el espíritu, el estilo, el ademán de este tema. El ademán tiene aquí una gran importancia. ¿Cómo calificarlo? ¿Trágico atrevido, obstinado, enfático, impulsivo hasta lo sublime? Todo esto no vale nada. Y «magnífico» no pasa de ser, naturalmente, una lamentable capitulación. En último término acaba uno por quedarse con la sobria indicación del compositor: Allegro appassionato. Es lo más aceptable.

Thomas Mann, Doktor Faustus, cap. XX