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viernes, 15 de mayo de 2015

capitalismo y cristianismo

"El mandato capitalista (todo lo que es placentero es obligatorio) es igual de estúpido que la culpabilidad cristiana (todo lo que es placentero está prohibido)."

Frédéric Beigbeder, Una novela francesa, p.155

viernes, 27 de febrero de 2015

El banquero

Craig-James Moncur es un cineasta escocés que ha realizado varios cortometrajes y algún largometraje. El corto titulado "The Banker" es un monólogo en el que un banquero llamado William Montague III aparece sonriente y leyendo a Aldoux Huxley (Un mundo feliz) para explicarnos lo que todos ya sabemos, pero nadie hace nada para evitarlo. El nombre de William Montague recuerda al de Charles Montagu, conde de Halifax, creador del Banco de Inglaterra en 1694.

Lo que nos cuenta el banquero no es nada nuevo. Todos lo sabemos y todos formamos parte de una trama en la que unos pocos aportan sus grandes ideas y obtienen sus grandes beneficios y la mayoría colaboramos porque ni siquiera se nos ocurre pensar que podríamos vivir de otra manera.


sábado, 24 de enero de 2015

las conexiones del narcotráfico

El País, 24 de enero de 2015, portada

¿Cuándo podremos leer en un periódico de gran difusión una noticia cuyo titular diga más o menos: "La policía investiga las conexiones del narcotráfico con las grandes corporaciones y con los jefes de estado de los países más ricos del mundo"?

¿Por qué existe el narcotráfico? ¿Quiénes son los clientes? ¿Por qué no se investiga esto? Políticos, grandes empresarios y"artistas" de elite son los grandes consumidores. 

Podrían empezar por leer esto:

jueves, 22 de enero de 2015

globalización

"Si usted produce papas fritas, entonces busca, en primer lugar, dónde encuentra las papas más baratas: descubre que en Los Andes, ahí es donde se pueden producir papas baratas; luego busca dónde encontrar los aceites más malos y más venenosos y los encuentra en alguna productora corrupta española, y luego usted busca algún ingrediente picante y entonces lo encuentra en India, un obsequio de la peor calidad, y va buscando así todos esos productos, entonces hace un mapa global, porque tiene picante de mala calidad aquí, aceite de la peor calidad allá, papas más baratas, basura de aquí, etcétera. Y luego llama a un agente de publicidad estadunidense y alquila una gran antena de televisión que tiene que ser también estadunidense y le pone un nombre estadunidense. Entonces de repente hace la gran campaña y, el día cero, usted vende millones de kilos de patatas al mundo entero y envenena al mundo entero, ha cometido usted un acto de “liberación del mundo” con una patata globalmente constituida, globalmente diseminada, y que es capaz de envenenar globalmente a la humanidad. Así funciona el mundo del arte, así funciona el mundo de la filosofía, así funciona el mundo de las patatas fritas y así funciona el mundo de la política, a esto es a lo que se le llama globalidad."

Eduardo Subirats, Realidades artificiales y mentiras globales, Entrevistado por Juan Manual García, 2008

lunes, 19 de enero de 2015

Crisis de la modernidad y tentaciones revolucionarias

Cada generación, sin duda, se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no lo hará. Pero su tarea quizá sea más grande. Consiste en impedir que el mundo se deshaga
Albert Camus


La modernidad, durante los últimos 500 años, ha colonizado la Tierra, los pueblos, las mentes, las lenguas, la vida humana y no humana para instaurar un pensamiento único y una cosmovisión única: una forma de vida única basada en el capitalismo, el patriarcalismo, el etnicismo y el racionalismo.

La modernidad está en crisis y no existe una alternativa, porque las alternativas serán diversas. No debemos caer en la tentación de pensar alternativas para la vida de los demás, de imaginar utopías y mundos posibles porque estamos imbuidos de modernidad y sólo podemos pensar desde la modernidad. También hemos de evitar la tentación de acudir al pasado en busca de alternativas para el futuro. El estudio del pasado, es decir, la historia, nos puede ayudar a entendernos, a comprender cómo hemos llegado a donde estamos y a conocer y retomar las causas perdidas, lo que pudo ser y nunca fue. Hemos de aceptar la existencia de opciones diversas e imprevisibles. No es posible una revolución que lo transforme todo porque no estamos en condiciones de saber en qué consiste esa transformación. La única revolución posible afecta a nuestra vida, a nuestras costumbres, a nuestras cosmovisiones. Es imprescindible desaprender, cuestionarnos nuestras premisas más básicas, descomponer nuestras ideas, nuestra visión del mundo, porque sólo mediante el pensamiento crítico, la desobediencia, y la búsqueda constante podremos encontrar formas de vida nuevas, diversas, enriquecedoras…

Conferencia de Ramón Grosfoguel: "La crisis terminal de la modernidad"

Artículos sobre la modernidad en el blog Agnosis:

Edad moderna vs. edad media I
Edad moderna vs. edad media II
Edad moderna vs. edad media III
Edad moderna vs. edad media IV

viernes, 16 de enero de 2015

la nueva palabra fetiche: biomasa

Siempre se le ha llamado “leña”, pero ahora se llama “biomasa”. ¿A qué se debe este cambio de nombre? Gabriel Celaya dijo que “la poesía es un arma cargada de futuro”. Las palabras, en cambio, son armas cargadas de mensajes. En el mundo mercantilizado en el que vivimos, las palabras contienen mensajes publicitarios. Las palabras ya no sirven para identificar aquello a lo que designan, sino para engañar, para mentir y, a fin de cuentas, para vender.

La leña ha sido, y sigue siendo todavía en muchos lugares, la principal fuente de energía doméstica. Los hogares tradicionales utilizan leña para calentarse, para cocer el pan y para cocinar. Es una fuente de energía renovable, si se explota de una forma respetuosa. Las comunidades campesinas, en todo el mundo, han utilizado durante siglos la leña como combustible. Habitualmente la leña se recoge en los montes comunales por medio de suertes. Los vecinos se ponen de acuerdo en la cantidad de leña a cortar cada año y se reparten el producto obtenido por medio de suertes. Saben que el monte les asegura la energía que necesitan si son respetuosos con él. Se recoge la leña caída de forma que los bosques se mantienen limpios, y se corta la leña teniendo cuidado de que el bosque continúe produciendo leña para todos los vecinos durante sus vidas y las vidas de sus descendientes y de los descendientes de sus descendientes.

sábado, 13 de diciembre de 2014

La crisis de Babia

Pedro M. Hurtado Valero, La crisis de Babia, Visión Libros, 2010


Cual nuevo Arquíloco de Paros, Pedro M. Hurtado, teje una sátira, desbordante de ironía y no carente de cierto cinismo, sobre el tiempo presente. Vivimos lo que nos merecemos. Vivimos la crisis de Babia. Porque vivimos en un mundo guiado por “la mano invisible” de la economía, sumergidos en un proceso de crecimiento hacia el infinito en el que todos creemos, en el que todos participamos y en el que todos tenemos fe.  Aunque… “curiosamente el motor del proceso no reside en la voluntad bondadosa, sino en algo tan poco loable -para los nuevos meapilas- como la avidez de pecunia. Sepan ustedes que las vacunas contra el SIDA no han sido logradas por una oenegé para curar negritos, sino por el tesón de algún laboratorio costeado por inversores ávidos de dividendos (había muchos ricos muriéndose de SIDA dispuestos a pagar lo que hiciera falta); si no fuera por la ley de patentes, a la que injurian los piadosos, las boticas solo venderían cuatro polvos, cuatro hierbas y cuatro potingues. Por ello, si algún día la gente que hoy fenece de hambre comiera a diario, no sería por la largueza de los donativos, sino porque el mercado amplía el número de comensales para producir más y acrecer el negocio; y si la guerra desaparece, será porque el comercio ambicioso requiere esa calma para que la gente compre y venda, y alguno atesore más plata. Lo que no lograron los sentimientos ni las doctrinas -ni la teología de la liberación entre los católicos-, lo está logrando, poco a poco, la codicia del capital, que, como en el milagro de los peces y los panes, crece y se multiplica”.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Teoría de la revolución por venir

Pedro M. Hurtado Valero, Teoría de la revolución por venir, Casapalma, 1997

Libro leido, releido, consultado, hojeado y ojeado... tantas veces... y sin embargo en cada nueva lectura vuelvo a sorprenderme con la lucidez de su autor.

La revolución por venir sólo puede ser una revolución que empiece por cada uno de nosotros. No vivimos en un mundo en el que hay opresores y oprimidos, pues cada opresor es también un oprimido y cada oprimido es un opresor. El antagonista no es tanto el estado como las formas de relación vigentes. La revolución por venir no tendrá como fin acabar con un orden para instaurar otro, sino provocar el desorden y la incertidumbre: "la actitud revolucionaria debe ser, no lo que altera un orden definido, sino lo impensable, lo fuera de orden", porque "la revolución genuina se define por su perenne voluntad de cambio, imprevisible y aventurera". No se trata de luchar por una utopía, pues "la utopía propone soluciones a lo actual, definidas necesariamente desde el mismo sistema; con eso continúa pensando dentro del orden presuntamente agredido". Tampoco se trata de protestar contra el orden vigente o contra sus consecuencias, porque "las protestas defienden valores radicados en el orden que nos constituye". La revolución por venir tendrá como protagonistas a individuos libres de los condicionantes del orden vigente, individuos que se afirmen a sí mismos como puntos preñados de energía que contraen relaciones de fuerza con otros. La nueva revolución deberá prescindir de la idea de tiempo orientado, de crecimiento y progreso. No se debe buscar ningún sentido al acontecer humano, pues no lo tiene. No existe ningún proceso histórico-lógico y por tanto no hay mundos mejores y peores. La actitud revolucionaria se asienta en el espíritu libre y en el acontecer en el que no hay medios ni fines.

Ante el colapso de la civilización industrial que se avecina no cabe pensar en alternativas y en elaborar teorías, pues todo lo que pensemos estará siempre imbuido del pensamiento sobre el que se sustenta el actual orden y la civilización vigente: "De aquí que el profundo pensar para el cambio sólo pueda ser un pensar exterior al sistema". Los cambios nunca provienen de las teorías sino de las prácticas. Las posibilidades de auténtico cambio serán creadas por práctica y por pensamientos que se sitúen fuera del sistema, más allá de sus márgenes: "Únicamente el pensamiento más osado, por casualidad, podría deteriorar el sistema y abrir opciones de mudanza suprema". Si son posibles nuevas teorías de lo por venir serán teorías que más que pensar en vías de cambio, las creen y las hagan posibles transitando por lo desconocido. Para ello no se puede confiar en fomentar una cultura de masas más digna, pues es imposible. "La salida se encuentra en una cultura colectiva cuyo tema obsesivo sea éste: maldecir la masa, descomponer su estúpida inercia, remover al individuo". Cada individuo, cada uno de nosotros, cada individuo deberá desprenderse de la masa y "despojarse del ser que lo define, en una búsqueda constante de vías nuevas de ser".




jueves, 4 de diciembre de 2014

Tabula Rasa

BENVENUTTO ALLA TAMOIL

 
Mi perro, yo
En medio de La Mancha.
Un día gris,
la Tabula Rasa de Arvö Part
y la tabla rasa del capital.

 
No, ya no hay Molinos,
ahora sí que se levantan
los monstruos invisibles de tu señor.


 
Con la Unión Europea, Sancho,
hemos topado.


 
Has dicho que vendrías.
 
La calabaza baja por el río, pero
¿Quién la ve?


Antonio Orihuela, Comiendo tierra





engordando el hambre

LA REVOLUCIÓN VERDE

El inmarchitable tomate‐pez
que no acaba con el hambre en el mundo
pero luce impecable durante meses en los supermercados.

El resistente pez‐tomate
que no acaba con el hambre en el mundo
pero enferma de tristeza en las piscifactorías.

El maíz insecticida
que no acaba con el hambre en el mundo
pero con el que puedes perseguir a las moscas por tu casa.

La Compañía Showa Denko que,
con sus investigaciones sobre transgénicos,
no acaba con el hambre en el mundo
pero mata
a treinta y siete personas
y deja con daños irreparables

permanentes

a mil quinientas
y las que fueron borradas por las estadísticas
en Pharmacia‐Monsanto,
Sygenta‐Novartis,
Astra‐Zeneca,
Aventis, Dupont y Dow Chemicals
mientras se socializa la erosión genética,
y el 94% de las semillas que se plantan en el mundo tienen dueño.

Desaparece la diversidad,
se levantan vallas para prohibirla mientras
los virus y las bacterias saltan las fronteras de las especies

y la gente, tras los alambres,
engorda el hambre

que iba a acabar
con el hambre en el mundo

Antonio Orihuela, La ecología del capitalismo

no pienses

Cuando te montes en tu coche,
piensa en el hormigón y el asfalto que han pavimentado todos los paisajes,
piensa en la contaminación de la atmósfera,
en la disminución de la capa de ozono,
en el calentamiento de la Tierra,
en la deforestación, en el cáncer,
en los ruidos, en los accidentes,
en los residuos, en los vertidos,
en las guerras por petróleo,
en el abandono de otros medios de transporte
más limpios y seguros,
en el poder político y económico que acumulan
quienes fabricaron tu coche.

Piensa que has cambiado tu salud
por la salud económica de las multinacionales,

o como hasta ahora, mejor
no pienses

y arranca

Antonio Orihuela, La ecología del capitalismo

turismo de calidad

En las playas de Mazagón,
los últimos veintitrés kilómetros de acantilado
de dunas fósiles cuaternarias que quedaban en Europa
tienen los días contados.

Según los políticos, hay que traer a Mazagón turismo de calidad,
campos de golf e inversores extranjeros.

La gente normal ni tiene calidad,
ni sabe jugar al golf,
ni habla inglés.

Habría que eliminar la gente sin calidad,
para que estas playas fueran perfectas

Antonio Orihuela, La ecología del capitalismo


lo que nos faltaba:

Las asambleas contra el fracking han organizado una concentración para el día 6 de diciembre EN DEFENSA DE UN TURISMO DE CALIDAD!!!

Al parecer, no quieren fracking porque se ensucia mucho el paisaje, los obreros son sucios y mal hablados y las carreteras se llenarán de baches por culpa del tráfico de camiones. Lo que les gustaría es que se hagan muchos campos de golf, piscinas y cosas así... para que puedan venir los ricachones a disfrutar de un entorno natural limpio, ordenado, con el cesped bien regado...

No queremos fracking... pero contra los campos de golf no decimos nada, porque gracias a ellos tenemos un TURISMO DE CALIDAD. Quizá se gaste más agua en el riego de un campo de golf que en un pozo de fracking... Quizá los herbicidas que se utilizan en los campos de golf sean más venenosos que los productos químicos del fracking... pero de lo que no hay ninguna duda es de que los cochazos de los ricachones que van a jugar al golf consumen tanta gasolina que no habrá más remedio que hacer fracking o lo que sea menester...


MANIFIESTO

En defensa del cardo y de la ortiga,
en defensa del burro y su rebuzno
y de su condición intrascendente,

a favor de los bosques y su antiguo
modo de ser, a favor de la piedra
que el invierno cubrió de oscuro musgo,

para que vivan peces en las aguas,
pájaros en el aire, rododendros
en los jardines, luces en la noche,

y los hombres se olviden de la prisa
con que van a la nada y no se enteran,
víctimas de un progreso establecido,

para que todo cobre otro sentido
una vez asumido el sinsentido
que es todo, y concentrados en su paso

veamos sin dolor pasar el tiempo
y vivamos minutos, horas, días,
bocanadas de ser, riqueza única,

para que todo vuelva a ser sí mismo,
lo que pasó, lo que es, lo que perdura,
lo que no deja huella de su paso,

para que no dé miedo tener hijos
ni dejar de tenerlos, y el amor
vuelva a ser verdadero, a ser inmenso,

para poder tomar el sol y el aire
y sentarse en la hierba con la gente
y ponerse a charlar largo y tendido,

a favor del cansancio y del descanso,
a favor de los ciclos naturales
y de la rebeldía ante los ciclos,

por los colores y por los sonidos,
por los gustos, los tactos, los olores,
por el juego y el sueño, y los amigos,

en defensa de lo que se ha perdido,
de la paz verdadera, del sosiego,
de la palabra limpia y del silencio.

Jesús Munárriz, Esos tus ojos

martes, 11 de noviembre de 2014

podemos... pero no queremos

PODEMOS, la nueva marca de la rebeldía dentro del sistema... tampoco la queremos.

Uno de los mitos subsidiarios del todopoderoso mito del progreso es el de que “el sistema actual es el mejor que ha habido nunca porque es el resultado del progreso y de la evolución, según la cual el mundo es cada vez mejor”. Según este mito, “el sistema” es mejorable, hay muchas cosas que cambiar en él, hay mucho que mejorar, pero no se puede pensar en destruirlo. Es por eso por lo que lo peor que se puede ser es “antisistema”. Calificar a alguien como “antisistema” es un insulto. En las democracias modernas, lo que expresan los votantes con sus votos es el deseo de mantener el sistema. No todos votan las mismas opciones, pero todos lo hacen por la misma razón. Cada cual vota a quien cree que es la mejor garantía para el mantenimiento del sistema. Quienes voten a PODEMOS en las próximas elecciones estarán votando la opción que consideran mejor para ellos y para que se mantenga el sistema en el que están acostumbrados a vivir y que no es posible destruir, ni conveniente.


Pero eso es precisamente lo que algunos NO QUEREMOS, porque no nos gusta "el sistema", no creemos en el parlamentarismo, ni en la democracia, ni en el progreso, ni en el crecimiento sin límite, ni en el consumo galopante, ni en el éxito, ni en la competitividad, ni en la riqueza, ni en la productividad, ni en la eficiencia... y ni siquiera en la ecología, ni en la sostenibilidad... Algunos creemos en la vida y en poco más, en la ternura, en el apoyo mutuo, en la compasión y en la solidaridad... y creemos que para vivir no hacen falta tantas cosas como tenemos, ni hace falta producir tanto, ni consumir tanto...

Lo expresa muy bien Eulogio Cerrada en su artículo "Reflexiones sobre Podemos" publicado en la web de El Eco del Palancia, de donde extraigo algunos párrafos:

"Podemos es un movimiento de clase media, de aquellos que no quieren perder el estatus que la sociedad capitalista les había prometido. Todo lo demás son cosas secundarias. El deterioro ecológico del planeta y de la sociabilidad son cosas secundarias. Las multinacionales seguirán contaminando el planeta pero nosotros aquí seguiremos llevando nuestras vidas felices con 700 euros al mes mientras el resto del planeta se hunde en la miseria ya que Podemos no ha creado ni creará una nueva conciencia. Mientras creeremos que hemos hecho una revolución y que todo va bien mientras vemos paisajes bonitos a través de nuestro nuevo Iphone."

"Pablo Iglesias reconoce que no se lucha contra el capitalismo, que la deuda publica se tiene que pagar en parte, que le gustaría una "España" unida...etc Rafael Correa empezó plantandole cara al FMI y al BM y ahora van de la mano. Los indígenas en Bolivia siguen viendo peligrar sus formas de vida debido a desarrollismo de Evo Morales. ¿Que hará Pablo Iglesias?"

sábado, 8 de noviembre de 2014

la ideología del cáncer

"El capital requiere estandarizar los estilos de vida, los valores culturales, la arquitectura, el idioma, el paisaje, el pensamiento, etcétera. Busca, en suma, uniformar la percepción de la realidad, asegurando así su permanente expansión. Su fundamento ideológico, que racionaliza la conquista como índice de crecimiento, le asigna un valor positivo a la pulsión expansionista. Crecer por la razón de crecer, invadir por invadir y expandirse para siempre es el raciocinio de la expansión. Es también la lógica del capital, que crece y se extiende hasta consumir y destruir a todos los organismos anfitriones que permiten y amparan la vida en el planeta. Es, sin lugar a dudas, la ideología del cáncer, que no se detiene hasta alcanzar la implacable metástasis."

viernes, 7 de noviembre de 2014

Cuando el capital habla de revolución

Hace tiempo que el capital se había vuelto ecologista y defensor del medio ambiente y preocupado por la sostenibilidad. Grandes compañías como Iberdrola, Fenosa o Endesa venden energía verde y muestran su preocupación por evitar la contaminación. En sus propagandas predominan colores como el verde, suprimen las facturas en papel para proteger los bosques, pero quieren que las leamos en los dispositivos móviles que por lo visto no destruyen bosques, pero que utilizan coltán, un mineral cuya obtención en lejanas repúblicas africanas cuesta millones de vidas humanas.

Desde hace bastante tiempo también, el capital se muestra preocupado por la solidaridad y por la responsabilidad social. Diseñan complicados programas de algo que llaman "Responsabilidad Social Corporativa" y gastan grandes sumas en hacer propaganda de todo lo que se preocupan por la cultura, por el arte, por el patrimonio... y hasta por los pobres, los niños, los ancianos... y hasta por las mujeres, faltaría más, porque la "igualdad" es otra de las palabras mágicas como "ecología", "sostenibilidad", "solidaridad"... Es curioso que un sistema que se basa en el egoismo presuma de solidaridad y de responsabilidad "social"...

Bueno, pues bien... ahora resulta que el capital también habla de hacer nada menos que la "revolución", aunque por el momento parece que se limita al mundo de la educación. El capital se preocupa por los sistemas educativos alternativos... qué guay!!! Y como en el mundo de la educación casi todas las etiquetas están ya utilizadas por otros, se han inventado una nueva palabra, un anglicismo: "disruptiva"... Nada menos que la "Fundación Telefónica" ha creado la EED, es decir, la Escuela de Educación Disruptiva... Aleluya... que el señor esté con nosotros!!! y con su espíritu ultratecnológico, ultramoderno, ultrarrevolucionario... porque también han inventado otro término: "rEDUvolution", que al parecer significa, traducido al castellano: "hacer la revolución en la educación". Este proyecto lo lidera una profesora llamada María Acaso. Parece buena gente, con ideas innovadoras... de lo que no cabe duda es de que ha encontrado un "nuevo yacimiento de negocio" (usando el lenguaje del capital). Esta "rEDUvolución" le proporcionará buenos rendimientos económicos, eso seguro, porque paga Telefónica, casi nada.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

pastoreo y capitalismo

"Max Weber remonta los orígenes del capitalismo moderno a ciertos calvinistas que, desentendiéndose de la parábola del camello y el ojo de la aguja, predicaban la doctrina de las recompensas justas al trabajo. Sin embargo, la noción de movilizarse y aumentar el 'patrimonio de ganado en pie' tiene una historia tan antigua como el mismo pastoreo. Los animales domesticados son 'moneda corriente', 'cosas que corren', del francés courir. En verdad, casi todas nuestras expresiones monetarias -capital, hacienda, pecuniario, bien mueble, esterlina, y quizá incluso la misma idea de 'crecimiento'- tienen sus orígenes en el mundo pastoril."

Bruce Chatwin, Los trazos de la canción, p. 214

lunes, 25 de agosto de 2014

cuando el Dinero descansa


"El silencio y la soledad tenían esa impresionante vigencia que tienen siempre de noche en el barrio de los Bancos. Barrio mucho más silencioso y solitario, de noche, que cualquier otro; probablemente por contraste, por el violento ajetreo de esas calles durante el día; por el ruido, la inenarrable confusión, el apuro, la inmensa multitud que allí se agita durante las horas de Oficina. Pero también, casi con certeza, por la soledad sagrada que reina en esos lugares cuando el Dinero descansa. Una vez que los últimos empleados y gerentes se han retirado, cuando se ha terminado con esa tarea agotadora y descabellada en que un pobre diablo que gana cinco mil pesos por mes maneja cinco millones, y en que verdaderas multitudes depositan con infinitas precauciones pedazos de papel con propiedades mágicas que otras multitudes retiran de otras ventanillas con precauciones inversas. Proceso todo fantasmal y mágico pues, aunque ellos, los creyentes, se creen personas realistas y prácticas, aceptan ese papelucho sucio donde, con mucha atención, se puede descifrar una especie de promesa absurda, en virtud de la cual un señor que ni siquiera firma con su propia mano se compromete, en nombre del Estado, a dar no sé qué cosa al creyente a cambio del papelucho. Y lo curioso es que a este individuo le basta con la promesa, pues nadie, que yo sepa, jamás ha reclamado que se cumpla el compromiso; y todavía más sorprendente, en lugar de esos papeles sucios se entrega generalmente otro papel más limpio pero todavía más alocado, donde otro señor promete que a cambio de ese papel se le entregará al creyente una cantidad de los mencionados papeluchos sucios: algo así como una locura al cuadrado. Y todo en representación de Algo que nadie ha visto jamás y que dicen yace depositado en Alguna Parte, sobre todo en los Estados Unidos, en grutas de Acero. Y que toda esta historia es cosa de religión lo indican en primer término palabras como créditos y fiduciario"

 Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas, III, II

sábado, 23 de agosto de 2014

El autoritarismo científico

Javier Peteiro, El autoritarismo científico, Miguel Gómez Ediciones, Málaga, 2010

El autoritarismo científico es un ensayo iluminador y necesario escrito por un científico riguroso capaz de transmitir sus reflexiones con una prosa ágil y amena. Javier Peteiro inicia su reflexión distinguiendo la ciencia de las falsas ciencias. La ciencia, aliada de las luces, está muy alejada del cientificismo que impregna el discurso social dominante. Mostrando en estas páginas cómo, en esta época del empuje a la transparencia, se impone la opacidad derivada del cientificismo. Advirtiéndonos sobre la ambición científica de predecir todo lo humano y transformarlo según criterios de normalidad definidos desde la propia ciencia: «Se abre así un camino hacia un autoritarismo científico que dirá lo que es bueno, lo que es malo, y no sólo lo que debemos hacer sino incluso cómo debemos ser desde la manipulación genética y conductista». Esta obra muestra la tendencia a la sacralización de la ciencia que el cientificismo implica. La ciencia así concebida pasa a ser dogma, sus divulgadores los nuevos sacerdotes, y sus resultados la única esperanza. De este modo, si a algo se le añade el calificativo de científico pasa a ser incuestionable e imponerse sobre cualquier otro criterio de decisión. Se anula así la libertad de elección, incluso en el ámbito político. Así, lo científicamente correcto se hará equivalente a lo políticamente correcto. . Tras realizar un desarrollo crítico perfectamente documentado sobre las falacias supuestamente científicas, concluye su obra afirmando que el cientificismo es la nueva fe atea que trata de llenar el vacío que han dejado el ocaso de los discursos tradicionales. Si la ciencia se sacraliza, cualquier crítica a los supuestos científicos será juzgada como retrógrada. Esto conduce a un nuevo modelo de civilización.

Reseña de Luis Roca Jusmet

Para mí este es un libro tan interesante como fallido. Interesante porque hacía falta afirmar sin reservas lo que este libro nos dice: que la ciencia está derivando en un autoritarismo, se está imponiendo de una manera dogmática y excluyente. También porque está escrito por un científico que reflexiona epistemológicamente y éticamente sobre su práctica y en el contexto social en el que ésta se desarrolla. Es importante porque en general el filósofo de la ciencia no es un científico ( aunque sepa de ciencia) y el científico no filosofa sobre lo que hace. Y finalmente porque hay en el libro un proyecto sistemático y crítico sobre el estado de la deriva de la ciencia y cientificismo. Javier Peteiro Cartelle, doctor en Medicina y escritor sobre temas científicos, ha publicado en revistas científicas ( biofísica, inmunología y nanomedicina) y es además Jefe de la sección de bioquímica del Complejo Universitario de A Coruña. Es por tanto un auténtico lujo que una persona totalmente ocupada intensamente como él en la práctica científica cotidiana reflexione sobre un tema tan complejo.

¿ Porqué fallido ? Porque es un proyecto quizás excesivo, que falla en algunos aspectos que vale la pena remarcar, pero con el objetivo de matizar lo que dice el autor y para enriquecer su propuesta. Yo no soy un científico y por supuesto no quiero darle lecciones, pero si he trabajado bastante tiempo en el estudio crítico de la ciencia y de la medicina y me gustaría plantear algunas sugerencias. En primer lugar la historia que plantea de la ciencia es consistente y está claro que sabe de lo que habla pero me parece que habría que profundizar en algunas cuestiones. ¿ Es la ciencia un invento de la Europa moderna como plantea Alexander Koyré cuando dice que sus bases son el lenguaje matemático y la experimentación y no la razón empírica ? ¿ O tiene razón Pierre Duhem cuando habla de la ciencia moderna como continuidad de la grecorromana y la medieval ? ¿ O la tiene Joseph Needhman cuando considera que la ciencia es un proceso universal que hasta el siglo XVII estaba más desarrollada en China que en Europa ?. Respecto al tema de las falsas ciencias me parece que aquí cae en los prejuicios del positivismo y no hay una reflexión seria sobre los paradigmas médicos al despreciar la homeopatía de la manera que lo hace. Tengo claro la diferencia radical entre homeopatía y psicoanálisis pero me resulta molesto que mantenga hacia la homeopatía la misma actitud que los positivistas como Bunge hacia el psicoanálisis, al que consideran una pseudociencia. Yo estoy de acuerdo con el autor en que el psicoanálisis es una teoría fundamental para entender al hombre y a la sociedad contemporánea pero falta una mejor argumentación contra los escépticos. En el tema del sujeto y la ciencia sí hay un desarrollo muy lúcido, muy en la línea de lo que defiende el psicoanálisis lacaniano. Ahora bien, me parece fuera de lugar el tema de Dios en este capítulo, ya que entonces su defensa del sujeto parece adquirir unos tintes más espiritualistas. De hecho el autor afirma en una entrevista en el periódico La Vanguardia que cree en Dios. Al margen que sea una creencia personal que como tal hay que aceptar no veo clara la argumentación del libro, en la que critica que la ciencia quiera entrar en este tema filosófico y religioso. Que es una cuestión religiosa está claro pero me parece que hoy es difícil argumentar la existencia de Dios en términos filosóficos y que la ciencia puede considerar a Dios como una hipótesis innecesaria para explicar el Mundo. Lo que sí me parece fundamental es la crítica muy rigurosa que hace al DSM-IV como axioma más que discutible de los psicólogos y psiquiatras, que eliminan así al sujeto de la enfermedad mental.

El capítulo dedicado a la ciencia y al mercado me parece también preciso y claro pero hecho a faltar el significante clave, que me parece que es la de capitalismo. Sin utilizar la lógica del capitalismo, en el sentido que apunta un sociólogo como Immanuel Wallerstein, me parece que no se acaba de entender todo el entramado de poder ( aquí paso al siguiente capítulo) que mueve la industria ligada a la ciencia. Wallerstein como Peteiro critican la nefasta división el saber en dos culturas separadas (la científica y la humanística) pero el segundo tendría que referirse al estudio que hace el primero sobre la lógica capitalista que hay en la jerarquización moderna y positivista del saber para entender más ampliamente el problema. Hay también que decir aquí que el autor ignora totalmente las ciencias sociales, cuestión que me parece que debe mencionar aunque no quiera profundizar en ellas. Lo que sí me ha parecido muy importante es la crítica a los intentos de defender una tercera cultura que no dejan de ser un nuevo ropaje retórico para la defensa del positivismo más burdo. Me ha gustado mucho también su propuesta de democratizar la ciencia, de humanizarla, de socializarla y de no dejarla en manos de los supuestos expertos, de los gestores que manipulan siempre al servicio de los intereses de los poderosos.

Se trata, para concluir, de un libro que merece ser leído sin reservas. Valgan mis críticas para defenderlo y no para denostarlo, ya que no hay mejor texto que el que te da materiales para pensar por uno mismo. Agradecerle también a mi amigo Javier Peteiro su actitud abierta, que sale de la arrogancia del cientificismo que critica, y que sea capaz de plantear un debate público tan apasionante.

miércoles, 20 de agosto de 2014

¿Podemos vivir sin capitalismo?

Algunos piensan que es posible a corto plazo simplemente cambiando algunos de nuestros hábitos de consumo o de trabajo. Otros creen que se puede acabar con el capitalismo por medio de la política, creando partidos políticos y ganando elecciones...

Sin embargo, en mi humilde opinión, es muy difícil a corto o medio plazo vivir sin capitalismo. En primer lugar porque el capitalismo está dentro de nosotros. Todos los que queremos acabar con el capitalismo compartimos, en mayor o menor medida, sus presupuestos ideológicos y éticos (progreso, crecimiento, competitividad, éxito, beneficio, seguridad, individualismo...). En segundo lugar porque el capitalismo lo empapa todo de tal manera que ni siquiera alcanzando el poder político es posible acabar con él. Se puede modificar su aspecto, se le puede lavar la cara, hacerlo más amable, o convertirlo en capitalismo de estado, pero no se puede acabar con él.

He dicho que me parece muy difícil... pero no que sea imposible. Creo que sí podemos vivir sin capitalismo, pero el primer paso a dar es cambiar nosotros mismos radicalmente, revisando profundamente no sólo nuestra forma de vivir, de consumir y de trabajar, sino, sobre todo, nuestras más profundas aspiraciones, nuestros deseos, nuestras actitudes ante la vida y ante los demás. Tenemos que aprender a vivir en pequeñas comunidades en las que cada uno de nosotros deberá tener un papel importante de cara a los demás, fomentando las actitudes de servicio y de ayuda mutua.

Ya que otros lo expresan mejor que yo, me permito transcribir algunos párrafos de un interesantísimo artículo publicado en el blog agnosis :

La guerra de despojamiento que dirige la modernidad contra una herencia social y cultural de miles de años se libra en todos los frentes. En el material sin duda expoliando, desde legalidades impuestas, los recursos a todos los pueblos y obligándoles a sobrevivir bajo un nuevo orden material y social, capitalista y colonizador, con horarios y modos de vida antinaturales de los que es imposible 'liberarse'. Pero también se libra la batalla en el frente mental imponiendo a través de una severísima y monolítica propaganda las ideas y los gustos más convenientes para que los individuos se conformen y se plieguen a la realidad del nuevo orden y la sientan, si no como absolutamente buena y deseable, al menos como algo inevitable -aquí, dicho sea de paso, juega un papel central la naturalización de nociones como historia y progreso-.

Por todo ello, como ya hemos propuesto en otras ocasiones, la lucha contra el paradigma moderno y liberal debe ser en primer lugar establecida en el plano de las ideas, toda alternativa real al orden impuesto por la modernidad debe comenzar a construirse no desde la acción sino desde el ámbito del pensamiento. Ámbito cuyo estado es hoy por hoy verdaderamente desolador, pues hasta los mismos que pretenden oponerse a muchas de las realidades particulares y especificas con que nos horroriza el capitalismo, comparten sus presupuestos ideológicos y morales más profundos -competitividad, progresismo, individualismo, etc...-, es decir forman parte de su mismo paradigma moderno.

Debe tratarse entonces de estructurar un discurso verdaderamente alternativo, lo que se puede describir gráficamente como transversal u ortogonal al discurso y a la retórica actualmente normativos. Buscar tales alternativas pasa en primer lugar por resistir la ocupación y colonización del alma del hombre que la modernidad pretende, último bastión de su libertad, y para ello es imprescindible rescatar el lenguaje y la imaginación de donde ahora están, recuperar el valor de las palabras, reivindicando su valor de verdad y su papel como llaves privilegiadas con las que construir el mundo.

Esta necesidad de variar en lo posible el campo de batalla desde el que combatir la modernidad obedece además a razones que podríamos denominar estratégicas. En primer lugar la reapropiación, por parte de los colectivos o comunidades que pretendan construir un nuevo orden, de los recursos comunes expropiados y concentrados por parte de las fuerzas capitalistas durante los últimos casi tres siglos revirtiendo el proceso de concentración de capital, es inviable al menos a corto plazo. En segundo lugar porque, aunque tal reapropiación de los recursos tuviera lugar no llevaría a ninguna realidad diferente si se siguieran manteniendo -y compartiendo- los mismos principios ideológicos -una vez más usamos la palabra en su sentido profundo- que son los ordenadores de toda la sociedad y que dieron lugar a la anormalidad moderna, pues con iguales materias primas resultaría sin duda imposible construir un edificio  diferente en sus fundamentos.