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domingo, 3 de mayo de 2015

los portadores de sueños


En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo. 

Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.


Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación 

de amadores y soñadores;
hombres y mujeres que no soñaron 

con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo 

de las mariposas y los ruiseñores. 

Desde pequeños venían marcados por el amor. 
Detrás de su apariencia cotidiana
guardaban la ternura y el sol de medianoche. 

Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños, 

atacados ferozmente por los portadores de profecías 
habladoras de catástrofes.
Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías 

dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
es antigua al corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas 


que no sólo portaban sueños 
sino que los multiplicaban y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida 

como también había engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol. 


...

Gioconda Belli, "Los portadores de sueños"

viernes, 24 de abril de 2015

Esta dichosa ansiedad doméstica

Elena Román, Esta dichosa ansiedad doméstica, Devenir-el otro, Madrid, 2011

Este libro, que recibió el III Premio de poesía Blas de Otero Villa de Bilbao 2010, es un regalo del día de Sant Jordi. Un regalo para disfrutar de la poesía doméstica de Elena Román. Un regalo para aprender a mirar con otros ojos lo que vemos sin ver todos los días. Un regalo para soñar otros sueños. Un regalo para aprender a convivir con esta dichosa ansiedad doméstica.


EL PORTAL
Sean bienvenidos a la antesala de lo doméstico
vuestros desfiles sin pretensión de desfiles
entre helechos de plástico, buzones bulímicos,
colillas autóctonas y mausoleos de la publicidad.
...


EL DESPERTADOR

Olvídame, pájaro a pilas,
graznido en un nido made in China,
pues no soporto las alarmas infundadas,
el uso de la estridencia para anunciar comienzos.

Vuela o cállate de una vez,
egocéntrico incubador de insomnios,
que si tú no puedes soñar,
yo   aún   sí.

miércoles, 1 de abril de 2015

O rebanho é os meus pensamentos

Libro de Horas de Juana I de Castilla, f. 3r (British Library)

Sou um guardador de rebanhos.
O rebanho é os meus pensamentos
E os meus pensamentos são todos sensações.
Penso com os olhos e com os ouvidos
E com as mãos e os pés
E com o nariz e a boca.
Pensar uma flor é vê-la e cheirá-la
E comer um fruto é saber-lhe o sentido.

Por isso quando num dia de calor
Me sinto triste de gozá-lo tanto,
E me deito ao comprido na erva,
E fecho os olhos quentes,
Sinto todo o meu corpo deitado na realidade,
Sei a verdade e sou feliz.



Soy un cuidador de rebaños.
El rebaño son mis pensamientos
Y mis pensamientos son todos sensaciones.
Pienso con los ojos y con los oídos
Y con las manos y los pies
Y con la nariz y la boca.

Pensar una flor es verla y olerla
Y comer un fruto es saberle el sentido.

Por eso, cuando en un día de calor
Me siento triste de gozarlo tanto.
Y me dejo a lo largo en la hierba,
Y cierro los ojos calientes,

Siento todo mi cuerpo dejado en la realidad,
Sé la verdad y soy feliz.



miércoles, 18 de marzo de 2015

la utopía

"La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar."

Fernando Birri (director de cine)





Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

Konstantinos Kavafis, Antología poética, Alianza Editorial, Madrid 1999.

viernes, 27 de febrero de 2015

el cariño de las palabras

"Yo no animaría a los niños a leer poesía, animaría a los adultos a no alejarles de ella. Porque la poesía es el género más musical y expresivo, y así es como nacemos: entre los latidos del corazón de la madre y comprendiendo mucho antes el cariño de las palabras que su significado. Lo normal en un niño es la poesía, no al revés. Por eso a los pequeños les entusiasma todo lo que tenga ritmo…"

Gonzalo García  (Darabuc)

viernes, 30 de enero de 2015

desesperando

El futuro no va a ser verde, confortable
ni sostenible para diez mil millones de personas,
tampoco habrá pértigas para saltar al otro lado,
no hay otro lado, ni milagro,
ni campo en el que cultivar tu propia comida,
ni reductos de vida
donde sobrevivan la belleza, la sensibilidad,
la empatía.

Hemos fracasado.

El petróleo ha ganado.
Los Mall han ganado.
La alienación ha ganado.
La indiferencia ha ganado.
El fascismo ha ganado.
El capitalismo ha ganado.

La mitad del mundo lo consideró inevitable,
la otra mitad lo consideró deseable.

El capitalismo ha ganado
pero no sobrevivirá a sí mismo.

Luchar no tiene sentido,
abandonar la lucha no tiene sentido.

De ahora en adelante,
tendrás que encontrar tus propios motivos para vivir,
para dar sentido a tu vida, para la compasión,
para sostener los vínculos,
para seguir llamándote humano,

porque esto se acaba
y no vamos a dejar en herencia sino escombros,
habrá que levantar, sobre ellos, la vida.
Antonio Orihuela. El amor en los tiempos del despido libre. Ed. Amargord, 2014

miércoles, 21 de enero de 2015

Bienaventurados los hijos de puta

Bienaventurados los cobardes, porque ellos conocerán otro día
Bienaventurados los estúpidos, porque ellos serán felices
Bienaventurados los triunfadores, porque ellos follarán
Bienaventurados los hijos de perra,
porque ellos dominarán a sus hermanos
Bienaventurados los tiranos,
porque de ellos es la tierra y todos sus codiciados frutos
Bienaventurados los artistas, porque ellos podrán vender su alma
y alguien acabará comprándosela
Bienaventurados los ricos, y los hijos de los ricos,
porque ellos serán consolados
Bienaventurados los lobos, porque ellos conocerán la libertad
Bienaventurados las hienas, los buitres, los chacales
Porque ellos heredaran la tierra
Bienaventurados los que se arrastran, los gusanos,
los que ponen el culo, los que colocan crucifijos y follan niños
Los que saben agacharse y arrodillarse
porque ellos medrarán
Bienaventurados los que matan, porque ellos no morirán
Bienaventurados los gilipollas,
porque ellos no se conocerán a sí mismos
Bienaventurados los que suben, los que prosperan,
los que tienen calefacción y agua caliente
Bienaventurados los que tienen dinero,
los que pueden comprar y compran, los que tienen algo que vender y venden
Bienaventurados todos los hijos de puta de este mundo

porque yo soy uno de ellos

Ricardo Moreno Mira, Jesucristo está a las puertas y cabalga un caballo eléctrico, Lupercalia, 2015

jueves, 4 de diciembre de 2014

canción del levantado

No adoptes nunca el nombre que te dé la policía
No acerques tu caricia a la piel del invasor
No comas de su trigo, no bebas más su leche
No dejes que tu alberca la vuelvan lodazal

No esperes casi nada de su magistratura
No reces en su lengua, no bailes con sus ropas
No pierdas nunca el agua que duerme a los guardianes
Ni alojes en su boca la sal de tu estupor

No guardes en el sótano más bombas incendiarias
No firmes con tu letra los presagios del poder
No tiendas más cadáveres en la comisaría
No esperes nunca nada de la voz del ataúd

No entregues tu camisa a ninguno de sus bancos
Ni viertas en tu vientre el pozal de una bandera
No lleves a tu amigo a los pies del impostor

No dejes que su lengua fructifique tras tu casa

No permitas a tus hijos,
nunca dejes a tus hijos
esconderse en su jardín.

Enrique Falcón, Porción del enemigo



la vida breve

Me gusta la brevedad, me dijo
sólo te amaré lo que dure la vida

Begoña Abad, Cómo aprender a volar

 


fe de erratas

Busco en la vida la fe de erratas
que me aclare algunas cosas.
Por qué no me quieres si te quise tanto.
Por qué no te quise lo suficiente.
Por qué no nos quisimos al mismo tiempo.
Por qué nos queremos de un modo desigual.
Por qué quererte es un acto de fe.
Por qué dejar que me quieras me mata de ese modo
pero me muero si no dejo que me quieras.
Por qué tanto querernos nos desangra
y no querernos tanto es un imposible a estas alturas.

Begoña Abad

sujetando recuerdos olvidados

Mi madre no recuerda el nombre se su madre.
Ha olvidado el camino de regreso a la vida,
no sabe usar el peine, ni la cuchara,
se pone, casi siempre, la chaqueta al revés
y revuelve los cajones en su memoria,
pero siempre sonríe al escuchar mi nombre.

Mi madre no recuerda si tuvo algún amante,
si ha viajado muy lejos, si ha perdido algún tren,
dónde están sus anillos, si alguna vez fue guapa,
que le gustaba tanto el Chinchón y el café,
que las letras unidas tienen significado
y que el perro que amaba nos dejó ya hace un mes.

Mi madre me recuerda, sin amargura,
lo que yo he olvidado tan tontamente,
la oración de su abuela que me dormía
las canciones de cuna que me cantaba,
y unas romanzas moras que, en letanía,
desgrana mirando por la ventana.

Mi madre y yo sujetamos recuerdos olvidados
como podemos, a veces con dolor,
otras con risas, siempre con esperanza.


Begoña Abad, La medida de mi madre

los que corríamos delante de los grises

Nosotros que corrimos tanto y tanto delante de los grises…

Fíjate si corrimos
que cuando nos iban a dar alcance
apretamos la marcha
y entonces no sólo dejamos de ver a los grises
sino que cuando nos quisimos dar cuenta

éramos nosotros
los que íbamos corriendo detrás de los grises,

y con el impulso de la carrera
empezamos a correr al lado de los grises

y de ir así, corriendo al lado de los grises,
por el contacto, por los roces, por el sudor,
por el miedo, por la mímesis, por las cosas del querer,
pues empezamos unos a convertirnos en grises
y otros se convertían en presidentes del Senado,
diputados forales, consellers, asesores de imagen,
concejales de urbanismo, directores, constructores,
banqueros, fiscales, profesores, antidisturbios…

Todos, todos, corriendo con los grises
y preguntándonos: ¿Pero dónde se habrán metido estos
que corrían delante de los grises,
dónde se habrán metido estos disturbios
corredores delante de los grises?

Nada, no aparecían. Así que empezamos a zumbar
a todo lo que íbamos encontrando:
Veíamos un derecho social, pues un palo.
Veíamos un derecho laboral o sindical, otro palo,
y así, dando palos a los salarios, la sanidad, la educación,
la investigación, las pensiones o la jubilación hemos seguido.

Claro que a veces nos salía al paso un empresario.
Había que tener un cuidado con los empresarios…
porque es que va uno en carrera y no se distinguen bien,
y no es cuestión de darles un palo a los empresarios
por muy representantes de la ley y el orden que seamos
mientras los otros, los que debían estar corriendo
delante de los grises, que son el caos, el desorden,
no se qué hacen o dónde se habrán metido
pero el caso es que cuando los agarremos se van a enterar
porque independientemente de lo que hagan
se presupone que es que hay disturbios
con los corredores delante de los grises
y por eso, nosotros que somos los antidisturbios,
tenemos que antidisturbiarlos.

Así que ya os digo, allí estábamos,
corre que te corre sin parar
hasta que por fin vimos en una plaza
a unos cuantos miles de excedentes de producción,
y dijimos, ahí están, esos que se creen personas con derechos
van a ser los disturbios que buscamos.
Se van a enterar esos disturbios,
les vamos a sacar las tripas,
esta vez no se nos escapan.

Y, como buenos secuestradores de la historia,
negra porra en mano, apretamos la carrera,
por la victoria final, daltónicos
y al lado de los grises.endo sin parar.

Es lo que tienen las porras, que te las ponen en las manos
y ya no sabes cuándo parar de buscar corredores delante de los grises.

Claro que a veces nos salía al paso un empresario.
Había que tener un cuidado con los empresarios…
porque es que va uno en carrera y no se distinguen bien,
y no es cuestión de darles un palo a los empresarios
por muy representantes de la ley y el orden que seamos
mientras los otros, los que debían estar corriendo
delante de los grises, que son el caos, el desorden,
no se qué hacen o dónde se habrán metido
pero el caso es que cuando los agarremos se van a enterar
porque independientemente de lo que hagan
se presupone que es que hay disturbios
con los corredores delante de los grises
y por eso, nosotros que somos los antidisturbios,
tenemos que antidisturbiarlos.

Así que ya os digo, allí estábamos,
corre que te corre sin parar
hasta que por fin vimos en una plaza
a unos cuantos miles de excedentes de producción,
y dijimos, ahí están, esos que se creen personas con derechos
van a ser los disturbios que buscamos.
Se van a enterar esos disturbios,
les vamos a sacar las tripas,
esta vez no se nos escapan.

Y, como buenos secuestradores de la historia,
negra porra en mano, apretamos la carrera,
por la victoria final, daltónicos
y al lado de los grises.

Antonio Orihuela, La guerra tranquila


Tabula Rasa

BENVENUTTO ALLA TAMOIL

 
Mi perro, yo
En medio de La Mancha.
Un día gris,
la Tabula Rasa de Arvö Part
y la tabla rasa del capital.

 
No, ya no hay Molinos,
ahora sí que se levantan
los monstruos invisibles de tu señor.


 
Con la Unión Europea, Sancho,
hemos topado.


 
Has dicho que vendrías.
 
La calabaza baja por el río, pero
¿Quién la ve?


Antonio Orihuela, Comiendo tierra





engordando el hambre

LA REVOLUCIÓN VERDE

El inmarchitable tomate‐pez
que no acaba con el hambre en el mundo
pero luce impecable durante meses en los supermercados.

El resistente pez‐tomate
que no acaba con el hambre en el mundo
pero enferma de tristeza en las piscifactorías.

El maíz insecticida
que no acaba con el hambre en el mundo
pero con el que puedes perseguir a las moscas por tu casa.

La Compañía Showa Denko que,
con sus investigaciones sobre transgénicos,
no acaba con el hambre en el mundo
pero mata
a treinta y siete personas
y deja con daños irreparables

permanentes

a mil quinientas
y las que fueron borradas por las estadísticas
en Pharmacia‐Monsanto,
Sygenta‐Novartis,
Astra‐Zeneca,
Aventis, Dupont y Dow Chemicals
mientras se socializa la erosión genética,
y el 94% de las semillas que se plantan en el mundo tienen dueño.

Desaparece la diversidad,
se levantan vallas para prohibirla mientras
los virus y las bacterias saltan las fronteras de las especies

y la gente, tras los alambres,
engorda el hambre

que iba a acabar
con el hambre en el mundo

Antonio Orihuela, La ecología del capitalismo

no pienses

Cuando te montes en tu coche,
piensa en el hormigón y el asfalto que han pavimentado todos los paisajes,
piensa en la contaminación de la atmósfera,
en la disminución de la capa de ozono,
en el calentamiento de la Tierra,
en la deforestación, en el cáncer,
en los ruidos, en los accidentes,
en los residuos, en los vertidos,
en las guerras por petróleo,
en el abandono de otros medios de transporte
más limpios y seguros,
en el poder político y económico que acumulan
quienes fabricaron tu coche.

Piensa que has cambiado tu salud
por la salud económica de las multinacionales,

o como hasta ahora, mejor
no pienses

y arranca

Antonio Orihuela, La ecología del capitalismo

turismo de calidad

En las playas de Mazagón,
los últimos veintitrés kilómetros de acantilado
de dunas fósiles cuaternarias que quedaban en Europa
tienen los días contados.

Según los políticos, hay que traer a Mazagón turismo de calidad,
campos de golf e inversores extranjeros.

La gente normal ni tiene calidad,
ni sabe jugar al golf,
ni habla inglés.

Habría que eliminar la gente sin calidad,
para que estas playas fueran perfectas

Antonio Orihuela, La ecología del capitalismo


lo que nos faltaba:

Las asambleas contra el fracking han organizado una concentración para el día 6 de diciembre EN DEFENSA DE UN TURISMO DE CALIDAD!!!

Al parecer, no quieren fracking porque se ensucia mucho el paisaje, los obreros son sucios y mal hablados y las carreteras se llenarán de baches por culpa del tráfico de camiones. Lo que les gustaría es que se hagan muchos campos de golf, piscinas y cosas así... para que puedan venir los ricachones a disfrutar de un entorno natural limpio, ordenado, con el cesped bien regado...

No queremos fracking... pero contra los campos de golf no decimos nada, porque gracias a ellos tenemos un TURISMO DE CALIDAD. Quizá se gaste más agua en el riego de un campo de golf que en un pozo de fracking... Quizá los herbicidas que se utilizan en los campos de golf sean más venenosos que los productos químicos del fracking... pero de lo que no hay ninguna duda es de que los cochazos de los ricachones que van a jugar al golf consumen tanta gasolina que no habrá más remedio que hacer fracking o lo que sea menester...


MANIFIESTO

En defensa del cardo y de la ortiga,
en defensa del burro y su rebuzno
y de su condición intrascendente,

a favor de los bosques y su antiguo
modo de ser, a favor de la piedra
que el invierno cubrió de oscuro musgo,

para que vivan peces en las aguas,
pájaros en el aire, rododendros
en los jardines, luces en la noche,

y los hombres se olviden de la prisa
con que van a la nada y no se enteran,
víctimas de un progreso establecido,

para que todo cobre otro sentido
una vez asumido el sinsentido
que es todo, y concentrados en su paso

veamos sin dolor pasar el tiempo
y vivamos minutos, horas, días,
bocanadas de ser, riqueza única,

para que todo vuelva a ser sí mismo,
lo que pasó, lo que es, lo que perdura,
lo que no deja huella de su paso,

para que no dé miedo tener hijos
ni dejar de tenerlos, y el amor
vuelva a ser verdadero, a ser inmenso,

para poder tomar el sol y el aire
y sentarse en la hierba con la gente
y ponerse a charlar largo y tendido,

a favor del cansancio y del descanso,
a favor de los ciclos naturales
y de la rebeldía ante los ciclos,

por los colores y por los sonidos,
por los gustos, los tactos, los olores,
por el juego y el sueño, y los amigos,

en defensa de lo que se ha perdido,
de la paz verdadera, del sosiego,
de la palabra limpia y del silencio.

Jesús Munárriz, Esos tus ojos

sábado, 15 de noviembre de 2014

¡Cuídate España!

¡CUÍDATE, ESPAÑA...!

¡Cuídate, España, de tu propia España!
¡Cuídate de la hoz sin el martillo,
cuídate del martillo sin la hoz!
¡Cuídate de la víctima a pesar suyo,
del verdugo a pesar suyo
y del indiferente a pesar suyo!
¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo,
negárate tres veces,
y del que te negó, después, tres veces!
¡Cuídate de las calaveras sin las tibias,
y de las tibias sin las calaveras!
¡Cuídate de los nuevos poderosos!
¡Cuídate del que come tus cadáveres,
del que devora muertos a tus vivos!
¡Cuídate del leal ciento por ciento!
¡Cuídate del cielo más acá del aire
y cuídate del aire más allá del cielo!
¡Cuídate de los que te aman!
¡Cuídate de tus héroes!
¡Cuídate de tus muertos!
¡Cuídate de la República!
¡Cuídate del futuro!…


César Vallejo 

Epitafio dedicado a César Vallejo por su viuda Georgette
Cementerio de Montparnasse, Paris
"He nevado tanto para que duermas"

viernes, 14 de noviembre de 2014

las tetas de dios

"lo que hacemos en nuestra vida privada es cosa nuestra" dijeron
las Seis Enfermeras Locas del Pickapoon Hospital de Carolina
mientras movían sus pechos con una
dulzura tan parecida a Dios

¿y si Dios fuera una mujer? alguno dijo
¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno
¿y si Dios moviera sus pechos dulcemente? dijo
¿y si Dios fuera una mujer?

corrían rumores acerca de las Seis
las habían visto salir de hospedajes sospechosos con una
mirada triste en la boca
las habían visto en una cama del Bat Hotel
las habían visto fornicando con sastres zapateros carniceros
de toda Pickapoon

¿y acaso Dios no sale de los hospedajes con una mirada triste en la
boca? alguno dijo
¿y si Dios fuera una mujer?
¡tetas de Dios! ¡blancos muslos de Dios! ¡lechosos! dijo
¡leche de Dios! gritaba por los techos de toda la ciudad
así que lo quemaron
hicieron una hoguera alta al pie de la colina del Este
y también quemaron a las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon
todas eran rubias y cada día habían visto a la muerte trabajar

eso es todo
así acaban con los temblores mortales e inmortales en Carolina
y otros sitios de Dios
¿y si Dios fuera una mujer?
¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno

Juan Gelman

jueves, 13 de noviembre de 2014

Satisfacciones

La primera mirada por la ventana al despertarse
el viejo libro vuelto a encontrar
los rostros entusiasmados
nieve, el cambio de las estaciones
el periódico, un perro, la dialéctica
bañarse, nadar, música antigua
zapatos cómodos, comprender, música nueva
Escribir, plantar, viajar, cantar y ser amable.


Bertolt Brecht

viernes, 24 de octubre de 2014

Insensatez

Horacio Castellanos Moya, Insensatez, Tusquets, 2013

Obsesión por la violencia en un país, Guatemala, en el que la violencia es reina y señora casi desde siempre... Alguien se dispone a hacer la manicura a las católicas manos que se disponían a tocarle los huevos al tigre militar... a cuidar de las manos que piadosamente se preparaban para apretarle los huevos al tigre... y asistimos perplejos, asombrados a algo que parece imposible que haya ocurrido, que ocurra, pero, sobre todo, perplejos por la manera de contar las cosas más terribles, explicando que "yo no estoy completo de la mente". El horror se mezcla con la vida cotidiana, con los deseos, los miedos, los arrebatos, las pasiones, la soledad, la tristeza, el sexo... y el horror se cuenta en forma de poesía...

Es una novela, es una ficción, pero también es una realidad. Porque la realidad supera a la ficción. Un supuesto corrector de estilo del informe REMHI nos descubre una realidad que, aunque algunas de sus víctimas piensan que quizá sea mejor olvidar -"que se borre el nombre de los muertos para que queden libres y ya no tengamos problemas-, hay que recordar, al menos, para que podamos conocer un poco más acerca de la crueldad de los seres humanos, de la inabarcabilidad del sufrimiento, del odio, de la violencia, del horror... Pero también hay que recordar, sobre todo, porque los asesinos, los torturadores, los criminales, los responsables de tanto horror todavía andan por ahí; porque todavía se encuentran situados en los puestos de máxima responsabilidad del estado... porque son una amenaza permanente. Porque "¡Todos sabemos quiénes son los asesinos!"

El libro termina con una especie de telegrama: "Ayer a mediodía monseñor presentó el informe en la catedral con bombo y platillo; en la noche lo asesinaron en la casa parroquial, le destruyeron la cabeza con un ladrillo. Todo el mundo está cagado. Da gracias que te fuiste".

El obispo asesinado era Juan Gerardi.


William Blake, El cuerpo de Abel descubierto por Adán y Eva (1826)
Tate Gallery, Londres

    LOS HERALDOS NEGROS
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

César Vallejo, 1918




Bibliografía: