domingo, 15 de diciembre de 2013

La desobediencia como problema psicológico y moral

Reyes, sacerdotes, señores feudales, patrones de industrias y padres han insistido durante siglos en que la obediencia es una virtud y la desobediencia es un vicio. Para presentar otro punto de vista, enfrentemos esta posición con la formulación siguiente: la historia humana comenzó con un acto de desobediencia, y no es improbable que termine por un acto de obediencia.
 
Según los mitos de hebreos y griegos, la historia humana se inauguró con un acto de desobediencia. Adán y Eva, cuando vivían en el Jardín del Edén, eran parte de la naturaleza; estaban en armonía con ella, pero no la trascendía. Estaban en la naturaleza como el feto en el útero de la madre. Eran humanos, y al mismo tiempo aún no lo eran. Todo esto cambió cuando desobedecieron una orden. Al romper vínculos con la tierra y madre, al cortar el cordón umbilical, el hombre emergió de una armonía prehumana y fue capaz de dar el primer paso hacia la independencia y la libertad. El acto de desobediencia liberó a Adán y a Eva y les abrió los ojos. Se reconocieron uno a otro como extraños y al mundo exterior como extraño e incluso hostil. Su acto de desobediencia rompió el vinculo primario con la naturaleza y los transformó en individuos. El “pecado original”, lejos de corromper al hombre, lo liberó; fue el comienzo de la historia. El hombre tuvo que abandonar el Jardín del Edén para aprender a confiar en sus propias fuerzas y llegar a ser plenamente humano.
Los profetas, con su condición mesiánica, confirmaron la idea de que el hombre había tenido razón al desobedecer; que su “pecado” no lo había corrompido, sino que lo había liberado de las cadenas de la armonía prehumana. Para los profetas la historia es le lugar en que el hombre se vuelve humano; al irse desplegando la historia el hombre desarrolla sus capacidades de razón y de amor, hasta que crea una nueva armonía entre él, sus congéneres y la naturaleza. Esta nueva armonía se describe como “el fin de los días”, ese periodo de la historia en que hay paz entre el hombre y el hombre, y entre el hombre y la naturaleza. Es un “nuevo” paraíso creado por el hombre mismo, y que él sólo pudo crear porque se vio forzado a abandonar el “viejo” paraíso como resultado de su desobediencia.
Como para el mito hebreo de Adán y Eva, también para el mito griego de Prometeo toda la civilización humana se basa en un acto de desobediencia. Prometeo, al robar el fuego a los dioses, echó los fundamentos de la evolución del hombre. No habría historia humana si no fuera por el “crimen” de Prometeo. Él, como Adán y Eva, es castigado por su desobediencia. Pero no se arrepiente ni pide perdón. Por el contrario, dice orgullosamente: “Prefiero estar encadenado a esta roca, antes que ser el siervo obediente de los dioses”.
El hombre continuó evolucionando mediante actos de desobediencia. Su desarrollo espiritual sólo fue posible porque hubo hombres que se atrevieron a decir no a cualquier poder que fuera, en nombre de su conciencia y de su fe, pero además su evolución intelectual dependió de su capacidad de desobediencia - desobediencia a las autoridades que trataban de amordazar los pensamientos nuevos, y a la autoridad de acendradas opiniones según las cuales el cambio no tenía sentido -.
Si la capacidad de desobediencia constituyó el comienzo de la historia humana, la obediencia podría muy bien, como he dicho, provocar el fin de la historia humana. No estoy hablando en términos simbólicos o poéticos. Existe la posibilidad, o incluso la probabilidad, de que la raza humana destruya la civilización y también toda la vida sobre la tierra en los cinco o diez años próximos. Esto no tiene ninguna racionalidad ni sentido. Pero el hecho es que si bien estamos viviendo técnicamente en la Era Atómica, la mayoría de los hombres - incluida la mayoría de los que están en el poder - viven aún emocionalmente en la Edad de Piedra; que si bien nuestras matemáticas, astronomía y ciencias naturales son del siglo XX, la mayoría de nuestras ideas sobre política, el Estado y la sociedad están muy rezagadas respecto de la era científica. Si la humanidad se suicida, será porque la gente obedecerá a quienes le ordenan apretar los botones de la muerte; porque obedecerá a las pasiones arcaicas de temor, odio y codicia; porque obedecerá a clisés obsoletos de soberanía estatal y honor nacional. Los líderes soviéticos hablan mucho de revoluciones, y quienes estamos en el “mundo libre” hablamos mucho de libertad. Sin embargo, tanto ellos como nosotros desalentamos la desobediencia: en la Unión Soviética explícitamente y por la fuerza, y en el mundo libre implícitamente y con métodos más sutiles de persuasión.
Pero no quiero significar que toda desobediencia sea una virtud y toda obediencia un vicio. Tal punto de vista ignoraría la relación dialéctica que existe entre obediencia y desobediencia. Cuando los principios a los que se obedece y aquellos a los que se desobedece son inconciliables, un acto de obediencia a un principio es necesariamente un acto de desobediencia a su contraparte, y viceversa. Antígona constituye el ejemplo clásico de esta dicotomía. Si obedece a las leyes inhumanas del Estado, Antígona debe desobedecer necesariamente a las leyes de la humanidad. Si obedece a estas últimas, debe desobedecer a las primeras. Todos los mártires de la fe religiosa, de la libertad y de la ciencia han tenido que desobedecer a quienes deseaban amordazarlos, para obedecer a su propia conciencia, a las leyes de la humanidad y de la razón. Si un hombre sólo puede obedecer y no desobedecer, es un esclavo; si sólo puede desobedecer y no obedecer, es un rebelde (no un revolucionario); actúa por cólera, despecho, resentimiento, pero no en nombre de una convicción o de un principio.
Sin embargo, para prevenir una confusión entre términos, debemos establecer un importante distingo. La obediencia a una persona, institución o poder (obediencia heterónoma) es sometimiento; implica la abdicación de mi autonomía y la aceptación de una voluntad o juicio ajenos en lugar del mío. La obediencia a mi propia razón o convicción (obediencia autónoma) no es un acto de sumisión sino de afirmación. Mi convicción y mi juicio, si son auténticamente míos, forman parte de mí. Si los sigo, más bien que obedecer al juicio de otros, estoy siendo yo mismo; por ende, la palabra obedecer sólo puede aplicarse en un sentido metafórico y con un significado que es fundamentalmente distinto del que tiene en el caso de la “obediencia heterónoma”.
 
Pero esta distinción requiere aún dos precisiones más, una con respecto al concepto de conciencia y la otra con respecto al concepto de autoridad.
La palabra conciencia se utiliza para expresar dos fenómenos que son muy distintos entre sí. Uno es la “conciencia autoritaria”, que es la voz internalizada de una autoridad a la que estamos ansiosos de complacer y temerosos de desagradar. La conciencia autoritaria es lo que la mayoría de las personas experimentan cuando obedecen a su conciencia. Es también la conciencia de la que habla Freud, y a la que llama superyó. Este superyó representa las órdenes y prohibiciones del padre internalizadas y aceptadas por el hijo debido al temor. Distinta de la conciencia autoritaria es la “conciencia humanística”; ésta es la voz presente en todo ser humano e independiente se sanciones y recompensas externas. La conciencia humanística se basa en el hecho de que como seres humanos tenemos un conocimiento intuitivo de lo que es humano e inhumano, de lo que contribuye a la vida y de lo que la destruye. Esta conciencia sirve a nuestro funcionamiento como seres humanos. Es la voz que nos reconduce a nosotros mismos, a nuestra humanidad.
La conciencia autoritaria (superyó) es también obediencia a un poder exterior a mí, aunque este poder haya sido internalizado. Conscientemente creo que estoy siguiendo a mi conciencia; en realidad, sin embargo, he absorbido los principios del poder; justamente debido a la ilusión de que la conciencia humanística y el superyó son idénticos, la autoridad internalizada es mucho más efectiva que la que experimento claramente como algo que no forma parte de mí. La obediencia a la “ conciencia autoritaria”, como toda obediencia a pensamientos y poderes exteriores, tiende a debilitar la “conciencia humanística”, la capacidad de ser uno mismo y de juzgarse a sí mismo.
También debe precisarse, por otra parte, la afirmación de que la obediencia a otra persona es ipso facto sumisión, distinguiendo la autoridad “irracional” de la autoridad “racional”. Un ejemplo de autoridad racional es la relación que existe entre alumno y maestro; uno de autoridad irracional es la relación entre esclavo y dueño. Ambas relaciones se basan en el hecho de que se acepta la autoridad de la persona que ejerce el mando. Sin embargo, desde el punto de vista dinámico son de naturaleza diferente. Los intereses del maestro y del alumno, en el caso ideal, se orientan en la misma dirección. El maestro se siente satisfecho si logra hacer progresar al alumno; si fracasa, ese fracaso es suyo y del alumno. El dueño del esclavo, en cambio, desea explotarlo en la mayor medida de lo posible. Cuando más obtiene de él, más satisfecho está. Al mismo tiempo, el esclavo trata de defender lo mejor que puede sus reclamos de un mínimo de felicidad. Los intereses del esclavo y el dueño son antagónicos, porque lo que es ventajoso para uno va en detrimento del otro. La superioridad de uno sobre otro tiene una función diferente en cada caso; en el primero, es la condición de progreso de la persona sometida a la autoridad, y en el segundo es la condición de su explotación. Hay otra, distinción paralela a ésta: la autoridad racional lo es porque la autoridad, sea la que posee un maestro o un capitán de barco que da órdenes es una emergencia, actúa en nombre de la razón que, por ser universal, podemos aceptar sin someternos. La autoridad irracional tiene que usar la fuerza o la sugestión, pues nadie se prestaría a la explotación si dependiera de su arbitrio evitarlo.
¿Por qué se inclina tanto el hombre a obedecer y por qué le es tan difícil desobedecer? Mientras obedezco al poder del Estado, de la Iglesia, o de la opinión pública, me siento seguro y protegido. En verdad, poco importa cuál es el poder al que obedezco. Es siempre una institución, u hombres, que utilizan de una u otra manera la fuerza y que pretenden fraudulentamente poseer la omnisciencia y la omnipotencia. Mi obediencia me hace participar del poder que reverencio, y por ello me siento fuerte. No puedo cometer errores, pues ese poder decide por mí; no puedo estar solo, porque él me vigila; no puedo cometer pecados, porque él no me permite hacerlo, y aunque los cometa, el castigo es sólo el modo de volver al poder omnímodo.
Para desobedecer debemos tener el coraje de estar solos, errar y pecar. Pero el coraje no basta. La capacidad de coraje depende del estado de desarrollo de una persona. Sólo si una persona ha emergido del regazo materno y de los mandatos de su padre, sólo si ha emergido como un individuo plenamente desarrollado y ha adquirido así la capacidad de pensar y sentir por sí mismo, puede tener el coraje de decir “no” al poder, de desobedecer.
Una persona puede llegar a ser libre mediante actos de desobediencia, aprendiendo a decir no al poder. Pero no sólo la capacidad de desobediencia es la condición de la libertad; la libertad es también la condición de la desobediencia. Si temo a la libertad no puedo atreverme a decir “no”, no puedo tener el coraje de ser desobediente. En verdad, la libertad y la capacidad de desobediencia son inseparables; de ahí que cualquier sistema social, político y religioso que proclame la libertad pero reprima la desobediencia, no puede ser sincero.
Hay otra razón por la que es tan difícil a desobedecer, a decir “no” a la autoridad. Durante la mayor parte de la historia humana la obediencia se identificó con la virtud y la desobediencia con el pecado. La razón es simple: hasta ahora, a lo largo de la mayor parte de la historia, una minoría ha gobernado a la mayoría. Este dominio fue necesario por el hecho de que las cosas buenas que existían sólo bastaban para unos pocos, y los demás debían conformarse son las migajas. Si los pocos deseaban gozar de las cosas buenas y, además de ello, hacer que los muchos los sirvieran y trabajaran para ellos, se requería una condición: que los muchos aprendieran a obedecer. Sin duda, la obediencia puede establecerse por la mera fuerza. Pero este método tiene muchas desventajas. Constituye una amenaza constante de que algún día los muchos lleguen a tener los medios para derrocar a los pocos por la fuerza; además, hay muchas clases de trabajo que no pueden realizarse apropiadamente si la obediencia sólo se respalda en el miedo. Por ello la obediencia que sólo nace del miedo de la fuerza debe transformarse en otra que surja del corazón del hombre. El hombre debe desear, e incluso necesitar obedecer, en lugar de sólo temer la desobediencia. Para lograrlo, la autoridad debe asumir las cualidades del Sumo Bien, de la Suma sabiduría; debe convertirse en Omnisciente. Si esto sucede, la autoridad puede proclamar que la desobediencia es un pecado y la obediencia una virtud; y una vez proclamado esto, los muchos pueden aceptar la obediencia porque es buena, y detestar la desobediencia porque es mala, más bien que detestarse a sí mismos por ser cobardes. Desde Lutero hasta el siglo XIX se trataba de autoridades manifiestas y explícitas. Lutero, el Papa, los príncipes, trataban de sostenerlas; la clase media, los trabajadores, incluso los filósofos, trataban de derrocarlas.
La lucha contra la autoridad en el Estado y también en la familia era a menudo la base misma del desarrollo de una persona independiente y emprendedora. La lucha contra la autoridad era inseparable de la inspiración intelectual que caracterizaba a los filósofos del Iluminismo y  a los hombres de ciencia. Esta “inspiración crítica” se traducía en fe, en la razón y al mismo tiempo en duda respecto de todo lo que se dice o piensa, en tanto se base en la tradición, la superstición, la costumbre, la autoridad. Los principios sapere aude y de omnibus est dubitandum - “ atrévete a usar tu sensatez” y “hay que dudar de todo” - eran características de la actitud que permitía y promovía la capacidad de decir “no”.
 
El caso de Adolf Eichmann es simbólico de nuestra situación y tiene un significado que va mucho más allá del que les preocupaba a sus acusadores en el tribunal de Jerusalén. Eichmann es un símbolo del hombre-organización, del burócrata alienado para el cual hombres, mujeres y niños se han transformado en números. Pero lo que más impresiona respecto de éste, es que después de relatados todos los hechos con su propia admisión, procedió con perfecta buena fe a alegar su inocencia. Está claro que si volviera a encontrarse en la misma situación, lo haría de nuevo. Y también lo haríamos nosotros - y lo hacemos -.
 
El hombre-organización ha perdido su capacidad de desobedecer, ni siquiera se da cuenta del hecho de que obedece. En este punto de la historia, la capacidad de dudar, de criticar y de desobedecer puede ser todo lo que media entre la posibilidad de un futuro para la humanidad, y el fin de la civilización.


Erich Fromm 

hemos perdido la capacidad de desobedecer

"El caso de Adolf Eichmann es simbólico de nuestra situación y tiene un significado que va mucho más allá del que les preocupaba a sus acusadores en el tribunal de Jerusalén. Eichmann es un símbolo del hombre-organización, del burócrata alienado para el cual hombres, mujeres y niños se han transformado en números. Pero lo que más impresiona respecto de éste, es que después de relatados todos los hechos con su propia admisión, procedió con perfecta buena fe a alegar su inocencia. Está claro que si volviera a encontrarse en la misma situación, lo haría de nuevo. Y también lo haríamos nosotros - y lo hacemos -. El hombre-organización ha perdido su capacidad de desobedecer, ni siquiera se da cuenta del hecho de que obedece. En este punto de la historia, la capacidad de dudar, de criticar y de desobedecer puede ser todo lo que media entre la posibilidad de un futuro para la humanidad, y el fin de la civilización."

Erich Fromm, "La desobediencia como problema psicológico y moral"

sábado, 14 de diciembre de 2013

sábado 14 de diciembre de 2013

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Las benévolas

Jonathan Littell, Las benévolas, RBA, Barcelona, 2012

Esto es lo que dijo Mario Vargas Llosa de este libro: "Uno cree saberlo todo ya sobre el vertiginoso salvajismo con que los nazis se encarnizaron en su afán por liquidar judíos. Jonathan Littell nos revela que no, que todavía fue peor, que los crímenes, la inhumanidad de los verdugos, alcanzaron cimas más altas de monstruosidad de lo que creíamos..."

Sobre todo, porque quienes cometieron tan horribles crímenes... eran personas normales, gentes cultas, amantes del arte, de la literatura, amantes de sus familias, capaces de prodigar cariño...

Las "Euménides" ("benévolas" en griego) es la forma eufemística que se utilizaba para referirse a las innombrables "Erinias", que en la mitología griega eran las personificaciones femeninas de la venganza y por tanto las encargadas de perseguir y castigar a los culpables de ciertos crímenes. En la mitología romana se les conocía como "Furias".  La "Euménides" es también el título del tercero y último libro de los tres que componían la "Orestíada" de Esquilo.


Índice onomástico de la novela



reseñas:

Grossmann y Littell: las utopías producen monstruos

La literatura como modelo de impostura

viernes, 13 de diciembre de 2013

El sueño de Eichmann

Michel Onfray, El sueño de Eichmann. Precedido de Un kantiano entre los nazis, gedisa, Barcelona, 2009

Hannah Arendt, en relación con la manifestación de Eichmann durante su proceso relacionada con el pensamiento de Kant, de quien dijo que era un atento lector, sostenía que el acusado no entendió en absoluto a Kant.

Michel Onfray no es de la misma opinión que Hannah Arendt y trata de explicarlo por medio de un breve ensayo y una obra teatral.

viernes 13 de diciembre de 2013

Nublado con lloviznas
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Santa Lucía,
acorta la noche
y alarga el día

la peculiar lógica que da el odio

"Abulcásim decía haber alcanzado los reinos del imperio de Sin (de la China); sus detractores, con esa lógica peculiar que da el odio, juraban que nunca había pisado la China y que en los templos de ese país había blasfemado de Alá."

Jorge Luis Borges, La búsca de Averroes

En el juicio que tuvo lugar en Jerusalén, en 1961, contra Adolf Eichmann, "el fiscal Hausner solicitaba el castigo del monstruo más anormal que jamás vieran los humanos, y, al mismo tiempo, pretendía que al castigar al procesado se castigara, en su persona, a 'muchos que fueron igual que él'".

Hannah Arendt, Eichmann en Jerusalén, p. 402


"El doctor Merten, testigo de la defensa en el juicio de Eichmann, asegura en la actualidad, con evidente incongruencia, que nada supo de las deportaciones de judíos, y, al mismo tiempo, dice que salvó a muchos de ellos de aquel destino por él ignorado."

Hannah Arendt, Eichmann en Jerusalén, p.276




La Asamblea de Majaras ha decidido por unanimidad que las Baleares no existen y que su próxima asamblea la celebrarán en alguna de sus islas.

amenazas

Oigo por la radio la desagradable, arrogante y atacante voz de SSdeSM amenazando a los catalanes, advirtiéndoles de que "no van a perjudicar con peores servicios a Cataluña..."

Esperamos que tampoco envíen a los catalanes a las cámaras de gas... 

Que no se preocupe... porque no le vamos a cortar la lengua por decir lo que dice...

jueves, 12 de diciembre de 2013

jueves 12 de diciembre de 2013

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Luna: Creciente

nuestro silencio es su principal arma



Als die Nazis die Kommunisten holten,
habe ich geschwiegen;
ich war ja kein Kommunist.

Als sie die Sozialdemokraten einsperrten,
habe ich geschwiegen;
ich war ja kein Sozialdemokrat.

Als sie die Gewerkschafter holten,
habe ich nicht protestiert;
ich war ja kein Gewerkschafter.

Als sie die Juden holten,
habe ich nicht protestiert;
ich war ja kein Jude.

Als sie mich holten,
gab es keinen mehr, der protestieren konnte.
Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.
Martin Niemöller (1892-1984)




   

miércoles, 11 de diciembre de 2013

miércoles 11 de diciembre de 2013

Niebla a primera hora de la mañana. Cielo despejado.
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Luna: Creciente

sobre nazis y judíos

Leo en los periódicos que Rosa Díez, refiriéndose al conflicto de los catalanes con España ha dicho: "Echar la culpa de todo lo que ocurre a unos es algo que en la historia de Europa ya se ha vivido. Lo hicieron los nazis con los judíos y todos sabemos como terminó aquello".

Rosa Díez nos tiene acostumbrados a estas comparaciones desde hace tiempo, pues ya el año pasado comparaba a Bildu con los nazis. A esta mujer, por lo visto, todo le recuerda a los nazis. Aparte de que es muy fácil acudir constantemente a este tipo de comparaciones, hay algunas diferencias. La más importante de todas es que en esta ocasión quienes adoptan el papel de los nazis son quienes hablan en nombre de "España". El conflicto actual no es entre Cataluña y España, sino entre los catalanes y España. España es una idea y los catalanes son gente.

La gran Alemania de los mil años promovida por los nazis era una idea. Los judíos eran gente. En este caso es algo parecido. La gran España es una idea y los catalanes son gente. No hay más que leer los improperios de quienes se escandalizan por las reivindicaciones de los catalanes. No les interesa para nada que los catalanes quieran ser españoles, lo que reivindican es el territorio en el que viven, "porque Cataluña es España". Quienes defienden la idea de una España impuesta por la fuerza (de las armas si es necesario) no quieren catalanes que hablen una lengua diferente y que tengan una personalidad diferente dentro de "su" España, una, grande y libre... Si los catalanes no quieren vivir en "su" España... que se vayan ... y si no, ya se encargarán ellos de echarlos... algo parecido a lo que hicieron los nazis con los judíos.

Por otra parte, esta idea de España puede tener como consecuencia que aquellos catalanes a quienes no les gusta, muchos por lo que parece, se conviertan en víctimas de una idea, lo mismo que les ocurrió a los judíos que fueron víctimas de una idea absolutamente demencial: la gran Alemania poblada exclusivamente por arios. En este caso la idea es la gran España poblada exclusivamente por españoles que se sientan orgullosos de su españolidad y de su lengua, el "español".

Los catalanes se siente como "víctimas" de una idea, lo mismo que los judíos fueron "víctimas" de otra idea. Y ser víctimas es algo muy peligroso... Porque las víctimas suelen terminar convirtiéndose en verdugos. No hay más que ver cómo los judíos, algunos de ellos al menos, se han servido de su papel de víctimas para convertirse en auténticos verdugos.

martes, 10 de diciembre de 2013

martes 10 de diciembre de 2013

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Luna: Creciente

Elogio de la desobediencia

Rony Brauman y Eyal Sivan, Elogio de la desobediencia, FCE, 1999

Este libro es el complemento escrito de la película Un espécialiste, drama judicial que tiene por protagonista a Adolf Eichmann. En él se propone una reflexión sobre la obediencia y sobre los usos de la memoria y de la imagen. La obediencia y el trabajo bien hecho es lo que algunos hombres como Eichmann tienen como ideal máximo y lo que les transforma en colaboradores de cualquier cosa. Eichmann es uno de esos hombres que cualquier régimen político sueña con tener entre sus filas.


El asco indecible

Miguel Sánchez-Ostiz, El asco indecible, Pamiela, 2013

Reflexiones asqueadas sobre el imparable ascenso del fascismo político y económico en auge y del totalitarismo de los mercados y del neoliberalismo... Andanadas y exabruptos... porque "el tiempo de los análisis ponderados se ha acabado, es una trampa..."

Escándalo monumental

Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro (José Mari Esparza, coord.), Escándalo monumental, AlTaffaylla, 2009

Un libro sobre la privatización de la iglesias, ermitas, casas, tierras y otros bienes públicos de Navara.

Por el precio de una campana, sin conocimiento de las gentes de los pueblos, al amparo de una ley antidemocrática, las Diócesis se están apropiando de decenas de miles de biens públicos que pertenecen al patrimonio común de todos.

En este libro, varios autores aportan sus conocimientos para un análisis en profundidad del expolio de los bienes públicos, que pertenecen al patrimonio histórico y artístico de los pueblos, del que es responsable la Iglesia Católica que se está apropiando de ellos.

los que padecen la historia

"Uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen."

Albert Camus

cristianos por el odio y la venganza

Contrariamente al mensaje que transmitió Jesús de Nazaret que, tal como podemos conocerlo a través de los Evangelios, es un mensaje de amor, de perdón, de reconciliación y de paz; muchos cristianos se han empeñado a lo largo de los tiempos, y lo siguen haciendo en la actualidad, a incitar al odio y a pedir venganza precisamente en nombre del mismo Jesús de Nazaret.

A Jesús de Nazaret lo asesinaron por rebelde, por decir inconveniencias como que había que poner la otra mejilla, por decir que hay que amar a los enemigos, por proteger a prostitutas y a publicanos... Y cuando estaba agonizando en la cruz pidió perdón para sus asesinos... "perdónales señor, porque no saben lo que hacen..."

Muchos de quienes se consideran a sí mismos como seguidores de Jesús de Nazaret, en cambio, han pedido durante siglos venganza, odio... han enviado a la hoguera a quienes se atrevían a pensar diferente y han incitado a las guerras en defensa de sus privilegios y de su poder, llamando a la venganza...

Hace poco leíamos un artículo en la revista Vida Nueva, en el que Fernando García de Cortázar, mediante un razonamiento extremadamente perverso se convertía a sí mismo en juez y suplantaba al Juez Universal del Juicio Final, enviando al infierno a quienes él considera que no han pagado todavía lo suficiente por sus crímenes. Hay que estar con las víctimas, por su puesto, pero a las víctimas no les hace mejores personas el ser víctimas... lo que les hace mejores persones es saber perdonar a sus victimarios, es poner la otra mejilla... porque nadie está libre de pecado y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Albert Camus dijo algo que habría que recordar a Fernando García de Cortázar: "Quién necesita piedad, si no aquellos que no tienen compasión de nadie..."

Este es el artículo:

La sal del infierno Publicado el 08.11.2013 en Vida Nueva

FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR | Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Deusto

“No insultaremos a quienes sufren manifestando que los asesinos liberados por la sentencia del Tribunal de Estrasburgo merecen una piedad que solo corresponde a sus víctimas…”.

Por nuestro sentido de la dignidad de la persona, por nuestro compromiso con la libertad del hombre, porque no podemos afirmar nuestra fe sin ejercer la caridad, los cristianos somos la sal de la tierra. O hemos sido requeridos para serlo por las palabras fundacionales de Jesús. Y, con nosotros también, las gentes de buena voluntad, llamadas así por Cristo, las que hacen de la existencia el propósito de vivir un gran proyecto que a todos nos atañe. Ese es el don de la alegría que se nos ha concedido, esa es la obligación de sembrar felicidad en la tierra, como exigencia de nuestra fe.

San Pablo, en su carta a los Efesios, recordaba que los cristianos irrumpimos en un mundo que, a pesar de los dioses, carecía de Dios. Entramos en un universo sombrío en el que brillan las falsas luces del fanatismo y los rituales desalmados, al que, sin embargo, aportamos un mensaje de esperanza identificada con la fe, no solo en la vida trascendente que se prometía, sino en la naturaleza del hombre que el Evangelio proclamaba. La de su imagen a semejanza del Creador, su existencia libre y responsable de su salvación, su inviolable dignidad, su esencia universal. La excelencia del cristianismo no reside solo en la inmortalidad, sino en la grandeza de la persona que, hace dos mil años, la proclamó, por vez primera en la historia del hombre sobre la Tierra.

Jesús nunca se propuso ponernos las cosas fáciles. No iba a dejarnos en un confortable cumplimiento de liturgias rutinarias. El cristianismo es exigente porque atiende a la rica complejidad del hombre y ha de enfrentarse a los desafíos de la historia. El cristianismo no es evasión, sino liberación. No es refugio personal, sino vida entera a la intemperie en la defensa de principios que se refieren a la calidad de la existencia del ser humano. El cristianismo nunca podrá ser entendido como neutralidad, como pasiva contemplación de lo que les sucede a unos hombres que, no por casualidad, hemos llamado siempre nuestros prójimos. El cristianismo es prudencia, pero no es moderación, si por ello se entiende la farsante equidistancia, la blandura moral y la falta de coraje que se quiere disfrazar de compasión.

No insultaremos a quienes sufren manifestando que los asesinos liberados por la sentencia del Tribunal de Estrasburgo merecen una piedad que solo corresponde a sus víctimas. En la sonrisa de los criminales liberados se acumulan los escombros de nuestro sentido de la dignidad. En su falta de arrepentimiento, en la reivindicación de su barbarie, en la insultante pretensión de defender una causa se amontonan los desperdicios de una civilización, la carroña de una cultura, las heces de un tiempo en el que se pisoteó todo aquello que el cristianismo y la herencia de dos mil años de vida occidental han creído intocable.

Para el cristiano, fiel a una tradición que se fundó precisamente en el carácter sagrado de la vida humana, no puede haber argumentos torcidos ni expresiones ambiguas incapaces de distinguir entre la justicia, la ley y la caridad. El cumplimiento de la ley injusta llevó a Jesús a la cruz. Que nada empañe la energía con la que ahora, más que nunca, tenemos que defender, y defender como cristianos, la dignidad de las víctimas burladas. Que nada nos aparte de denunciar lo aberrante de las normas jurídicas que permiten que el crimen quede impune en alguna medida, no porque nos falte la difícil compasión por el pecador, sino porque parece exigírsenos también la complicidad con el pecado. Solo las víctimas son, por si alguien quiere olvidarlo ahora, nuestro referente moral. Son el testimonio de nuestra esperanza. Son la sal de la tierra. Inés del Río y sus siniestros compañeros no son más que el mal que nos somete a prueba, los causantes del dolor que pone en riesgo nuestra fe, los perversos ejecutores del crimen que destruye vidas a las que se les arrebató la libertad que Cristo nos otorgó. Son el pecado del mundo. Son la sal del infierno. En el nº 2.870 de Vida Nueva.

 http://www.vidanueva.es/2013/11/08/la-sal-del-infierno-fernando-garcia-de-cortaza/#sthash.nyIlXNue.dpuf

Esta es la respuesta que le envió Javier Elzo y que se publicó en el espacio "Cartas al Director" de la misma revista, hace unos pocos días:

A Fernando García de Cortázar

Publicado el 07.12.2013 (nº 2.874 de Vida Nueva)

JAVIER ELZO, San Sebastián, catedrático emérito de Sociología en la Universidad de Deusto | Apreciado Fernando: Tu artículo La sal del infierno (VN, nº 2870) me ha apenado profundamente. El texto está inspirado en tu, legítima, ideología política. No tengo, obviamente, nada que decir al respecto. Pero sí, y mucho, sobre tu utilización de la fe cristiana para avalar opciones político-partidistas.

Valga este párrafo de tu texto como botón de muestra. “El cumplimiento de la ley injusta llevó a Jesús a la Cruz. Que nada empañe la energía con la que ahora, más que nunca, tenemos que defender, y defender como cristianos, la dignidad de las víctimas burladas. Que nada nos aparte de denunciar lo aberrante de las normas jurídicas que permiten que el crimen quede impune en alguna medida”. Equiparas la “ley injusta que llevó a Jesús a la Cruz” con la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y a Jesús con las “víctimas burladas”.

Tu ideología, querido Fernando, te impide ver que, además de las “víctimas burladas”, víctimas del terrorismo de ETA, que han sentido el más que comprensible dolor de ver cómo sus victimarios salen de cárcel antes de lo que ellas esperaban, hay otras víctimas, también del terrorismo de ETA, sin olvidar a las de los GAL, el Batallón Vasco-Español o las que murieron como consecuencia de las torturas de miembros de la Guardia Civil. Entre estas “otras víctimas”, no pocas mantienen otras posturas, bien distintas. Por lo menos, tan respetables como las que tu denominas como “víctimas burladas”.

Te invito a visitar la web de Deusto Forum, de tu Universidad de Deusto, y seguir la sesión “Encuentros restaurativos en terrorismo”, del 10 de octubre. Se presentó el libro Los ojos del otro (Sal Terrae, 2013), donde se relatan algunos encuentros entre asesinos de ETA y familiares de sus víctimas. El 7 de noviembre pasado se presentó la experiencia Glencreen, de encuentros entre víctimas de diferentes victimarios. Salí conmovido.

Al día siguiente me trasladé a Zaragoza, al Centro Pignatelli, que conoces bien, para cerrar con José María Tojeira –que, como sabes, era el superior de los jesuitas en El Salvador cuando el poder militar asesinó a Ellacuría, a sus compañeros y a dos acompañantes– su habitual Seminario Internacional sobre la Paz. Entre los muchos asistentes al acto de esta institución jesuita y al seminario posterior, había policías, militares y algún miembro de la Inteligencia española, amén de sociólogos, psicólogos, filósofos, historiadores, personas interesadas en los derechos humanos, miembros de órdenes religiosas, laicos cristianos, etc.

En mi intervención, hablé claro. Dije lo que pensaba y considero que tuve una buena acogida. Volví a casa con la esperanza de que la convivencia era posible. Incluso, a medio y largo plazo, creo que también lo es la reconciliación. Desgraciadamente, no puedo decir lo mismo tras leer tu texto. Y créeme que también me apena decirlo.

Fraternalmente.

http://www.vidanueva.es/2013/12/07/a-fernando-garcia-de-cortazar-cartas-al-director/

lunes, 9 de diciembre de 2013

ser pobre

"Ser pobre significa no tener la capacidad de consumir tanta energía como consume el vecino. Cada uno es el pobre (o rico) de otro".

André Gorz

lunes 9 de diciembre de 2013

Niebla y nubes bajas hasta mediodía. Por la tarde cielo despejado con brumas
Temperatura: -2'6º a 4'8º
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Luna: Creciente

alegría cristiana

Para algunos como Volker Kauder, un señor muy cristiano, todo un "caballero cristiano", la mano derecha de Angela Merkel... matar a una persona puede alegrar a alguien en "el sentido cristiano de la palabra".

Los hechos son los siguientes...

Tras el asesinato de Osama Bin Laden, la canciller alemana, Angela Merkel, declaró: "me alegro de que se haya logrado matar a Bin Laden". Para que no hubiera malos entendidos y malas interpretaciones, su mano derecha, el caballero cristiano llamado Volker Kauder, aclaró que la canciller se había alegrado en el sentido cristiano de la palabra... es decir, se había alegrado "cristianamente" por el asesinato de Bion Laden, y lo explicó, a la rancia manera clásica, con un silogismo: "Como cristiano considero que en el mundo existe el Mal. Osama era malvado. Y como cristianos podemos alegrarnos de que ahora haya menos mal en el mundo,"

Por algo parecido a esto que hacen Angela Merkel y Volker Kauder, De Juana Chaos cumplió pena de cárcel... Para alegrarse de la muerte de alguien hay que saber elegir bien a los malos...

Leo y releo los cuatro evangelios, y no encuentro por ninguna parte nada que tenga que ver con que haya que matar a los malos. No sólo eso, sino que el principal protagonista de estas historias, a quien dicen seguir los cristianos, Jesús de Nazaret, el Cristo, se caracterizaba especialmente por proteger a quienes eran generalmente considerados como malos: putas y publicanos (cobradores de impuestos).

Por otra parte el que exista el "mal" en el mundo no creo que sea una doctrina cristiana... es algo que es evidente. Pero que exista el mal no significa que existan los malos puros. Por supuesto que existe el mal. El mal existe en todos y cada uno de nosotros... por eso, aquel Jesús de Nazaret djo: "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra".

¿Además quién decide que alguien es malvado?  Mucho menos sin haberle juzgado. Cuando se juzga a alguien se juzgan sus actos y los buenos o malos serán sus actos. Pero es que en el caso de Bin Laden, ni siquiera fue juzgado.

Quienes tienen el poder de hacerlo matan a alguien porque ellos han decidido que es un malvado. Para matar a este malvado matan también a otras personas a las que ni siquiera han calificado como malvadas, por el solo hecho de que estaban allí. Muchos se alegran de esto. De estos muchos, algunos, también muchos, no se avergüenzan de manifestarlo públicamente... y todos los demás... miramos hacia otro lado, y hacemos como que no sabemos nada...

De ste asunto, y de otros de similar naturaleza, hablaba, en un excelente artículo publicado el Babelia (El País) del sábado 7 de diciembre y titulado "¿Tortura salvadora?", Ferdinand von Schirach.

domingo 8 de diciembre de 2013

Cielo despejado
Temperatura: -1'3º a 7'7º
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Luna: Creciente

sábado, 7 de diciembre de 2013

sábado 7 de diciembre de 2013

Nublado hasta media mañana. Después cielo despejado
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Luna: Creciente

Elie Wiesel: odio para la paz

Elie Wiesel recibió en 1986 el Premio Nobel de la Paz. Algunos años antes dejó escrito esto:

"Cada judío, en alguna parte de su ser, debería apartar una zona de odio saludable, odio viril contra lo que personifica lo Alemán y contra lo que persiste en lo Alemán. Hacer lo contrario sería una traición a los muertos."

 Página 178 de este libro:
  
No es una actitud rara en una víctima, pero no es la más adecuada para lograr la paz. Por ello es un insulto que a alguien con esta actitud se le concediese el Premio Nobel de la Paz. Sin embargo, no es para nada sorprendente, ya que este es un premio que se ha concedido a otros individuos nada favorecedores de la paz, sino todo lo contrario, como Obama o Kissinger.

Mandela... un sueño incompleto

Hace dos día murió Nelson Nadela

Un luchador por la igualdad, por los derechos de los que no tenían derechos, por la dignidad.

En los últimos tiempos convertido por los poderes del mercado en un objeto de consumo y de moda, restándole así su valor simbólico y su fuerza como representante de todos los pueblos oprimidos del mundo...

Extracto a continuación algunos párrafos procedentes de un artículo publicado en alainet

Mandela....un sueño incompleto

La lucha de Mandela dio sus frutos políticos; en primer lugar derribó todas aquellas teorías falsamente científicas y moralmente injustificables de la incapacidad del africano para dirigir su propio país, teorías inventadas por el régimen del Apartheid. En segundo lugar, dejó un camino abierto en el poco tiempo que estuvo en la presidencia (1994-1999), para la reconciliación nacional, avanzar en la derrota contra la discriminación, el racismo, y eso no es nada fácil pues hay que tomar en cuenta que en solo 17 años que lleva el Congreso Nacional Africano en el poder, partido donde milita Mandela, no es posible acabar con la aberración social y psicológica acumulada por más de 400 años, pero se hace el esfuerzo y creemos que Sudáfrica avanzará hacia una sociedad más justa y equilibrada. Esos avances lo vimos cuando visitamos ese país hace justamente una década en el marco de la Conferencia Mundial contra el Racismo celebrada en la ciudad de Durban en el año 2001.

Hoy Mandela..., es un símbolo para los pueblos del Sur, aunque los occidentales lo han querido momificar y objetualizar, lo han querido convertir en un objeto de consumo y de moda como hicieron con el Che Guevara. Hoy más que nunca debemos revisar los discursos de Mándela y su agradecimiento a Fidel Castro, su condena a la Guerra de Irak, no podemos dejar que lo pongan en el sueño eterno de Martin Luther King con aquel famoso discurso de “Tengo un sueño”. Los sueños de Mandela por una sociedad más justa no se logró en el corto tiempo que ejerció el poder... la incertidumbre en la Sudáfrica postmandela no es muy alentadora. Hoy Mandela, junto con Graza Machel, ex esposa del lider mozambicano Samora Machel, también asesinado por los sudafricanos, son referentes para la reconciliación planetaria.

- Jesús Chucho García, desde Bamako, Mali. (La voz de Afroamérica).

URL de este artículo: http://www.alainet.org/active/69586

viernes, 6 de diciembre de 2013

viernes 6 de diciembre de 2013

Nublado hasta media mañana. Después cielo despejado
Temperatura: 3'5º a 9'7º
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Luna: Creciente

actitudes objetivas y científicas

Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, entre los años 1945 y 1946, tuvieron lugar los conocidos Juicios de Nuremberg contra criminales de guerra nazis. Uno de estos juicios es conocido como el "Juicio de los doctores", ya que 20 de los 23 acusados en él eran médicos. Todos ellos fueron acusados de planear y llevar a cabo experimentos médicos sin el consentimiento de los afectados, tanto en pacientes de hospitales como en prisioneros en los campos de concentración, experimentos médicos durante los cuales se cometieron asesinatos, torturas, atrocidades y otros actos inhumanos. También fueron acusados de planear y llevar a cabo el asesinato masivo de gente estigmatizada, como ancianos, débiles, insanos, enfermos incurables, entre otros, mediante gaseamiento, inyecciones letales, desnutrición y otros medios, en residencias, asilos, hospitales y otras instituciones médicas, durante el Programa de Eutanasia. Finalmente, fueron acusados de participar y colaborar en el asesinato masivo de la gente internada en los campos de concentración y exterminio.

Según algunas de sus declaraciones su actitud "científica y objetiva" era mucho más avanzada que la que pudieran tener los ciudadanos ordinarios.

Me acuerdo de las declaraciones de los ejecutivos de BNK, que justifican sus investigaciones para la obtención de gas mediante fractura hidráulica respaldándolas siempre con argumentos supuestamente "científicos" y "objetivos".

la verdad

la verdad no existe más que como ideal, como aspiración...

quienes dicen conocer "la verdad", o bien se engañan a sí mismos por simple ingenuidad, o pretenden engañar a los demás por complicada maldad... y en este caso, "la verdad" puede ser una terrible arma de agresión...


jueves, 5 de diciembre de 2013

jueves 5 de diciembre de 2013

Nublado
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Luna: Creciente

La industria del Holocausto

Norman Finkelstein, La industria del Holocausto, laeditorialvirtual

"Este libro es tanto una anatomía como una denuncia de la industria del Holocausto. En las páginas que siguen, argumentaré que “El Holocausto” es una representación ideológica del holocausto nazi. Al igual que la mayoría de las representaciones similares, ésta tiene una conexión, si bien tenue, con la realidad. El Holocausto es una construcción, y no arbitraria sino más bien intrínsecamente coherente. Sus dogmas centrales sustentan importantes intereses políticos y de clase. De hecho, el Holocausto ha demostrado ser un arma ideológica indispensable. A través de su explotación, una de las potencias militares más formidables del mundo, poseedora de un horrendo historial en materia de derechos humanos, se ha presentado como un Estado “víctima”, y el grupo étnico más exitoso de los Estados Unidos ha adquirido un estatus de víctima en forma similar. Esta falsa victimización genera considerables dividendos – particularmente inmunidad a la crítica, por más justificada que ésta sea. Y podría agregar que quienes gozan de esta inmunidad, no han escapado de las corrupciones morales que típicamente van con ella."

"... sigo convencido de que es importante preservar – luchar por – la integridad del registro histórico. En las páginas finales de este libro sugeriré que, estudiando el holocausto nazi, podemos aprender mucho no sólo acerca de “los alemanes” o de “los gentiles” sino acerca de todos nosotros. No obstante, creo que para hacer eso, para realmente aprender del holocausto nazi, hay que reducir sus dimensiones físicas y agrandar sus dimensiones morales."

"Se han invertido demasiados recursos públicos y privados en monumentalizar el genocidio nazi. La mayor parte de lo así producido es inservible; no constituye un tributo al sufrimiento judío sino al engreimiento judío. Hace ya mucho tiempo que deberíamos haber abierto nuestros corazones a los sufrimientos del resto de la humanidad. Ésta fue la principal lección que me impartió mi madre. Ni una sola vez le escuché decir: “no compares”. Mi madre siempre comparaba. Sin duda, es preciso hacer diferenciaciones históricas. Pero el hacer diferenciaciones morales, entre “nuestros” sufrimientos y los de “ellos” ya es, en si mismo, una parodia moral. Muy humanamente Platón observó: “No puedes comparar a dos personas miserables y decir que la una es más feliz que la otra”. A la vista de los sufrimientos de afroamericanos, vietnamitas y palestinos, el credo de mi madre era: todos somos víctimas de holocaustos."

(de la introducción del libro)

El beneficio del horror

vivimos un presente muy antiguo

tras leer la entrevista que se puede ver a continuación... se le queda a uno la impresión de que, o bien es la transcripción de una entrevista realizada en tiempos oscuros de hogueras quemando infieles que se desviaban de los planes de la divina providencia que regía la historia, o bien nos encontramos viviendo un presente muy antiguo y que caminamos hacia un futuro aún más antiguo, hacia un futuro sin futuro en el que de nuevo las hogueras se encenderán para quemar en ellas a los herejes que nos empeñamos en obstaculizar los planes divinos...

El director del semanario Alba, Gonzalo Altozano, realizó hace dos años una entrevista al nuevo ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, cuyo hilo conductor es el reencuentro con Dios después de años de vivir ajeno a todo lo espiritual.
Gonzalo Altozano relataba así su encuentro con el actual ministro:
En su despacho del Congreso de los Diputados hay un enorme retrato de Tomás Moro, santo al que Juan Pablo II pedía que se encomendaran los políticos para obtener fortaleza, paciencia, perseverancia y buen humor. De esto último anda sobrado Fernandez Díaz, a pesar de su seriedad (habrá quien diga, maliciosamente, que humor y sonrisa no son sinónimos, que ahí está Zapatero, al que pocos le han encontrado la gracia, el chiste). Los que le conocen bien dicen que nada tiene que ver el Jorge de "ahora" con el de "antes". Él habla de conversión.
-¿Su conversión fue al modo de san Pablo o al de san Agustín?
-Fue, salvando las distancias, más agustiniana que paulina, en el sentido de que no fue instantánea, sino que me resistí mucho.
-¿Venía del ateísmo?
-No.
-Entonces, del agnosticismo.
-Tampoco. Yo no negaba a Dios, simplemente vivía como si no existiera, sólo me acordaba de Él en los momentos difíciles. Era eso que llaman un católico no practicante.
-¿No es eso una contradicción?
-Lo es. Pero yo vivía en esa contradicción. Mi fe era una fe muerta porque era una fe sin obras.
-¿Qué cambió todo?
-La convicción plena de que mi vida sólo tenía sentido a la luz de Dios. A partir de ese momento, Él empezó a tener más presencia en mi vida. Es en este sentido en el que hablo de conversión.
-¿En qué consiste su vida con Dios?
-Digamos que mi plan de vida está muy próximo a la espiritualidad del Opus Dei: ir a misa todos los días, rezar el Rosario, hacer un rato de oración, otro de lectura espiritual...
-¿Lee mucho?
-Mucho. Tras mi conversión me di cuenta de que mi déficit en formación religiosa, moral y ética era importante. Tenía que recuperar el tiempo perdido y la lecturame ayudó a ello.
-¿El autor que más le ha marcado?
-Son muchos, pero si me tengo que quedar con uno, elijo a Vittorio Messori, con quien me unen tantas cosas. El providencialismo, por ejemplo. Messori analiza los acontecimientos teniendo en cuenta que Dios es el Señor de la Historia, del Tiempo, de la Cronología. A mí también me atrae ese tipo de visión de los hechos que se incardina en lo que se llama Teología de la Historia.
-¿Y el libro?
-Le diré tres, aunque haya muchos más. El regreso del hijo pródigo, de Henry Nouwen, La historia de un alma, de santa Teresita de Lisieux, y Las confesiones, de San Agustín. Los leí por primera vez en 1997.
-¿Es el año de su camino de vuelta?
-1997 fue el año en que el Señor dijo: “Hasta aquí hemos llegado. O caixa o faixa”. Pero mi camino de retorno empezó en 1991.
-Seis años antes.
-Ya he dicho que mi conversión fue más agustiniana que paulina, que me hice mucho de rogar.
-¿Qué pasó en 1991?
-Me encontraba de viaje oficial en Estados Unidos, invitado por el Departamento de Estado. Un fin de semana nos llevaron a Las Vegas. Allí, por medio de un gran amigo, que sin duda fue un instrumento de la providencia de Dios, Él salió manifiestamente a mi encuentro. Lo recuerdo y pienso en san Pablo: “Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia”.
-¿Lo dice por usted o lo dice por Las Vegas?
-Lo digo por mí y lo digo por Las Vegas.
-¿Es fácil tener presente a Dios en el Congreso de los Diputados?
-Aunque parezca que le hayamos cerrado la puerta, aunque a veces no lo queramos ver o escuchar, tengo la íntima convicción de que Dios está muy presente en el Congreso. Las Cortes son el órgano legislativo del Estado y Dios, el gran legislador del universo.
-¿Cómo vive la política?
-Como un magnífico campo para el apostolado, la santificación y el servicio a los demás, como mi vocación personal y específica, el lugar donde Dios quiere que esté. Para un católico, dedicarse a la política, aquí y ahora, es un reto apasionante.
-¿Cómo la vivía antes?
-Como una actividad que me apasionaba. Pero estaba instalado en el relativismo, y cuando no hay convicciones todo es cálculo político, intereses partidistas.
-¿Se encuentra cómodo en el PP?
-El mío es un partido en cuyo ideario ocupa un lugar importante el humanismo cristiano. Sí, me siento bien.
-Antes hablaba de providencialismo. ¿No cree en el azar?
-En la vida las cosas no suceden porque sí o gracias a los amigos o por lo listo que uno sea; todo esto son causas segundas, mediaciones humanas, que, respetando la libertad de cada uno, responden a los designios de Dios. Volviendo a san Agustín y salvando de nuevo las distancias, si pienso en las cosas que me pasaron antes de mi conversión, puedo decir lo que el de Hipona en sus Confesiones: "Ah, Señor, eras Tú".

enlace a la entrevista

miércoles, 4 de diciembre de 2013

miércoles 4 de diciembre de 2013

Cielo despejado
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Luna: NUEVA

martes, 3 de diciembre de 2013

los ivús

no son un medio de transporte...

son unos aparatitos electrónicos que sirven para leer libros...

lo curioso del asunto es que cada vez hay más gente que tiene uno de estos aparatitos y que nunca jamás ha leído un libro...

leer un libro les debía parecer poca cosa... ahora con el ivuk pueden almacenar cientos de ellos en muy poco espacio y con muy poco peso...

van a todas partes con cientos de libros a cuestas... antes no leían porque un libro ocupa mucho y pesa bastante...

ahora tampoco leen porque tienen tantos para elegir que no saben por cuál empezar...

de vez en cuando comprueban cuánto libros tienen, se los intercambian, los descargan de internet... y algunos hasta los compran...

llevan la contabilidad de sus libros... saben cuántos tienen... se procupan por conseguir el último libro de moda...

tienen tanto trabajo con todo esto... que siguen sin tener tiempo para leer...

martes 3 de diciembre de 2013

Niebla hasta medio día. Cielo despejado
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lunes 2 de diciembre de 2013

Nublado
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lunes, 2 de diciembre de 2013

Eichmann en Jerusalén

Hannah Arendt, Eichmann en Jerusalén, traducción de Carlos Ribalta, Barcelona, 2013

Controvertido y polémico análisis de la filósofa alemana de origen judío Hannah Arendt sobre el juicio que Israel escenificó en Jerusalén en 1961, sentando en el banquillo de los acusados a Adolf Eichmann, a quien condenaron a la pena capital. Adolf Eichmann fue ejecutado en la horca el 31 de mayo de 1962.

Tengo la sensación, después de haber leído muchos artículos y libros en los que se hace referencia a este libro, que casi nadie de los que lo comentan se lo han leído... Se desenmascaran tantas cosas y se cuestionan tantas cosas a las que nadie hace referencia nunca, que la única explicación es que no se lo han leído y que casi todos hablan de oídas...

La reseña que aparece en la contraportada tiene que ser forzosamente obra de alguien que no se ha leído el libro.

 Después de leer este libro, tengo la sensación de que lo que diferencia a Hannah Arendt de Adolf Eichmann... es que Hannah Arendt ha tenido mucha más suerte en la vida.


Estupenda la reseña de Pilar Alberdi

Hannah Arendt nos ofrece un completísimo informe del proceso judicial que tuvo lugar en Jerusalén contra Adolf Eichmann  en 1961, y un lúcido análisis de las circunstancias que lo rodearon.

Desde el comienzo de su análisis, pone de manifiesto los fines perversos del fiscal y del Estado de Israel, que pretendían en este juicio ponerf de manifiesto y mostrar a toda la humanidad los sufrimientos del pueblo judío durante la persecución y el exterminio al que fue sometido por el régimen nacionalsocialista alemán.

Israel se otorga a sí mismo la representación del "pueblo judío" y juzga a uno de los muchos criminales nazis como si fuera el responsable de los crímenes nazis contra el pueblo judío. Al igual que la Alemania nazi pretendía llevar a cabo un plan de limpieza étnica con el fin de crear una gran nación para una gran raza, el Estado de Israel busca, desde su fundación, crear un gran Estado para una gran raza, expulsando de él a todo aquel que no pertenezca al pueblo judío y adjudicándose la representatividad de todos los judíos de la tierra, no tanto en cuanto individuos que profesan una determinada religión, sino en cuanto personas de una raza determinada, la raza judía. Este aspecto, que es fundamental para entender el juicio contra Eichmann, no es abordado para nada por Hannah Arendt.

Del análisis que hace Hannah Arendt se desprende que los crímenes del régimen nazi fueron crímenes contra la humanidad más que crímenes contra el pueblo judío. La consideración de crímenes es una consideración a posteriori, ya que son muchos los regímenes políticos que cometen crímenes de todo tipo, tan legales como lo fueron los cometidos por el régimen nazi, y que nadie juzga porque no existen tribunales internacionales para hacerlo. Eichmann era un soldado que cumplía órdenes, pero también era un funcionario que desempeñaba su trabajo con eficiencia dentro de la legalidad vigente. Legalidad cuestionada por ser la legalidad de un Estado derrotado militarmente, legalidad cuestionada por los vencedores que lo derotaron, y legalidad cuestionada y juzgada, o vengada, por sus víctimas.

Eichmann no era un ser malvado, sádico y perverso, como quería presentarlo el fiscal. Eichmann era un funcionario meticuloso que hacía su trabajo lo mejor posible. Además era un funcionario que hacía un trabajo "legal".

El juicio que tuvo lugar en Jerusalén contra Eichmann fue un juicio-venganza en el que las víctimas de un régimen criminal eligieron a un chivo expiatorio que pagase no sólo por todos los nazis, sino por todos los antisemitas que ha habido a lo largo de la historia. Eichmann fue el chivo expiatorio en la escenificación de un juicio contra el antisemitismo. La mayor paradojo fue que Eichmann no era antisemita, y sí bastante sionista.

Los crímenes cometidos por los nazis no tuvieron como causa el antisemitismo sin más y su consecuencia no fue, como han querido hacernos creer desde Israel, un Holocausto judío o una Shoah. Los crímenes cometidos por el régimen nazi, que para ellos ni siquiera era crímenes, respondían a un gran plan de eugenesia y de limpiea étnica inspirado en teorías científicas derivadas de la teoría darwiniana de la selección natural. Fue Francis Galton, primo de Darwin quien, analizandolas teorías de su primo, llegó a la conclusión de que las sociedades modernas actuaban en contra de la selección natural al proteger a los enfermos y a los débiles y por tanto se le puede considerar el precursor de las teorías y las prácticas de la eugenesia que inspiraron al nacionalsocialismo en sus aspiraciones a construir una nación de hombres fuertes, sanos y libres. Para ello era necesario impedir que se reprodujesen los enfermos, los débiles mentales y los individuos pertenecientes a lo que ellos consideraban como razas inferiores: judíos, gitanos, eslavos...

Hannah Arendt considera que el genocidio llevado a cabo por el nacionalsocialismo no tiene precedentes en la historia por el nivel al que llegó. Sin embargo, como tal genocidio no sólo tiene precedentes, sino que todavía en la actualidad somos testigos de otros genoidios de los que no se habla casi. El genocidio llevado a cabo en América por españoles, holandeses o británicos no fue mucho menor. Si en algo no había precedentes era en la forma de llevarse a cabo, pues con el genocidio nazi se inició la época de los genocidios con base científica y practicados industrialmente.

La industrialización del genocidio dio lugar a la existencia de individuos como Eichmann. Los procesos industriales son procesos complejos que requieren la intervención de muchos pequeños engranajes. Nadie es responsable absoluto de nada y todos lo somos un poco. Cualquiera de los engranajes que intervienen en el proceso es prescindible, pues es fácilmente sustituible por otro cualquiera. Este es el gran problema a la hora de analizar la culpabilidad de Adolf Eichmann.

No cabe duda de que Adolf Eichmann tuvo una importante responsabilidad en la muerte de cientos de miles o de millones de personas, pero en la cadena de responsabilidades había muchas otras personas, incluidos muchos judíos. Por otra parte, también fueron responsables de la muerte de cientos de miles de personas inocentes quienes lanzaron las bombas atómicas en Japón, y quienes lanzaron las bombas incendiarias sobre Dresde, Hamburgo o Berlín... y no sólo no fueron juzgados, sino que muchos fueron incluso condecorados y murieron de viejos llenos de honores como héroes.

estrategias del capital

"... paralelamente al proceso de acumulación primaria en la industria, que crea una disolución en las fronteras de las posibilidades de producción del ser humano y pone en marcha los flujos del dinero, las mercancías, los trabajadores y los pueblos de fuera de Europa, sucede un proceso social de delimitación que apunta al fomento de los apetitos humanos."

Klaus Theweleit, Männerphantasien, I, p. 273 (en Jonathan Littell, Lo seco y lo húmedo, p. 44)

domingo, 1 de diciembre de 2013

domingo 1 de diciembre de 2013

Llueve un poco durante la madrugada. Nubes y claros
Lluvia: 3 l./m2
Temperatura: 3'2º a 8'5º
Humedad: 22-37
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Luna: NUEVA

todos somos Eichmann




pero a nosotros, todavía, nadie nos pide cuentas...

Eichmann: un especialista

sábado, 30 de noviembre de 2013

sábado 30 de noviembre de 2013

Nublado. Lloviznas débiles durante todo el día.
Lluvia: 5 l./m2
Temperatura: 4'8º a 8'2º
Humedad: 30-42
Presión atmosférica: 1021 mb

Luna: Menguante

chorizos, vagos y maleantes


A todas las personas que deberían ocupar los asientos vacíos del Parlamento Europeo... les pagamos entre todos un pequeño sueldo de 12.000 euros (SI, DOCE MIL) al mes... no sabemos bien para qué...

vértigo

«Aquel que quiere permanentemente "llegar más alto" tiene que contar con que algún día le invadirá el vértigo.
¿Qué es el vértigo? ¿El miedo a la caída? ¿Pero por qué también nos da vértigo en un mirador provisto de una valla segura? El vértigo es algo diferente del miedo a la caída. El vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual nos defendemos espantados.»

Milan Kundera, La insoportable levedad del ser, p. 67

viernes, 29 de noviembre de 2013

viernes 29 de noviembre de 2013

Nublado
Temperatura: -0'2º a 6'1º
Humedad: 29-36
Presión atmosférica: 1027 mb

Luna: Menguante

Lo seco y lo húmedo

Jonathan Littell, Lo seco y lo húmedo, RBA, Barcelona, 2009

Una reflexión sobre el fascismo por medio del lenguaje de un fascista: Léon Degrelle

nota de lectura (Revista de Libros)

nota de lectura (elversoysureverso) 

El fascista perfecto (El País, 20/04/2008)

cuando duermen los árboles


"Aunque no nos demos cuenta, un árbol está vivo, y siente, y sufre, y se retuerce de dolor cuando el hacha entra en su carne, formando las estrías y los nudos por los que penetrarán más tarde el moho y la carcoma que acabarán pudriéndola algún día. En cambio, con la luna menguante, los árboles duermen y, como cuando un hombre se muere, de repente, en pleno sueño, ni siquiera se dan cuenta de que están siendo cortados. Y así, su madera queda lisa, compacta, impenetrable, capaz de resistir la podredumbre de la tierra muchos años."

Julio Llamazares, La lluvia amarilla, p. 132

contar la muerte

"... la muerte nunca estuvo vagando más de un día por el pueblo. Cuando alguien moría, la noticia pasaba, de vecino en vecino, hasta el final del pueblo y el último en saberlo salía hasta el camino para contárselo a una piedra. Era el único modo de librarse de la muerte."

Julio Llamazares, La lluvia amarilla, p. 116

el fascismo se institucionaliza


Nueva Ley de Seguridad Ciudadana... ¿quiénes son los ciudadanos?

lenta y mansa lluvia del otoño


"... de pronto, hacia las dos o las tres de la mañana, un viento suave se abrió paso por el río y la ventana y el tejado del molino se llenaron de repente de una lluvia compacta y amarilla. Eran las hojas muertas de los chopos, que caían, la lenta y mansa lluvia del otoño que de nuevo regresaba a las montañas para cubrir los campos de oro viejo y los caminos y los pueblos de una dulce y brutal melancolía."

Julio Llamazares, La lluvia amarilla, p. 81








jueves, 28 de noviembre de 2013

jueves 28 de noviembre de 2013

Niebla hasta mediodía. Cielo despejado
Temperatura: -0'4º a 6º
Humedad: 28-39
Presión atmosférica: 1027 mb

Luna: Menguante

emigración

"Parecía como si un extraño viento hubiese atravesado de repente estas montañas provocando una tormenta en cada corazón y en cada casa. Como si un día, de pronto, las gentes hubieran levantado sus cabezas de la tierra, después de tantos siglos, y hubieran descubierto la miseria en que vivían y la posibilidad de remediarla en otra parte."

Julio Llamazares, La lluvia amarilla, p. 77

aprobada la ley de la Wertgüenza



pena de muerte

Marc Chagall, Exodus

La Iglesia Católica, hoy, siendo consecuente con su "catecismo", apoyaría la ejecución de Jesús de Nazaret, con el fin de preservar el orden público...

miércoles, 27 de noviembre de 2013

miércoles 27 de noviembre de 2013

Nublado con algunos claros. Nieva muy débilmente por la tarde.
Temperatura: 1º a 5'8º
Humedad: 26-33
Presión atmosférica: 1025 mb

Luna: Menguante

música triste

fotografía: couleurs

genocidios

"Exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de religión o de política"

(Diccionario de la RAE)

Francisco de Goya, El sueño de la razón produce monstruos

Han sido y siguen siendo muchos los genocidios llevados a cabo en todas las épocas y por toda clase de sociedades, pero en los últimos siglos se han caracterizado sobre todo por su eficacia "industrial".

El genocidio más "popular" sigue siendo el que ha sido denominado "holocausto" o "shoah". Ambas denominaciones describen muy mal el genocidio que puso en marcha el régimen nacionalsocialista alemán del III Reich. "Holocausto" significa "quemar por completo" y se ha utilizado históricamente para referirse a los sacrificios de víctimas que se inmolaban a los dioses. "Shoah" es un término hebreo que significa "catástrofe". Este término puede resultar indicado para los judíos, pero no para otros pueblos y colectivos que también fueron sistemáticamente exterminados por el régimen nazi como gitanos, comunistas, homosexuales o disidentes.

Han sido muchos los genocidios a lo largo de la historia, como el que fue iniciado por los españoles "conquistadores" que desembarcaron en el continente americano a finales del siglo XV o por los ingleses que hicieron lo mismo a partir del siglo XVII. Genocidios fueron también los que se llevaron a cabo en Australia y en Nueva Zelanda con la población aborigen o en África a lo largo de tantos siglos. Durante el siglo XX, además del genocidio que llevaron a cabo los nazis de la Alemania del III Reich, no hay que olvidar otros genocidios como las limpiezas comunistas de Stalin, de Mao o de Pol Pot, el genocidio contra los disidentes políticos durante la dictadura franquista, el genocidio de los armenios, el genocidio yugoslavo, el genocidio en Ruanda, el practicado por Israel contra los palestinos, y los más recientes contra el mundo musulmán que tienen como ideólogos y brazos ejecutores a las modernas y "civilizadas" democracias occidentales.

Según el sociólogo e historiador estadounidense Michael Mann, el genocidio es el grado más extremo de violenciaintergrupal y el más extremo de todos los actos de limpiezaétnica. Para este autor el impacto de los genocidios durante el siglo XX es devastador, tanto por el número de víctimas, que cifra en más de 60 millones de personas, como en la extrema crueldad de las agresiones.

Más información en: Aben Zayde


ruinas

"... el tiempo sacudió los muros del silencio y penetró entre sus ruinas arrastrando a su paso recuerdos y hojas muertas."

Julio Llamazares, La lluvia amarilla, p. 41


 fotografía: couleurs

"La savia de la muerte había ya invadido todo el pueblo, roía las maderas y el aire de las casas..."

Julio Llamazares, La lluvia amarilla, p.121

"Como arena, el silencio sepultará las casas. Como arena, las casas se desmoronarán. Oigo ya sus lamentos. Solitarios. Sombríos. Ahogados por el viento y la vegetación. Caerán poco a poco, sin ningún orden cierto, sin ninguna esperanza, arrastrando en su caída a todas las demás. Unas irán hundiéndose despacio, muy despacio, bajo el peso del musgo y de la soledad. Otras, caerán de bruces en el suelo de repente, violenta y torpemente, como animales abatidos por las baals de un paciente e inexorable cazador. Pero todas, más tarde o más temprano, más tiempo o menos tiempo resistiendo inútilmente, acabarán un día devolviéndole a la tierra lo que siempre fue suyo..."

Julio Llamazares, La lluvia amarilla, p.125

"... caerán como alimañas sobre las piedras indefensas de este pueblo... "

 Julio Llamazares, La lluvia amarilla, p.128


la cabra suelta en el huerto


La cabra suelta en el huerto
andaba comiendo albahaca. Toronjil comió después
y después tallos de malva. Era blanca como un queso,
como la luna era blanca. Cansada de comer hierbas,
se puso a comer retamas. Nadie la vio sino Dios.
Mi corazón la miraba. Ella seguía comiendo
flores y ramas de salvia. Se puso a balar después,
bajo la clara mañana.
Su balido era en el aire
un agua que no mojaba. Se fue por el campo fresco,
camino de la montaña. Se perfumaba de malvas
el viento, cuando balaba.


Óscar Castro (poeta chileno, 1910-1947)

he visto sueños

HE VISTO SUEÑOS

Yo he visto sueños que nadie recuerda
y llantos en tumbas equivocadas.
He visto abrazos en un avión que cae
y calles de arterias todas abiertas.
Yo vi volcanes más dormidos aún
que raíces de un árbol genealógico,
y vi también a un niño que no teme la lluvia.
Pero a mí no me vio nadie.
A mí nadie me vio.


Nikola Madzirov, Lo que dijimos nos persigue

vejez

"... la angustia de acercarme a una vejez que... me había resistido a aceptar como la mía..."

Julio Llamazares, La lluvia amarilla, p.40

adoptaba sus recuerdos como míos

"Recuerdo que, de niño, escuchaba a mi padre historias y sucesos de otro tiempo, veía a mis abuelos y a los viejos del pueblo sentados junto al fuego y el pensamiento de que ellos ya existían cuando yo ni siquiera había nacido me llenaba de angustia y me dolía. Entonces, sin que nadie lo supiera -sentado en el escaño, en un rincón, seguramente ni siquiera me veían-, escuchaba hasta dormirme sus relatos y adoptaba sus recuerdos como míos."

Julio Llamazares, La lluvia amarilla, p. 40

las pesadas paredes del olvido

"La soledad... me ha obligado... a construir sobre recuerdos las pesadas paredes del olvido."

Julio Llamazares, La lluvia amarilla, p. 40

recuerdos inventados

"¿No lo habré quizá soñado o imaginado todo para llenar con sueños y recuerdos inventados un tiempo abandonado y ya vacío?"

Julio Llamazares, La lluvia amarilla, p. 39

martes, 26 de noviembre de 2013

martes 26 de noviembre de 2013

Nublado. Lloviznas débiles.
Lluvia: 3 l./m2
Temperatura: 3'6º a 5'8º
Humedad: 26-33
Presión atmosférica: 1027 mb

Luna: Menguante

el mal y la mentira

El mal existe. El bien, en cambio, no es más que una idea... un ideal...

La mentira existe. Hablar es mentir. Nuestras caras mienten contínuamente. La verdad, en cambio, no es más que una idea... un ideal...

Nada más peligroso que alguien que pretende tener "la verdad", saber "la verdad"... si se lo cree es incluso más peligroso que si sabe que es mentira...

y la memoria se ilumine

"A veces, uno cree que todo lo ha olvidado, que el óxido y el polvo de los años han destruido ya completamente lo que, a su voracidad, un día confiamos. Pero basta un sonido, un olor, un tacto repentino e inesperado, para que, de repente, el aluvión del tiempo caiga sin compasión sobre nosotros y la memoria se ilumine con el brillo y la rabia de un relámpago."

Julio Llamazares, La lluvia amarilla, p. 30

lunes 25 de noviembre de 2013

Nublado. Lloviznas débiles.
Lluvia: 1 l./m2
Temperatura: 4'6º a 7'8º
Humedad: 29-38
Presión atmosférica: 1027 mb

Luna: Menguante

comunicación estratégica

"Ahora, por regla general, la comunicación existe para transmitir una información que también podría ser diferente."

Niklas Luhmann

lunes, 25 de noviembre de 2013

la célebre rana saltarina

 Mark Twain, La célebre rana saltarina del distrito de Calaveras, The Saturday Press, 18 de noviembre de 1865.

 Para cumplir el encargo de un amigo que me escribía desde el Este, fui a hacer una visita a ese simpático joven y viejo charlatán que es Simón Wheeler. Fui a pedirle noticias de un amigo de mi amigo, Leónidas W. Smiley, y este es el resultado.

 Tengo una vaga sospecha de que Leónidas W. Smiley no es más que un mito, que mi amigo nunca lo conoció, y que mencionárselo a Simón Wheeler era motivo suficiente para que él recuerde al maldito Jim Smiley, y me aburra a muerte con alguna anécdota insoportable de ese personaje de historia tan larga, cansadora y falta de interés. Si era esa la intención de mi amigo, lo logró.

  Encontré a Simón Wheeler soñoliento y cómodamente instalado cerca de la chimenea, en el banco de una vieja taberna en ruinas, situada en medio del antiguo campo minero de El Angel. Observé que era gordo y calvo y que tenía en su rostro una expresión de dulce simpatía y de ingenua sencillez.  Se despertó y me saludó. Le dije que uno de mis amigos me había encargado hacer algunas averiguaciones sobre un querido compañero de infancia, llamado Leónidas W. Smiley, el reverendo Leónidas W. Smiley, joven ministro evangelista, que había residido algún tiempo en el campo de El Angel. Agregué que si él podía darme informes sobre el tal Leónidas W. Smiley, yo le quedaría muy agradecido.

  Simón Wheeler me llevó a un rincón, me bloqueó el paso con su silla, se sentó, y luego me envolvió con la siguiente historia monótona.  Durante el relato no sonrió una sola vez, ni arqueó una sola vez las cejas, ni cambió de entonación y hasta el final mantuvo el mismo sonsonete uniforme con el que había comenzado su primera frase. Ni una vez mostró el más ligero entusiasmo.  Pero su interminable recitado estaba recorrido por un caudal de impresionante y seria sinceridad. No me quedó la menor duda de que él no veía nada de ridículo o de divertido en esta historia. La consideraba, en realidad, como un acontecimiento importante, y juzgaba con admiración a sus dos protagonistas, como hombres inteligentes que demostraban su ingenio. Le dejé, pues, hablar, sin interrumpirlo ni una sola vez.

  El reverendo Leónidas W. Smiley. ¡Hum! El reverendo. Me acuerdo perfectamente. Había antes en este lugar un pícaro llamado Jim Smiley.  Era el invierno de 1849 o quizás en la primavera de 1850. No recuerdo con exactitud, pero lo que me hace pensar que era aproximadamente esa época, es que la gran barrera del río no estaba terminada cuando él llegó al campo.  Siempre diré que jamás se ha visto hombre más particular. Hacía apuestas sobre cualquier cosa, por cualquier cosa, siempre que encontrase con quién. Todo lo que pudiera servir de motivo de apuesta para el otro, también le servía a él. Sólo necesitaba encontrar su hombre. En ese caso, estaba satisfecho. Si no le aceptaban su apuesta, él la intercambiaba con el adversario. Por otra parte, tenía una suerte extraordinaria y generalmente ganaba. Siempre estaba listo y dispuesto a apostar. No se podía mencionar la cosa más pequeña sin que aquel pícaro propusiera una apuesta en favor o en contra. Le daba lo mismo, como ya le dije.

  Los días de carreras de caballos se lo encontraba a la salida, colorado de alegría o despojado de hasta el último centavo. Si había una pelea de perros, él apostaba; si había una pelea de gatos, apostaba; si había una riña de gallos, apostaba. Si veía dos pájaros posados sobre una rama, apostaba a cuál volaría primero, y si había una reunión en el campo, ahí precisamente se encontraba él, apostando a que el pastor Walker era el mejor predicador del país. Y lo era en efecto, además de ser una gran persona.

  Si Smiley hubiera visto una chinche con la pata alzada para ir no importa adónde, hubiera sido capaz de apostar sobre el tiempo que le tomaría el viaje, y si uno se prendía en la apuesta, habría seguido a la chinche hasta Méjico, sin inquietarse por la distancia o por el tiempo que tardaría en llegar.

 Aquí hay un montón de personas que han conocido a ese Smiley y que podrían  contarle cosas sobre él. El hubiera apostado sobre cualquier cosa, sin tener preferencias de ninguna clase. Era un tipo audaz.  En cierta época, la mujer del pastor Walker estaba muy enferma. Su enfermedad duró mucho tiempo. Creían que ya no tenía salvación. Una mañana, el pastor entró y Smiley le pidió noticias. El pastor le respondió que ella estaba mejor, gracias a la infinita misericordia del Señor, y que con la bendición de la Providencia iba tan bien que seguramente mejoraría rápidamente. Smiley, sin pensar en lo que decía, hizo su apuesta: "A que está muerta, a las dos y media" -dijo.

  Ese Smiley tenía una mula a la que los muchachos llamaban "la yegua del cuarto de hora". Eso no era más que una broma, porque, seguramente ella tardaba menos que un cuarto de hora en hacer su camino, y por lo común, él ganaba dinero con esta bestia aunque fuese tan lenta y aunque siempre tuviese ataques de asma, fatiga y otras cosas parecidas.  Le podían dar de dos a trescientos metros de ventaja; igual se la alcanzaba pronto. Pero al final de la carrera, se animaba increíblemente, y se ponía a trotar y a galopar, impulsando sus patas hacia todas partes, por el aire o sobre las barreras, levantando una polvareda tremenda, y haciendo un ruido terrible con su tos, y siempre llegaba primera, exactamente por una cabeza.

  Tenía también un bulldog pequeño, que parecía no valer ni dos centavos, por su aspecto vulgar y poco agresivo, tanto que al apostar contra él uno temía quedar como un ladrón. Pero cuando el dinero estaba apostado, se convertía en otro perro.  Su mandíbula inferior comenzaba a resaltar como la torre de un barco a vapor, y se descubrían sus dientes, brillantes como una hoguera. Otro perro podía correrlo, provocarlo, morderlo, arrojarlo sobre su espalda  dos o tres veces. Andrés Jackson - este era su apodo- se dejaba hacer, siempre con el aspecto de un perro al que le parece totalmente natural lo que le hacen. Se doblaban las apuestas, se triplicaban, contra él, hasta que no hubiese más dinero que apostar; entonces, de repente, atrapaba con fuerza al otro perro exactamente en las articulaciones de las patas traseras, sin hincar demasiado los dientes, lo suficiente para cuidar su presa, y mantenerse así tanto tiempo que si no se arrojaba la esponja, hubiera seguido un año. Smiley había ganado siempre con este animal, hasta el día en que encontró un perro que no tenía patas traseras porque se las había cortado una sierra circular. Cuando la pelea se había prolongado bastante y ya se habían vaciado todos los bolsillos, al ir Andrés Jackson a morder su pedazo favorito, se dio cuenta de que se habían burlado de él, y que el otro perro lo tenía a su merced, por así decir.  Se lo vio sorprendido, avergonzado y acobardado; no hizo ni un solo esfuerzo, y desde ese instante, el otro lo sacudió con rudeza. Dirigió una mirada a Smiley, que parecía decirle que su corazón estaba sufriendo y que era su culpa, la de Smiley, el haber traído un perro que no tenía patas traseras que él pudiera morder, porque eso era lo que se acostumbraba en una pelea. Acto seguido dio algunos pasos rengueando, se acostó y murió. Era un buen perro este Andrés Jackson. Sería famoso si viviera. Porque tenía madera y genio. Lo aseguro, aunque las circunstancias lo hayan traicionado. Sería absurdo no reconocer que para luchar de esta manera, un perro debe tener un talento especial. Siempre me pongo triste cuando pienso en su último torneo y en la forma en que acabó.

  Pues bien, aquel Smiley tenía fox-terriers, gallos de pelea y toda clase de animales, hasta el punto de no contar con ningún instante de descanso. Así, cuando alguien quería encontrar no importa qué cosa, para apostar en su contra, siempre estaba dispuesto.

  Un día atrapó una rana, la llevó a su casa y dijo que iba a educarla. Durante tres meses no hizo nada más que tenerla en su corral y enseñarle a saltar, y apuesto lo que quiera que le enseñó.  No tenía más que darle un pequeño empujón por detrás, e inmediatamente se veía a la rana girando por el aire como una espiral que diese una vuelta, o dos si había tomado gran impulso, y volver a caer sobre sus patas con la destreza de un gato. Le había enseñado también el arte de atrapar las moscas, y tan pacientemente la había adiestrado sobre el tema, que localizaba una mosca sobre la pared a una distancia mayor de la que podía verla. Smiley decía que todo lo que le hacía falta a una rana era educación, y que educándola, se podía hacer de ella casi lo que se quisiera, y yo creo que tenía razón.

  Fíjese, yo lo vi colocar a Daniel Webster sobre el piso -Daniel Webster, era el nombre de la rana- y preguntarle: "¿Las moscas, Dani, las moscas?". Y antes de que usted pudiera hacer un guiño, ella daba un salto, y engullía una mosca aquí, sobre el mostrador, volvía a saltar al suelo como una pelota de barro, y se rascaba después la cabeza con una de las patas traseras, con una actitud tan indiferente que parecía que no tuviese la menor idea de lo que había hecho, como si creyese que cualquier otra rana podía hacerlo. Jamás han visto una rana tan modesta y leal, tan adiestrada como esa. Y cuando se trataba de saltar sobre un terreno liso, lo hacía en cualquier momento con toda facilidad, y atravesaba más espacio de un salto que ningún otro animal de su especie. El salto en largo era su especialidad. En esos casos, Smiley apostaba  todo su dinero, apostando por ella, mientras tuviese una moneda. Estaba bárbaramente orgulloso de su rana, y tenía derecho a estarlo. Si hasta personas que habían viajado y estado en todas partes, decían que ella vencería a todas las ranas que habían visto.

  Muy bien. Smiley guardaba su rana en una pequeña jaula, y a veces la llevaba con él a la ciudad, para hacer apuestas. Un día, cierto individuo, extraño en nuestro campo, lo encontró con su jaulita y le dijo: "¿Qué diablos lleva ahí dentro?" Smiley, con expresión indiferente, le respondió: "Podría ser un loro, o un canario, pero no, es exactamente una rana".  El otro la tomó, la miró atentamente, la volvió a mirar en todos sentidos, y luego dijo: "Es verdad. ¿Y qué es lo que sabe hacer?" "Yo le aseguro -dijo Smiley con gesto de desinterés y aire despreocupado- que sabe hacer una cosa. Puede vencer saltando a cualquier rana de Calaveras". El individuo volvió a tomar la jaula, la examinó de nuevo durante largo rato, atentamente, y se la dio a Smiley diciendo con decisión: "Después de todo, no veo en esta rana nada que sea mejor que en cualquier otra rana". "Es posible -respondió Smiley-. Tal vez usted entiende de ranas, y tal vez usted no entiende. Quizás usted tenga experiencia, y quizás no sea más que un aficionado. En cualquier caso, yo tengo mi opinión, y apuesto cuarenta dólares a que esta rana salta una distancia mayor que ninguna otra rana de Calaveras". El otro pensó un minuto, y luego dijo, con cierta pena: "Mire, en este lugar no soy más que un forastero, no tengo rana. Si tuviera una, apostaría". "Muy bien -dijo Smiley-; si quiere cuidar mi jaula por un instante, yo le buscaré una". El individuo tomó la jaulita, puso sus cuarenta dólares junto a los de Smiley y se sentó a esperar que este regresara. Allí estuvo un buen tiempo, pensando y pensando. Luego, sacó la rana de la jaula, le abrió la boca todo lo que pudo, y tomó una cuchara de té. Y acto seguido se dedicó a llenar la rana con pequeños trozos de plomo, llenándola hasta el mentón; luego, la colocó sobre el suelo, delicadamente. Durante ese tiempo, Smiley, que había ido a la charca, chapoteaba en el barro. Al fin, atrapó una rana, la llevó y se la dio al individuo, diciendo: "Ahora, si ya está listo, póngala al lado de Daniel, con las patas de adelante al nivel de las de Daniel, y yo daré la señal". Entonces dijo: "Uno, dos, tres, ¡a saltar!". Y Smiley y el individuo tocaron cada uno a su rana por detrás y la nueva rana saltó con viveza; Daniel, hizo un esfuerzo y se encogió de hombros de este modo -como un francés-, pero fue en vano. No podía moverse, estaba clavada en tierra tan sólidamente como una iglesia. No podía avanzar, como si estuviese anclada. Smiley estaba terriblemente sorprendido, y hasta enojado, pero no podía sospechar lo que pasaba. ¡Seguro que no!  El individuo tomó el dinero y se fue. Pero cuando llegó al umbral de la puerta, hizo chasquear su pulgar, por encima del hombro, de esta manera, con aspecto insolente, y dijo con soberbia: "No veo en esta rana nada mejor que en otra rana cualquiera". Smiley quedó un buen rato, rascándose la cabeza, con los ojos clavados en Daniel. Al fin, se dijo: "No comprendo por qué esta rana no quiso saltar. ¿No le pasará algo? Se la ve más hinchada que nunca". Tomó a Daniel por la piel del cuello, y la levantó, exclamando: "¡Que me lleve el diablo si no pesa cinco libras!" Puso la rana cabeza abajo, y Daniel escupió un puñado doble de plomo. Entonces, Smiley comprendió todo. Se volvió loco de rabia, y dejando a la rana, corrió tras el individuo, pero no pudo alcanzarlo. Y…

  En este momento, Simón Wheeler oyó que le llamaban desde el patio y salió para ver quién era. Al salir, giró hacia mí y me dijo: "Quédese ahí, forastero, y no se preocupe, que no tardo ni un segundo".  Pero yo pensaba, y supongo que estarán de acuerdo conmigo, que la historia del ingenioso vagabundo Jim Smiley seguramente no me daría muchos datos respecto del reverendo Leónidas W. Smiley. Así que me fui. En la puerta encontré al amable Wheeler que volvía. Me tomó por un botón del saco, y comenzó una nueva historia:

  -Sí, ese Smiley tenía una vaca amarilla, que era tuerta, y que no tenía cola, o casi no la tenía, nada más que un pequeño rabo del largo de una banana, y…

  Pero yo no tenía ni tiempo ni ganas para oír la continuación de la historia de la simpática vaca, y me despedí.

nadie puede ser nada peor

«Yo no pregunto de qué raza es un hombre, basta que sea un ser humano, nadie puede ser nada peor»

Mark Twain