Mostrando entradas con la etiqueta Frédéric Beigbeder. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Frédéric Beigbeder. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de mayo de 2015

lo que aporta la literatura

"en una novela, el argumento es un pretexto, un esquema; lo importante es el hombre que se adivina detrás, la persona que nos habla. Hasta hoy, todavía no he encontrado una mejor definición de qué aporta la literatura: el escuchar una voz humana..."

"... no he cesado de utilizar la lectura como un medio para hacer desaparecer el tiempo, y la escritura como un medio para retenerlo."

Frédéric Beigbeder, Una novela francesa, cap. 19

"Los libros son una manera de hablar a aquéllos a quienes somos incapaces de hablar."

Frédéric Beigbeder, Una novela francesa, cap. 34


viernes, 15 de mayo de 2015

El despotismo del Estado benefactor

"Un gobierno fundado en el principio de la benevolencia para con el pueblo, tal como el de un padre para con sus hijos, es decir, un gobierno paternal en el que entonces los súbditos, como niños menores de edad incapaces de diferenciar lo que les es verdaderamente útil o dañino, están obligados a comportarse de un modo meramente pasivo a fin de esperar únicamente del juicio del jefe del Estado la manera en que deben ser felices, y sólo de su bondad el que él lo quiera igualmente: un gobierno así es el mayor despotismo que se pueda imaginar."

Immanuel Kant, "Über den Gemeinspruch: Das mag in der Theorierichtigsein, taugtabernichtfür die Praxis", 1793 ("Sobre la expresión corriente: esto no puede ser justo en teoría")

Citado en: Frédéric Beigbeder, Una novela francesa, p. 145


Este despotismo es el que nos obliga a llevar puesto el cinturón de seguridad en los coches, el que nos prohibe tantas cosas como consumir determinadas drogas, poner los pies en el salpicadero del coche e incluso suicidarnos...

capitalismo y cristianismo

"El mandato capitalista (todo lo que es placentero es obligatorio) es igual de estúpido que la culpabilidad cristiana (todo lo que es placentero está prohibido)."

Frédéric Beigbeder, Una novela francesa, p.155

Mírame a los ojos

he dicho a los ojos!!!!


Frédéric Beigbeder, un fabricante de frases, es el autor de esta campaña publicitaria y el autor de varias novelas de gran éxito que han sido traducidas a numerosos idiomas.

Antes de ser famoso como escritor trabajó como autor de reclamos publicitarios. Su conocimiento desde dentro del mundo de la publicidad le estimuló para escribir 99 francs, una de sus novelas más famosas, llevada al cine por Jan Kounen. Esta novela, escrita desde el epicentro del negocio de la publicidad, es una durísima sátira del mercado publicitario que provocó su despido fulminante de la agencia en la que prestaba sus servicios. Vendió más de 400.000 ejemplares en Francia y cerca de un millón en todo el mundo, siendo traducida a 35 idiomas, y fue finalista del Premio Goncourt.

Algunas de las frases de Beigbeder extraídas de su libro Una novela francesa:

"Es curioso que cuando alguien grita '¡sávese quien pueda!' todo el mundo salga corriendo. ¿Acaso no se puede uno salvar quedándose?"

"... una comisaría de policía es como una guardería: te desnudan, te dan de comer, te vigilan, no te dejan salir."

"Los amnésicos resultan ofensivos, sus allegados los toman por negacionistas, como si el olvido fuera siempre voluntario."


miércoles, 13 de mayo de 2015

Infancia

"Mi infancia no es ni un paraíso perdido ni un traumatismo ancestral. Me la imagino más bien como un lento período de obediencia. Tenemos tendencia a idealizar nuestros comienzos, pero un niño es, antes que nada, un paquete que hay que alimentar, transportar y acostar. A cambio del alojamiento y la comida, el paquete se adapta más o menos al reglamento interno.

Los nostálgicos de la infanciason aquellos que añoran la época en la que se ocupaban de ellos.

Al fin y al cabo, una comisaría de policía es como una guardería: te desnudan, te dan de comer, te vigilan, no te dejan salir..."

Frédéric Beigbeder, Una novela francesa, p. 31-32

martes, 12 de mayo de 2015

Una novela francesa

Frédéric Beigbeder, Una novela francesa, Traducción de Francesc Rovira, Anagrama, 2011 (Prefacio de Michel Houellebecq)



Varios caminos me han conducido hasta este "novela francesa". Uno de ellos fue la lectura de Una novela rusa de Emmanuel Carrère, pues al poco de leerla tuve ocasión de conocer la existencia de la obra de Beigbeder, publicada un año más tarde, cuyo título no sé si es un guiño hacia la obra de Carrère o no es más que una casualidad. Otro fue que la encontré mencionada, así como a su autor, en El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq, aumentando así mi curiosidad por esta obra. Un tercer camino puede haber sido también la reciente lectura de La isla del padre de Fernando Marías y, sobre todo, la reseña que firmaba Francisco Solano en el suplemento Babelia de El País del sábado 9 de mayo pasado, con el título "Tácticas del testimonio", en la que critica la tendencia de algunos escritores a incluirse en sus narraciones a las que no le gusta considerar como novelas sino como pertenecientes a un género al que denomina de testimonio. Estoy de acuerdo en que son bastantes las novelas publicadas en los últimos años en las que, con mayor o menor carácter autobiográfico, los autores aparecen dentro de la narración, pero no creo que por esta razón haya que considerar que estas obras no pertenezcan al género que llamamos "novela".  Para mí, como lector, es irrelevante si los personajes que aparecen en una novela son reales o ficticios, si alguno de ellos se trata del mismo autor explícitamente o si lo es de forma encubierta. Me importa la historia, la forma en la que está contada, la penetración en el alma de los personajes, en la descripción de las situaciones que se crean... qué más da si lo que se cuenta ocurrió de verdad o no, si le ocurrió al que lo cuenta o a otra persona o a un personaje que sólo existe en la imaginación del escritor...

Michel Houellebecq, en el prefacio a esta novela dice de ella lo siguiente: "La mayor cualidad de este libro es, sin ninguna duda, su honestidad. Y cuando un libro es tan honesto, puede dar lugar, casi inadvertidamente, a verdaderos descubrimientos sobre la naturaleza humana, terreno en el que la literatura mantiene varios cuerpos de ventaja sobre las ciencias".

Beigbeder afirma que escribe para recordar y que cuando inició la escritura de esta novela autobiográfica lo hizo con la esperanza de que la escritura le ayudase a revivir la memoria, porque, según él, "la literatura se acuerda de lo que nosotros hemos olvidado: escribir es leer en uno mismo."

Nada más empezar mi lectura me encuentro con seis palabras que me conmueven profundamente. Son las seis palabras que forman la primera frase del libro: "Soy más viejo que mi bisabuelo". Me conmueven porque yo soy mucho más viejo que mi madre y estoy a punto de ser más viejo que mi padre. Y esto es algo en lo que pienso frecuentemente.

Una pequeña crítica en cuanto a la traducción. Leo en la página 47: "En los años cincuenta, el matrimonio heredó una mansión en la costa vasca, Cenitz Aldea ('Por el camino de Cénitz' en euskera)...". Me sorprende que el autor haya utilizado la palabra "euskera" para referirse a la lengua vasca y compruebo que en la edición francesa se puede leer lo siguiente: "Cenitz Aldea ('Du côté de Cénitz' en basque)...". ¿Por qué traducir "basque" por "euskera" cuando se está traduciendo del francés al castellano? "euskera" es la forma en la que se llama a la lengua vasca en dicha lengua, pero no en castellano. De paso, al hacer esta comprobación, he podido detectar otro error, ya que no creo que la traducción correcta al castellano de la expresión francesa "Du côté de..." sea "Por el camino de..."

A propósito de literatura autobiográfica, en el capítulo 42 encontramos esto:

"Puesto que lo que se escribe se vuelve realidad, esta novela cuenta mi verdadera vida..."

"Se puede escribir como Houdini deshacía sus ataduras. La escritura puede servir de revelador en el sentido fotográfico del término. Por eso me gusta la autobiografía: me parece que, oculta dentro de nosotros, hay una aventura que espera a ser descubierta y que, si llegamos a extraerla de nuestro interior, es la historia más sorprendente jamás contada."