miércoles, 30 de abril de 2014

Bouvard et Pécuchet

Gustave Flaubert, Bouvard y Pécuchet, Traducción de Juan Carlos Silvi, Aguilar, 2004

El árbol de la ciencia y la ficción del saber

¿Es esta novela, como algunos pretenden, el retrato implacable del avance imparable de la imperdonable estupidez del impresentable mundo occidental? Más bien es una novela, en clave de humor, en la que cada lector puede encontrar lo que quiera en estos dos personajes, que ante todo son dos diletantes con ansia de conocer, de saberlo todo... El lector se preguntará si es posible saberlo todo, si el conocimiento nos conduce a algo que no sea intentar satisfacer la curiosidad permanente por todo y que es imposible de satisfacer...

Pero Bouvard et Pécuchet es ante todo una crónica inacabada de una época inacabada, pues todavía estamos en ella. La época de la fe en la ciencia que todo lo puede explicar y en la que se basa todo, incluida la felicidad... pero que nos conduce siempre al fracaso, porque la ciencia no es más que ansia de saber... porque nunca es posible saberlo todo, conocerlo todo... porque en cuanto se encuentra una explicación para algo surgen nuevas incógnitas que llegan incluso a poner en cuestión las propias explicaciones de las que han surgido... Porque explicar un hecho es referirlo a otro más general y ese proceso que no tiene fin  nos conduce a una verdad ya tan general que no podemos referirla a otra alguna, no podemos explicarla... Porque la ciencia es una esfera finita que crece en el espacio infinito, y cada nueva expansión le hace comprender una zona mayor de lo desconocido, pero lo desconocido es inagotable... Quizá sea cierto, tal como solía decir De Quincey, que la ciencia no es más que un vasto mecanismo para desarrollar y ejercitar el intelecto humano.

Reseñas:

- lecturas errantes

Bibliografía:

- Ezra POUND, "James Joyce et Pecuchet",  Mercure de France, nº 575, tomo CLVI, 1 Juin 1922
- Jorge Luis Borges, Vindicación de "Bouvard et Pécuchet"



martes, 29 de abril de 2014

Mala noche


"Mala noche... Estas palabras cruzaron por mi mente dejando de repente en ella una viva impresión. A la penumbra vacilante de las velas, las imágenes desfilaban por aquel surco sin resistencia; de golpe, el recuerdo del grabado de Goya hizo presa en mí. Sobre el fondo opaco, color grafito, de una noche de tempestad que arrastra con ellas, aparecen dos mujeres: una forma negra, una forma blanca. ¿Qué sucede en ese carrascal perdido, al fondo de esa noche sin luna: aquelarre-rapto-infanticidio? Todo el lado clandestino, incierto, de la cita nocturna se agazapa en las tupidas faldas abombadas de ladrona de niños de la silueta negra, en su rostro sombreado, mongólico y cegato, de párpados pesados y oblicuos. Pura expresión del deseo son esa luz de cal viva que destaca la silueta blanca sobre la noche, ese ventarrón que alza hasta la cintura las enaguas blancas sobre unas piernas perfectas, que hace restallar las faldas como una bandera y que resalta, en forma de capuchón, los contornos de una espalda, de una cabeza encantadora. El rostro oculto, vuelto del lado de la noche, se dirige hacia algo que nos es vedado; la postura no establece diferencias entre el espanto, la fascinación o el estupor. He aquí el salvaje anonimato del deseo, y cierta tentación peor en esa silueta arremangada y flagelada, en la que se exalta quién sabe qué elegancia invisible, y en ese viento brutal que estampa las faldas contra los ojos y la boca y pone los muslos al descubierto."

Julien Gracq, El rey Cophetua, p. 62-63

todo esto


Hoy vuelve a llover. Busco refugio en un pequeño abrigo bajo la roca. Las cabras corren también a guarecerse de la lluvia junto a mí, esperando a que escampe para seguir comiendo un poco de aquí... un poco de allí. Se oye, al fondo del valle, el constante rumor del agua del río que este año fluye con inusual abundancia sonora. Mirlos, jilgueros, petirrojos, carboneros, herrerillos, algún ruiseñor, alguna rapaz de vez en cuando, el torcecuellos... gorjean, trinan, chillan o canturrean a nuestro alrededor... y yo me quedo absorto mirando hacia lo lejos. Bajo el peso de un plomizo cielo gris que desciende en un húmedo abrazo hasta la tierra, detengo mi mirada en las lejanas cumbres y en cercanos cerros cubiertos de un relajante color verde primaveral. En algunos lugares, breves destellos florales, blancos y amarillos, interrumpen el verde del fondo. En otros, oscuras encinas y las temblorosas hojas de brillante color verde de los chopos salpican la monotonía verde y gris de la ladera que tengo frente a mí. Extiendo mi mirada a izquierda, a derecha, hacia arriba y hacia abajo, y compruebo con gran satisfacción que "todo esto nunca será mío"... y con mayor satisfacción aún que siento que yo soy todo esto... que todo esto es parte de mí y que yo soy una pequeñísima parte de todo esto...

FRACKING... algunas reflexiones

En muchas ocasiones, todos hemos leído comentarios y expresiones de sorpresa ante hechos que nos pueden parecer, a primera vista al menos, inconcebibles. Por ejemplo, todos nos hemos sorprendido tradicionalmente de la forma en la que los judíos colaboraban con sus verdugos nazis, facilitando de esta manera su propio exterminio, que nunca habría sido posible en tal escala de otra forma. No es tan normal, sin embargo, sorprenderse de la forma en la que la población alemana colaboró con un régimen que sólo les trajo muerte y destrucción. Tampoco suele sorprender tanto la colaboración de la población en las guerras: soldados que van hacia una muerte casi segura por una causa que no es suya…

La forma de conseguir esta colaboración, de lograr la servidumbre voluntaria es mediante fábricas de opinión y control de las conciencias, antes llamados sistemas de propaganda. Bajo el régimen nazi fue Goebbels quien mejor teorizó sin ningún pudor sobre esto. Hoy en día, Goebbels no sería más que un aprendiz, pues sus ideas se han desarrollado de tal forma que han alcanzado un grado de perfección inimaginable hace tan solo algunas décadas. El objetivo es conseguir la servidumbre voluntaria y la colaboración de las víctimas con sus verdugos. A esto le llaman democracia: los verdugos son elegidos por sus víctimas voluntariamente.

Lo que llaman democracia es un sistema casi perfecto para conseguir la colaboración de las masas en cualquier proyecto diseñado por quien controla hoy en día el mundo: el dinero y los mercados. A su servicio están las grandes, medianas y pequeñas empresas, los bancos, los políticos y sobre todo… los medios de comunicación. Y gracias a ellos… todos nosotros. Los medios de comunicación son la clave para que todos colaboremos sin rechistar, o rechistando poco, lo justo para que podamos tener la sensación de ser libres y colaboremos con libertad.

Si el dinero y los mercados deciden que hay que hacer centrales nucleares… éstas se hacen. Esto ya lo hemos visto. Y si alguna no se hace es porque hay unos locos dispuestos a lo que sea que se dedican a matar a los ingenieros que las construyen. Esto también lo hemos visto. Si el dinero y los mercados deciden hacer FRACKING… pues lo harán. Si no es en un sitio, será en otro. Porque en el fondo… todos nosotros, las masas silenciosas y las no tan silenciosas colaboraremos con ellos, incluso cuando algunos de nosotros, con la boca pequeña, digamos que no queremos fracking y vayamos a las manifestaciones en coches que consumen gasolina por un tubo o por medio tubo y que cuando ésta se acabe necesitaremos que hayan hecho un poco de fracking en algún sitio para poder seguir haciendo todo aquello que estamos tan acostumbrados a hacer que nos parece la cosa más natural -como el gas-del mundo y que por ello nos aterroriza perder.

Es muy pretencioso creer que unos pocos chalados vamos a poder convencer a las grandes empresas que han invertido su dinero, y a los políticos que nacen, crecen y se multiplican a la sombra de este sistema (el sistema del dinero y los mercados, del consumo y del derroche), con argumentos como los de los peligros para la salud, para el medio ambiente o para el paisaje… Tampoco podemos pretender convencer a las masas que leen los periódicos, escuchan la radio y ven la televisión, de lo malo y peligroso que es el fracking… Igual conseguimos que algunos de aquellos a quienes vaya a afectar directamente se unan a las protestas, aunque en el fondo estén pensando que si lo hacen lejos de su casa, a ellos no les importa tanto… o sea… como lo del coltán… que a fin de cuentas es algo que pasa en el Congo… Los fumadores no dejan de fumar aunque en el paquete de tabaco ponga que fumar mata con letras gordas.

Sólo hay una forma de conseguir que no se haga Fracking, ni centrales nucleares, ni pozos de petróleo, ni se explote la mano de obra barata, ni se desperdicien los recursos naturales, ni se contamine la atmósfera, ni se caliente globalmente el planeta… es desenmascarando las estrategias del dinero y de los mercados para conseguir nuestra colaboración. De esta forma se podría conseguir que no colaboremos con ellos. Esto sólo se puede hacer poco a poco, desde los entornos pequeños, desde lo local. Ir agitando las conciencias, ir cambiando nuestras formas de vida poco a poco.

No digo que no haya que hacer manifestaciones, escritos, manifiestos, comunicados, reuniones con políticos y empresarios… Mi opinión, sinceramente, es que todo esto sirve para bien poco y a veces sólo sirve para reforzar las estrategias del dinero y los mercados. Nos dejan sentirnos libres durante un rato y de esta forma consiguen que nosotros mismos con nuestras protestas legitimemos su sistema, porque saben que tienen suficiente poder para hacer lo que tienen decidido hacer, porque controlan perfectamente la opinión de las masas y sus conciencias. Porque saben que muchos, la mayoría probablemente, de los que dicen "Fracking No" volverán a votar en las próximas elecciones y harán fracking contando con el apoyo de sus votos. Porque saben que son pocos, muy pocos, poquísimos, de los que dicen hoy "Fracking No" que están dispuestos a cambiar en algo su forma de vida para que suponga consumir menos energía, menos coltán y, en definitiva, consumir menos y no derrochar nada, para que no sea necesario hacer fracking ni aquí ni en ningún sitio, ni ahora ni nunca.

Nada conseguiremos si no logramos la transformación radical de los individuos, empezando por cada uno de nosotros y avanzando a pequeña escala con efectos multiplicadores. Porque el enemigo más difícil a combatir está en nosotros mismos, está anclado en nuestro cerebro y en nuestra conciencia, en forma de prejuicios que han sido modelados por quienes construyen opiniones y controlan nuestras conciencias. El enemigo lo tenemos dentro y por ahí es por donde debemos empezar.

El rey Cophetua

Julien Gracq, El rey Cophetua, Traducción de Julià de Jòdar, Nocturna ediciones, Madrid, 2010

"Nada existe sino mi espera" (p. 85)

Una historia sobre la espera y sobre el tiempo de la espera. Pero no de un tiempo que avanza, que transcurre desde un momento dado hacia lo desconocido, hacia un futuro que no existe, sino un tiempo que constantemente vuelve sobre sí mismo, gira, se enreda rítmicamente... es un tiempo ritual y rítmico que decribe ciclos y círculos, en el que no hay pasado ni futuro, y en el que todo es presente...

Esta conmovedora historia, que tiene como referencia constante la leyenda del rey y la mendiga, fue llevada magistralmente al cine por André Delvaux.

Contra los pastores, contra los rebaños

Albert Libertad, Contra los pastores, contra los rebaños, Pepitas de calabaza, 2013

Soy pastor de un pequeño, pequeñísimo rebaño de, por el momento, sólo dos cabras... pero estoy en contra de los pastores, de los rebaños... en contra de la sumisión, del poder... en contra de que unos seres tengan que someterse a otros...


En este pequeño volumen se recogen algunos artículos escritos por Albert Libertad, que aparecieron en el periódico francés L'anarchie. Este periódico se editó en París entre los años 1905 y 1914. Su eslogan era precisamente este: "Contra los pastores, contra los rebaños"


lunes, 28 de abril de 2014

aire de Paris


"Recordaban vagamente a Marcel Duchamp, que a lo largo de su vida no hizo muchas cosas, pero de vez en cuando hizo alguna. En cierta ocasión, construyó una gota de cristal con aire de París y se la regaló a unos amigos de Nueva York. Aire de Paris, la llamó. 'Como mis amigos tenían prácticamente de todo, les llevé cincuenta centímetros cúbicos de Aire de Paris', comentaría años después Duchamp."

Enrique Vila-Matas, Aire de Dylan, p. 201

En 1919, Arensberg, magnate del acero y coleccionista de arte, se preocupaba por el hecho de que Duchamp dedicara casi la totalidad de su tiempo a jugar al ajedrez y no se preocupa en realizar ninguna obra artística. El contrato entre Arensberg y Duchamp implicaba que aquel era dueño de toda la obra realizada por el artista a cambio de un sueldo mensual... pero frecuentemente Arensberg debía enfrentar el problema de que Duchamp mostraba poco interés en realizar obra y es celebre su poca voluntad de trabajar y sus teorías sobre el ahorro de esfuerzo y la conservación de energía.

Arensberg había supuesto que Duchamp estaba escaso de inspiración y que ello era la causa de su reticencia a realizar más obras. Arensberg le pagó a Duchamp un viaje desde Nueva York a París para que el artista regresara con un poco del artístico aire parisino y se decidiese a crear nuevas obras que traería en su vuelta a EEUU. Duchamp acepta el viaje, y en Paris se dedica principalmente a seguir jugando al ajedrez con sus viejos camaradas. Al regresar a Nueva York entrega una única obra a Arensberg: su “Aire de Paris”, una ampolla que había encargado a un farmacéutico, la cual encierra el aire parisino que el mecenas reclamaba.

nada de nada

"Porque no había nada... que le gustara más que no hacer nada." (p. 254)

"No hacemos nada... , aunque eso sí, no paramos de tener proyectos..." (p. 255)

"No hacemos nada, pero somos indispensables." (p. 253)

Enrique Vila-Matas, Aire de Dylan

domingo, 27 de abril de 2014

las juventudes hitlerianas


Cristo y los cristianos

Un sabio humilde con discípulos arrogantes

el jardín de Epicuro

Necesito tanto tiempo para no hacer nada 
que no me queda tiempo para hacer nada 


Un día frío de primavera... estoy tumbado junto a un roble cuyas ramas comienzan a cubrirse del verde manto de hojas que pronto, cuando el sol caliente de verdad, se convertirán en una agradable sombra.

Contemplo las gamas de colores que cubren el mundo... los verdes salpicados por los destellos de color amarillo intenso de las flores de las aulagas.

Contemplo los movimientos de mis cabras que comen un poco de aquí y un poco de allí...

Mientras la vida me regala con todo esto... espero... porque si algo es la vida es espera... Esperar sin prisa a que transcurra el tiempo que nos corresponda vivir.


No entiendo la actitud de quienes hablan de "matar el tiempo" para no aburrirse.

No lo entiendo, porque no sé qué tiene de malo aburrirse... igual es que no entiendo bien lo que quieren decir con esa palabra... ¿aburrirse?

Yo hago tiempo... el tiempo no es ni más ni menos... tenemos un tiempo para vivir... si lo matamos, matamos nuestra vida... Hago tiempo porque intento que el tiempo pase más lento, que la espera sea más larga... para poder disfrutarlo, saborearlo, vivirlo...

No sé si es una filosofía... es una forma de vida. Necesitar pocas cosas... hacer pocas cosas... disfrutar de lo que nos rodea... disfrutar y saborear la vida...


Michel Onfray escribía ayer en El País algunas reflexiones que vienen a cuento de esto.

sábado, 26 de abril de 2014

elogio de la locura... historia de un fracaso

Nuestro fracaso como locos es no haber sabido perder la razón con la suficiente fuerza.

Inspirado en:

Enrique Vila-Matas, Aire de Dylan, p. 15-16


Historia de Europa

"... la historia de nuestro continente ha acabado por ser la historia de un gran vacío provocado por ese inmenso orgullo de pensar que, muertos los dioses, nosotros somos lo único inmortal que existe."

Enrique Vila-Matas, Perder teorías, p. 51

enloquecida carrera hacia la nada


"Es la nuestra una pura actividad sin fin, una enloquecida carrera hacia la nada"

Enrique Vila-Matas, Perder teorías, p. 51

Aire de Dylan

Enrique Vila-Matas, Aire de Dylan, Seix Barral, 2012

A nadie le gusta salir de Elsinor con tanto viento fuera

"Como mis amigos tenían prácticamente de todo, les llevé cincuenta centímetros cúbicos de Aire de París, comentaría años después Duchamp." (p. 201)

El gozo de escribir, de leer, de pensar... de vivir... y de fracasar haciéndolo. Fracasar incluso en el intento de querer fracasar deliberadamente... Porque la vida no es más que un encadenamiento de fracasos, un conjunto infinito de fracasos... un gran fracaso... y una espera...

Pensamientos hilvanados con hilos tomados prestados aquí y allá en múltiples y variadas referencias literarias, cinematográficas, musicales, imposturas, plagios... y con las siempre presentes sombras de Duchamp, de Dylan y de Hamlet, del teatro dentro del teatro, de la venganza, de la duda, de la espera, del fracaso...

Aire de Dylan en la web de Vila-Matas

jueves, 24 de abril de 2014

Perder teorías

Enrique Vila-Matas, Perder teorías, Seix Barral, 2010

Perder teorías es un libro sobre la Espera y también un homenaje a Gracq como precursor de la narrativa del siglo XXI. Ya lo dijo en el artículo escrito tras su muerte:
“Porque El mar de las Sirtes no sólo contiene la belleza extrema de cierta modernidad, sino que, además -como el enigmático volcán Tängri, que una madrugada lunar despega del horizonte en el séptimo capítulo-, se proyecta con sombra inquietante en el panorama de las novelas futuras”.
Julien Gracq y la percepción de futuro · Enrique Vila-Matas, Babelia, 05/01/2008
(De la reseña de Javier Avilés en El lamento de Portnoy)

Lista completa de los autores citados

lunes, 21 de abril de 2014

domingo, 20 de abril de 2014

Otros recuerdos de García Márquez


Esta es la historia de cuando La increible y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada se convirtió en La increíble y triste historia de los cándidos lectores de un gran escritor que se vendió al oro del capital y de la fama.

Esta triste historia convirtió al escritor que pobló nuestros sueños durante un tiempo, en otro fenómeno mediático más... como tantos otros...

Esto es lo que nos cuenta Rafael Narbona:

Hace unos días, me pidieron unas palabras sobre García Márquez y su obra. Me enfrenté a la penosa obligación de escribir algo que no deseaba, pero ser crítico literario implica cumplir con ciertos compromisos, particularmente cuando se trabaja en un espacio que siempre se ha mostrado respetuoso con mis opiniones. La muerte de un escritor laureado suele provocar devociones histéricas, salvo cuando se trata de un autor que ha nadado contra la corriente. Pienso en José Bergamín o en Alfonso Sastre. Bergamín sufrió toda clase de agravios por su apoyo a la izquierda abertzale y su pasado de antifascista insobornable, que incluyó una oposición firme, valiente y clarividente contra la Transición. Con una trayectoria similar, Alfonso Sastre aún vive, pero se le ha marginado sistemáticamente de los grandes medios por sus convicciones políticas. Ser un comunista libertario que cree en el derecho de autodeterminación de los pueblos no está bien visto. Es una actitud radical, que desagrada a los editores, ávidos de ganancias. Cuando desaparezca (y espero que sea lo más tarde posible), las necrológicas serán discretas y, en muchos casos, proliferarán los exabruptos, por supuesto en nombre de la libertad, la democracia y los derechos humanos. García Márquez prefirió arrimarse al poder y, en la hora de su muerte, ha cosechado un clamor de alabanzas.

Recordando a García Márquez


La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada fue el primer relato que este pastor leyó cuando ni siquiera sabía que algún día sería pastor de cabras, hace ya muchos años. La magia de aquella increíble y triste historia me llevó a buscar, leer y releer todo lo que escribía García Márquez, Gabo... Así leí La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba, El otoño del patriarca, Cien años de soledad, La mala hora, El amor en los tiempos del cólera, Crónica de una muerte anunciada... y tantas otras, novelas, cuentos, artículos...

“Muchos años después, frente el pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”... y muchos años después de leídas por pimera vez estas palabras sigo recordándolas como si las acabase de leer por primera vez...

El mejor homenaje que se me ocurre a aquel García Márquez de entonces es recordar un artículo que escribió en 1982, el mismo año en que recibió el premio Nobel de literatura. Después Gabriel García Márquez se convirtió en otro fenómeno mediático más, como tantos otros...

Algunos, sin embargo, nos quedamos con aquel García Márquez con el que conocimos el hielo y tantas otras cosas...


Desde entonces se han seguido concediendo premios "Nobel de la Muerte" a la que llaman "Paz" a destacados asesinos en serie, responsables de crímenes contra la humanidad que nunca serán juzgados. No sólo no serán juzgados, sino que además son premiados.

Este es el artículo publicado en El País el 29/9/1982 :

Lo más increíble de todo es que Menájem Beguin sea premio Nobel de la Paz. Pero lo es sin remedio -aunque ahora cueste trabajo creerlo- desde que le fue concedido en 1978, al mismo tiempo que a Anuar el Sadat, entonces presidente de Egipto, por haber suscrito un acuerdo de paz separada en Camp David. Aquella determinación espectacular le costó a Sadat el repudio inmediato de la comunidad árabe, y más tarde le costó la vida. A Beguin, en cambio, le ha permitido la ejecución metódica de un proyecto estratégico que aún no ha culminado. Pero que hace pocos días propició la masacre bárbara de más de un millar de refugiados palestinos en un campamento de Beirut. Si existiera el Premio Nobel de la Muerte, este año lo tendrían asegurado sin rivales el mismo Menájem Beguin y su asesino profesional Ariel Sharon.En efecto, vistos ahora, los acuerdos de Camp David no tendrían para Beguin otra finalidad que la de cubrirse las espaldas para exterminar, primero, a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), y establecer luego nuevos asentamientos israelíes en Samaria y Judea. Para quienes tenemos una edad que nos permite recordar las consignas de los nazis, estos dos propósitos de Beguin suscitan reminiscencias espantosas: la teoría del espacio vital, con la que Hitler se propuso extender su imperio a medio mundo, y lo que él mismo llamó la solución final del problema judío, que condujo a los campos de exterminio a más de seis millones de seres humanos inocentes.

viernes, 18 de abril de 2014

nada es poco

"nada es poco para quien no tiene nada"

Amos Oz, Una historia de amor y oscuridad, p. 356