Los cuentos de Onetti, tal como desvela Muñoz Molina en el prólogo, son cuentos para leer y para releer, porque cada vez que los volvemos a leer nos adentramos más en ellos a medida que nos adentramos en nuestra propia vida. No porque los cuentos de Onetti entren en nuestra vida, sino porque somos nosotros, es nuestra vida la que va penetrando en ellos...
los pensamientos de un cabrero
pensamientos, reflexiones, ocurrencias, lecturas...
mientras pastoreo mis cabras
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sábado, 13 de diciembre de 2014
Onetti. Cuentos completos
Juan Carlos Onetti, Cuentos completos (1933-1993), Prólogo de Antonio Muñoz Molina, Alfaguara, 1994
miércoles, 3 de diciembre de 2014
sabiduría
"Sabía pocas cosas y rechazaba muequeando a las que lo rondaban queriendo ser sabidas."
Juan Carlos Onetti, El astillero, p. 195
las posibilidades de infamia
"... porque somos hombres y las posibilidades de infamia son comunes y limitadas: la astucia, la lealtad, la tolerancia, el mismo sacrificio, el pegarse al flanco del otro como un nadador para defenderlo de la correntada, y para ayudarlo a hundirse, casi siempre a su pedido, exactamente cuando nos conviene."
Juan Carlos Onetti, El astillero, p. 180
miércoles, 26 de noviembre de 2014
vivimos una farsa
"Todos sabiendo que nuestra manera de vivir es una farsa, capaces de admitirlo, pero no haciéndolo porque cada uno necesita, además, proteger una farsa personal."
Juan Carlos Onetti, El astillero, p. 98
domingo, 23 de noviembre de 2014
la desgracia es verdosa
"Esta es la desgracia", pensó, "no la mala suerte que llega, insiste, infiel y se va, sino la desgracia, vieja, fría, verdosa. No es que venga y se quede, es una cosa distinta, nada tiene que ver con los sucesos, aunque los use para mostrarse; la desgracia está, a veces."
Juan Carlos Onetti, El astillero, p. 71
viernes, 21 de noviembre de 2014
El astillero
Juan Carlos Onetti, El astillero, Arca editorial, Montevideo, 1974
Releo este fascinante relato que, al igual que la primera vez, me conmueve por la forma que tiene Onetti de contarnos cualquier cosa y de describirnos cualquier situación... "Le quedaban restos de infancia en los ojos claros que entornaba para mirar..."
El abandono, la inutilidad, la pereza...
Onetti juega un juego en el que participamos cuando le leemos para convertirlo en la locura de lo real. Tal como piensa Larsen: "Porque yo podía jugar a mi juego porque lo estaba haciendo en soledad; pero si ellos, otros, me acompañan, el juego es lo serio, se transforma en lo real. Aceptarlo así -yo, que lo jugaba porque era juego- es aceptar la locura".
"A Onetti hay que leerlo tensando hasta un grado máximo las destrezas usuales de la lectura, igual que se escucha una música de la que no hay una sola nota que no importe o que se vive un encuentro memorable del que uno quiere apurar sin distracción cada segundo: sus páginas no se agotan nunca, y cada frase vuelve a surgir con tal delicadeza y poderío, con una intensidad tan exaltadora o tan insoportable, que siempre nos parece estar leyéndola por primera vez. Leer a Onetti no es difícil, según dice una superstición idiota: tan solo exige lo que debería exigir siempre la lectura, una atención incesante, un ensimismamiento que cancele cualquier otro acto, que suprima el mundo exterior. La mejor o la única manera de leerlo es echado en la cama, con mucho tiempo por delante, con una absoluta predisposición de soledad y pereza." (Antonio Muñoz Molina, Prólogo, Cuentos completos de Onetti, Alfaguara, 1994)
Un retrato del abandono y de la locura
Releo este fascinante relato que, al igual que la primera vez, me conmueve por la forma que tiene Onetti de contarnos cualquier cosa y de describirnos cualquier situación... "Le quedaban restos de infancia en los ojos claros que entornaba para mirar..."
El abandono, la inutilidad, la pereza...
Onetti juega un juego en el que participamos cuando le leemos para convertirlo en la locura de lo real. Tal como piensa Larsen: "Porque yo podía jugar a mi juego porque lo estaba haciendo en soledad; pero si ellos, otros, me acompañan, el juego es lo serio, se transforma en lo real. Aceptarlo así -yo, que lo jugaba porque era juego- es aceptar la locura".
"A Onetti hay que leerlo tensando hasta un grado máximo las destrezas usuales de la lectura, igual que se escucha una música de la que no hay una sola nota que no importe o que se vive un encuentro memorable del que uno quiere apurar sin distracción cada segundo: sus páginas no se agotan nunca, y cada frase vuelve a surgir con tal delicadeza y poderío, con una intensidad tan exaltadora o tan insoportable, que siempre nos parece estar leyéndola por primera vez. Leer a Onetti no es difícil, según dice una superstición idiota: tan solo exige lo que debería exigir siempre la lectura, una atención incesante, un ensimismamiento que cancele cualquier otro acto, que suprima el mundo exterior. La mejor o la única manera de leerlo es echado en la cama, con mucho tiempo por delante, con una absoluta predisposición de soledad y pereza." (Antonio Muñoz Molina, Prólogo, Cuentos completos de Onetti, Alfaguara, 1994)
Un retrato del abandono y de la locura
sábado, 11 de octubre de 2014
Decálogo para escritores principiantes
Decálogo más uno, para escritores principiantes
I. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.
II. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.
III. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.
IV. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.
V. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
VI. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.
VII. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.
VIII. No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?
IX. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.
X. Mientan siempre.
XI. No olviden que Hemingway escribió: "Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer."
fuente: http://www.onetti.net/es/advertencias/decalogo
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