viernes, 12 de junio de 2015

cambio de cuaderno

Los pensamientos cabreados dejan de ser cabreados, al menos de momento, y despliegan sus alas para planear por otros lugares, para soñar en otros sitios, para desgranar mazorcas o deshojar margaritas en otro cuaderno. Es como cuando se nos acababa el cuaderno en el que habíamos hecho nuestras tareas escolares durante algún tiempo y alguien nos regalaba uno nuevo, con las tapas impecables, las hojas blancas, rayadas o milimetradas, sin dobleces, sin manchas de la grasa del bocadillo de la merienda...

Estos pensamientos seguirán, pero en el nuevo cuaderno: emakbakea.wordpress.com

lunes, 25 de mayo de 2015

Senyoria

Jaume Cabré, Senyoria, Grans Exits, 1993

La magia de la escritura y de la lectura es mucho más mágica en las novelas de Jaume Cabré. Espero disfrutar con esta vieja novela de Jaume Cabré.

"VA SOMRIURE. FEIA DOS ANYS llargs que no somreia. Sa senyoria va somriure, l'ull esquerre tapat amb la mà i el dret encastat al telescopi."


Un año

Jean Echenoz, Un año, Traducción de Damián Tabarovsky, Mardulce, 2011


Un año condensado en unas pocas páginas. Pocas pero intensas. Un año que es presente, pero también pasado. Un año contado mediante las manchas de luz que destacan sobre las sombras pintadas con rápidas y breves pinceladas. Echenoz es el acuarelista de la literatura.

domingo, 24 de mayo de 2015

la fábula del perro y el árbol

fotografía: Pentti Sammallahti

Malditas elecciones

hoy el ganado electoral corre a la cita convocado por los aprendices de pastor
hoy el ganado electoral cree que es libre para elegir
hoy el ganado electoral elegirá:
"catumba o morir"
si elige catumba, le violarán
si elige morir, le matarán, pero primero le violarán

hoy el ganado electoral se dispone a elegir a sus amos
después de hoy el ganado electoral deberá callar y obedecer






miércoles, 20 de mayo de 2015

sobre biografías y autobiografías

Últimamente estoy leyendo bastantes libros que pueden considerarse como biografías o autobiografías noveladas, o como novelas biográficas o autobiográficas o como cada uno quiera llamarlas...

En estos momentos estoy leyendo la primera novela de Manuel Puig, La traición de Rita Hayworth, hace poco leí La isla del padre de Fernando Marías y Una novela francesa de Frédéric Beigbeder. En estas últimas la autobiografía es explícita, pero no por ello se espera que sea más real, porque, a fin de cuentas, ¿qué es lo real? Algo se convierte en real cuando se cuenta, cuando se escribe sobre ello, porque hasta entonces no es más que una vago recuerdo difuminado en las nieblas del pasado o no es absolutamente nada.

Sobre esta cuestión de las biografías y las autobiografías acabo de leer una entrada muy interesante en el blog Escritores que nadie lee

domingo, 17 de mayo de 2015

La traición de Rita Hayworth

Manuel Puig, La traición de Rita Hayworth, Seix Barral, 1971


Primera novela de Manuel Puig, publicada por primera vez en Buenos Aires en 1968. Esta novela, que fue designada, en una encuesta promovida por el periódico Le Monde, como una de las cinco mejores novelas extranjeras publicadas en Francia entre 1968 y 1969, es otro ejemplo de novela autobiográfica, aunque en este caso no se trata de una autobiografía explícita.

El cine entra en la literatura por medio de la pluma de Manuel Puig, al igual que lo hizo en la vida de Manuel Puig y en las vidas de tantas gentes para quienes era la única escapatoria a la oscuridad y monotonía de sus vidas.

Manuel Puig hace literatura popular porque sus temas y sus personajes folletinescos son las vidas y las gentes que él conoció durante su infancia vivida en General Villegas. El lenguaje y las conversaciones son los de las gentes del pueblo, pequeños empleados, criadas, niñeras que hablan por teléfono, pero sobre todo piensan... piensan sobre sus vidas, sobre sus experiencias, sus deseos, sus ambiciones, sus penas...

"Vos sí que tenés suerte, Totín, no como la Inés. La Inés no es hermana mía ¿sabés? Si vos supieras, la pobre Inés es hija de mi hermana soltera la más grande, entonces yo soy tía de la Inés, así que cuando sea más grande yo le puedo pegar… Y la Pelusa sí es hermana mía, pero más chica y si yo le tiro del pelo me rasguña que tiene uñas de gato. A vos no te puedo pegar porque tu papá tiene plata y me paga para que te cuide, pero si no te quedas quieto te voy a dar un buen pellizcón si no nos ve nadie, mocosito, ¡quieto, te digo! Si supieras la pobre Pelusa nunca comió milanesas, y la noche que llovía tanto y no me podía volver a casa y la Felisa hizo milanesas, después cuando el señor me llevó en el coche después de cenar, me acosté con la Pelusa y le conté de las milanesas. La Pelusa me destapó la barriga y me pasó la mano fría por la barriga para ver si se tocaban las milanesas. Ojalá tu papá gane mucha plata y compre los muebles. La suerte que tuvo la niñera de la Mora… el novio toca el timbre y sale ella a abrirle la puerta, y no anda con delantal… Por suerte tu papá no está preso, pobre tu mamá de golpe le quitó las vacaciones el director y no pudo ir a La Plata, pero el señor le dejó medio muerto en el suelo al director."

...

"A papá no le gustan las cosas dulces pero el chico de enfrente está en segundo grado y se quedó sin canario, déjame que yo le cambio el agua, «no, no» el chico de enfrente porque fui una semana a Jardín de Infantes y no quise ir más? en el Beneficio los más chicos que estuvieron todo el año en Jardín de Infantes hicieron el número de los enanitos que no me gustó. Yo ensayé un día, todos los más chicos uno va detrás del otro formando una fila y la maestra que tocaba el piano cantaba si fa sol-sol-sol la y todos los chicos tenían que tener una pierna renga al mismo tiempo todos se agachaban para el mismo lado, yo me equivoqué de pierna y no quise ir más a Jardín de Infantes: no me lo presta «cuando el canario canta es porque está contento» ¿porque es el cumpleaños? ¿la madre del chico de enfrente puso un bizcochuelo en el horno? mami, no debe estar cocinado todavía, con un escarbadiente lo pincho y si el escarbadiente sale limpito ya está cocinado el bizcochuelo pero no, está caliente y hasta que se enfríe no lo podes cortar y ponerle el dulce de leche, qué humito rico que sale del horno va dando una vuelta por toda la casa y le llega al canario? le toca el piquito y por eso canta hasta que el chico de enfrente se quedó sin canario. Me lo dijo el chico y me lo dijo la madre: por culpa del gato. ¿ El gato sabe cocinar? ¿con papitas? ¿con ajo y perejil? el chico de enfrente «yo había ido a buscar la bolsa de alpiste y le había cambiado el agua y me olvidé de cerrar la jaula, total el canario no se vuela y sentí un ruido, que el gato saltó de la mesa a la jaula y de un manotón se metió al canario en la boca, cuando me di vuelta ya el canario no estaba más» ¿entero? ¿se lo tragó entero? «el gato se lo tragó entero y se lo mandó al buche, por eso está gordo, tócale la panza» ¡mami! ¡no lo mires! yo tampoco, lo miro de lejos ¿y no llamaron a la policía? en la casa del chico al gato lo dejan dormir en el jol."

Una de las cosas que mejor hace Manuel Puig es "contar películas":

"... el sábado vimos la más linda de la Ginger Rogers porque es de bailes y termina mal, que Fred Astaire se muere en el avión estrellado y ella lo está esperando pero él no llega. Y hay un lío porque lo están esperando, que tienen que bailar juntos en un Beneficio, y entonces ella ve que el amigo gordo le viene a anunciar una noticia mala y la mira muy triste, casi llorando, y ella se da cuenta, entonces se le caen las lágrimas y mira para el escenario donde no hay nadie porque Fred Astaire ya no viene porque se murió, y ella ve aparecer a ella y él transparentes, que se imagina que después de muerto siguen bailando y se van cada vez más lejos y se van haciendo chiquitos y por ahí dan vueltas detrás de unas plantas y ya no se ven más."

 Bibliografía:

Romero, Julia G.; Páez, Roxana; Goldchluk, Graciela (1996). Pretextos para La traición de Rita Hayworth, en edición crítica : B. Apuntes marginales manuscritos. EN: Amícola, J., ed. Manuel Puig : Materiales iniciales para La traición de Rita Hayworth. La Plata : UNLP. FAHCE. Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria. p. 267-402. (Ediciones especiales de la Revista Orbis Tertius ; Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/libros/pm.4/pm.4.pdf

lo que aporta la literatura

"en una novela, el argumento es un pretexto, un esquema; lo importante es el hombre que se adivina detrás, la persona que nos habla. Hasta hoy, todavía no he encontrado una mejor definición de qué aporta la literatura: el escuchar una voz humana..."

"... no he cesado de utilizar la lectura como un medio para hacer desaparecer el tiempo, y la escritura como un medio para retenerlo."

Frédéric Beigbeder, Una novela francesa, cap. 19

"Los libros son una manera de hablar a aquéllos a quienes somos incapaces de hablar."

Frédéric Beigbeder, Una novela francesa, cap. 34


viernes, 15 de mayo de 2015

El despotismo del Estado benefactor

"Un gobierno fundado en el principio de la benevolencia para con el pueblo, tal como el de un padre para con sus hijos, es decir, un gobierno paternal en el que entonces los súbditos, como niños menores de edad incapaces de diferenciar lo que les es verdaderamente útil o dañino, están obligados a comportarse de un modo meramente pasivo a fin de esperar únicamente del juicio del jefe del Estado la manera en que deben ser felices, y sólo de su bondad el que él lo quiera igualmente: un gobierno así es el mayor despotismo que se pueda imaginar."

Immanuel Kant, "Über den Gemeinspruch: Das mag in der Theorierichtigsein, taugtabernichtfür die Praxis", 1793 ("Sobre la expresión corriente: esto no puede ser justo en teoría")

Citado en: Frédéric Beigbeder, Una novela francesa, p. 145


Este despotismo es el que nos obliga a llevar puesto el cinturón de seguridad en los coches, el que nos prohibe tantas cosas como consumir determinadas drogas, poner los pies en el salpicadero del coche e incluso suicidarnos...

capitalismo y cristianismo

"El mandato capitalista (todo lo que es placentero es obligatorio) es igual de estúpido que la culpabilidad cristiana (todo lo que es placentero está prohibido)."

Frédéric Beigbeder, Una novela francesa, p.155

Nítidos progresos

    Fue muy repentino. Advertí un progreso asombroso de mi inteligencia. Cuestiones atinentes tanto a la condición humana en general como al secreto de mi propia persona, y que hasta ese día ni por sombra había podido dilucidar, se esclarecieron de golpe. De golpe, accedí a una comprensión superior.

    Sin embargo, yo no había introducido cambio alguno en la conducta de mi existencia. No estaba sacando in fine provecho de un largo y paciente estudio. Y nada veía tampoco que pudiese relacionarse con las vicisitudes de mi vida. Muchos sostienen que ciertas adversidades producen efectos fulminantes sobre nuestra natural complexión, que se rasga un velo, que revelaciones íntimas se producen.


     Pero últimamente no me había sido tan contraria la fortuna; aunque tampoco me tocara guitarra, ni bien cumplido ni mal acabado, un año sin duelo ni nacimiento. No hubo cómo le pudiese atribuir causa determinada a ese súbito incremento de lucidez, de sagacidad, de capacidad. Pero el hecho no admitía discusión: comprendía cuanto se sustraía antes a mi entendimiento. Dotado de una penetración filosófica inédita, desentrañé también el espeso enigma matemático. A su vez, mi soltura en esa ciencia me franqueó el acceso a las metafísicas más abstractas, y las más abstrusas.

    Mi comportamiento cambió. Desde entonces había de pasarme casi todo el santo día durmiendo. Curiosamente, esa letargia no perjudicó mi condición física. Antes bien, me descubrí, además, un portento de agilidad cuando muy ocasionalmente me decidía a introducir un poco de acción en mi vida. Y así, de un salto franqueaba el muro de cerca de mi jardín. Caminaba sin miedo por la cumbrera de los tejados más empinados. Me trepaba a los árboles sin experimentar más aquel vértigo que solía paralizarme.

     Pero sólo era cosa de esparcir el ánimo, ya no me movía sino para mi solaz y entretenimiento. Y eso porque desde el día en que mis capacidades intelectuales aumentaron tan ostensiblemente, ya no tuve necesidad de trabajar más para ganarme la vida. Me libré de los desvelos de la cotidiana tarea, de la afanosa labranza. Con holganza sola se ponía la olla. Ni que se hubiera vuelto mi luciente y distintivo genio una evidencia para todo el mundo, fui dispensado de la obligación de participar en los trabajos de la comunidad, y consiguientemente quedé exento de impuestos.

     Me sustentan. Por lo menos dos veces al día, deponen ante mí un copioso plato de comida. Ya no tengo que pescar o cosecharme el almuerzo, y si aún salgo a darle caza de vez en cuando, es por diversión, para darme el gusto, luciendo yo sin embargo mucha más habilidad y precisión que antes, y sin el auxilio de mi galgo, más confundido que perro en misa, y, además de eso, bien mal hallado por mi desafición. Desde entonces se muestra muy agresivo conmigo. Me voy a tener que separar de él. Se lo doy a quienquier… ¿alguien lo quiere?

     La voluptuosidad ha dejado de faltarle a mi deseo. Las caricias que huían de mí cual espantadizos pájaros vienen por sí solas a mi encuentro. Largos y finísimos dedos de uñas pintadas me regalan la panza. Puedo, sin temer la bofetada que asentadamente castigara semejante atrevimiento, enredarme entre las piernas de las mujeres más bellas, y hasta deslizarme debajo de sus faldas. Ya no se enfaldan.

    Así, la inteligencia que por voluntad divina se posó sobre mi frente me hizo merecedor de incontables ventajas, atenciones, y condignas ofrendas. Heme doblemente feliz y privilegiado pues la inteligencia, por lo que yo siempre catara, por lo que muy de tarde en tarde a mí me tocara, me parecía harto desconsiderada: era humillada, atropellada, denigrada. La mía, por lo contrario, es objeto de una suerte de culto del que disfruto muy prosaicamente, y sin pecar de cínico, tenedlo por seguro, mas sin avergonzarme, y menos compungirme.

     Bien mirado, lo que abunda no daña y es de bien nacidos ser agradecidos. Esa prodigiosa comprensión de los seres y de las cosas me permite gobernarme con más aplomo y mayor serenidad, eso es todo. Y el sistema que antes me oprimía ahora me beneficia. Obra en mi pro.

      Terminé por darme cuenta que no soy solo en mi género. Somos unos cuantos en haber recibido ese don de inteligencia. Formamos una comunidad imprecisa, sin sociedad, sin ritos, sin religión, sin estatutos. No obstante nos reconocemos en seguida entre nosotros. A veces la noche nos junta. De día, no alternamos mucho. Para que no nos descubran, guardamos las distancias. Procuramos no llamar la atención. Nos envidiarían. Y quién sabe si no nos hostigarían. Entonces rondamos entornando los ojillos. Nos rozamos. Y cada uno parte por su lado.

      Luego se acurruca en la canastita, sobre la almohadilla, y casi a un tiempo ronronea. 
Éric Chevillard, Nítidos progresos
Traducción: Corinne Ferrero



¨NETS PROGRÈS¨ de Eric Chevillard
Ce fut très soudain. Je constatai un étonnant progrès de mon intelligence. Des questions touchant aussi bien à la condition humaine en général qu’au secret de ma propre personne et qui m’étaient demeurées très opaques jusqu’à ce jour s’éclaircirent d’un coup. D’un coup, j’accédai à une compréhension supérieure.



Pourtant, je n’avais rien changé à la conduite de ma vie. Je ne tirais pas in fine le profit d’une longue et patiente étude. Rien non plus qui se puisse rapporter aux événements de mon existence. On prétend que certaines épreuves ont des effets foudroyants sur notre complexion particulière, qu’un voile se déchire, que des révélations intimes se produisent.



Mais j’avais été plutôt épargné par le sort ces derniers temps ; aucune grande joie non plus à signaler ; une année sans deuil ni naissance. Je ne pus attribuer à nulle cause précise ce surcroît subit de lucidité, de sagacité, de capacité. Mais cela était indéniable : je comprenais ce qui autrefois se dérobait à mon entendement. Doué d’une pénétration philosophique nouvelle, je perçai aussi grâce à elle l’épaisse énigme mathématique. Et ma maîtrise dans cette dernière science me donna à son tour accès aux métaphysiques les plus abstraites, les plus abstruses.



Mon comportement changea. Je passai désormais le plus clair de mes journées à dormir. Curieusement, cette léthargie ne nuisit pas à ma condition physique. Bien au contraire, je me découvris aussi une agilité nouvelle aux rares moments où je décidais de mettre un peu d’action dans ma vie. Alors, d’un bond, je franchissais le mur d’enceinte de mon jardin. Je marchais sans peur sur le faîte des toits. Je grimpais aux arbres sans plus éprouver le vertige qui me paralysait jadis.



Mais je ne bougeais que pour me donner de l’amusement et de la distraction. Car, du jour où mes capacités intellectuelles augmentèrent de façon si flagrante, il ne me fut plus nécessaire de travailler pour gagner ma vie. Finie, la corvée quotidienne, le rude labeur alimentaire. Je rendis mon tablier. Comme si le génie qui me distinguait était une évidence pour tout le monde, je fus dispensé de prendre part aux travaux de la communauté et corollairement de payer des impôts.



On me nourrit. Deux fois par jour au moins, une assiette copieuse est déposée devant moi. Je n’ai plus à pêcher ni à moissonner mon déjeuner, et si je le chasse encore parfois, c’est par jeu, pour mon seul plaisir, avec pourtant plus d’habileté et de précision que par le passé, sans le renfort de mon chien devenu inutile et, d’ailleurs, bien marri de ma désaffection. Il se montre depuis très agressif envers moi. Je vais devoir me séparer de lui. Je le donne, si quelqu’un le veut ?



La volupté ne se dérobe plus à mon désir. Les caresses qui me fuyaient comme des oiseaux farouches viennent d’elles-mêmes à ma rencontre. De longs doigts fins aux ongles vernis me grattent le ventre. Je peux, sans craindre la gifle qui souvent autrefois avait puni de semblables audaces, me frotter contre les jambes des plus belles femmes et même me couler sous leurs jupes. Elles ne se froissent plus.



Ainsi, l’intelligence qui s’est posée sur mon front comme une faveur divine me vaut bien des avantages, des attentions, des offrandes. Je me trouve doublement heureux et privilégié car l’intelligence, pour ce que j’en savais auparavant, pour ce que j’en avais peut-être, me paraissait plutôt mal considérée : on l’humiliait, on la bafouait, on la méprisait. La mienne, au contraire, fait l’objet d’une sorte de culte dont je jouis aussi très prosaïquement, sans aucun cynisme, notez-le bien, mais sans honte ni remords non plus.



Je n’ai pas volé ces récompenses, en somme. La compréhension prodigieuse des êtres et des choses dont je suis doué me permet de me diriger avec plus d’aisance et de sûreté, voilà tout. Et le système qui m’opprimait autrefois me profite à présent. Il joue pour moi.



J’ai fini par me rendre compte que je ne suis pas seul dans mon cas. Nous sommes quelques-uns à avoir reçu ce don d’intelligence. Nous formons une vague communauté, sans société, sans rites, sans religion, sans statuts. Il n’en reste pas moins que nous nous reconnaissons tout de suite entre nous. La nuit parfois nous rassemble. Le jour, nous ne frayons guère. Afin de ne pas nous trahir, nous gardons nos distances. Mieux vaut rester discrets. On nous jalouserait. On nous rudoierait peut-être. Alors nous nous contentons de plisser les yeux. Nous nous frôlons. Et chacun part de son côté.



Puis va se lover dans son panier, sur son coussin, et presque aussitôt ronronne.
Eric Chevillard
Paris, EdM, Abril 2015

Mírame a los ojos

he dicho a los ojos!!!!


Frédéric Beigbeder, un fabricante de frases, es el autor de esta campaña publicitaria y el autor de varias novelas de gran éxito que han sido traducidas a numerosos idiomas.

Antes de ser famoso como escritor trabajó como autor de reclamos publicitarios. Su conocimiento desde dentro del mundo de la publicidad le estimuló para escribir 99 francs, una de sus novelas más famosas, llevada al cine por Jan Kounen. Esta novela, escrita desde el epicentro del negocio de la publicidad, es una durísima sátira del mercado publicitario que provocó su despido fulminante de la agencia en la que prestaba sus servicios. Vendió más de 400.000 ejemplares en Francia y cerca de un millón en todo el mundo, siendo traducida a 35 idiomas, y fue finalista del Premio Goncourt.

Algunas de las frases de Beigbeder extraídas de su libro Una novela francesa:

"Es curioso que cuando alguien grita '¡sávese quien pueda!' todo el mundo salga corriendo. ¿Acaso no se puede uno salvar quedándose?"

"... una comisaría de policía es como una guardería: te desnudan, te dan de comer, te vigilan, no te dejan salir."

"Los amnésicos resultan ofensivos, sus allegados los toman por negacionistas, como si el olvido fuera siempre voluntario."


miércoles, 13 de mayo de 2015

Infancia

"Mi infancia no es ni un paraíso perdido ni un traumatismo ancestral. Me la imagino más bien como un lento período de obediencia. Tenemos tendencia a idealizar nuestros comienzos, pero un niño es, antes que nada, un paquete que hay que alimentar, transportar y acostar. A cambio del alojamiento y la comida, el paquete se adapta más o menos al reglamento interno.

Los nostálgicos de la infanciason aquellos que añoran la época en la que se ocupaban de ellos.

Al fin y al cabo, una comisaría de policía es como una guardería: te desnudan, te dan de comer, te vigilan, no te dejan salir..."

Frédéric Beigbeder, Una novela francesa, p. 31-32

martes, 12 de mayo de 2015

Una novela francesa

Frédéric Beigbeder, Una novela francesa, Traducción de Francesc Rovira, Anagrama, 2011 (Prefacio de Michel Houellebecq)



Varios caminos me han conducido hasta este "novela francesa". Uno de ellos fue la lectura de Una novela rusa de Emmanuel Carrère, pues al poco de leerla tuve ocasión de conocer la existencia de la obra de Beigbeder, publicada un año más tarde, cuyo título no sé si es un guiño hacia la obra de Carrère o no es más que una casualidad. Otro fue que la encontré mencionada, así como a su autor, en El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq, aumentando así mi curiosidad por esta obra. Un tercer camino puede haber sido también la reciente lectura de La isla del padre de Fernando Marías y, sobre todo, la reseña que firmaba Francisco Solano en el suplemento Babelia de El País del sábado 9 de mayo pasado, con el título "Tácticas del testimonio", en la que critica la tendencia de algunos escritores a incluirse en sus narraciones a las que no le gusta considerar como novelas sino como pertenecientes a un género al que denomina de testimonio. Estoy de acuerdo en que son bastantes las novelas publicadas en los últimos años en las que, con mayor o menor carácter autobiográfico, los autores aparecen dentro de la narración, pero no creo que por esta razón haya que considerar que estas obras no pertenezcan al género que llamamos "novela".  Para mí, como lector, es irrelevante si los personajes que aparecen en una novela son reales o ficticios, si alguno de ellos se trata del mismo autor explícitamente o si lo es de forma encubierta. Me importa la historia, la forma en la que está contada, la penetración en el alma de los personajes, en la descripción de las situaciones que se crean... qué más da si lo que se cuenta ocurrió de verdad o no, si le ocurrió al que lo cuenta o a otra persona o a un personaje que sólo existe en la imaginación del escritor...

Michel Houellebecq, en el prefacio a esta novela dice de ella lo siguiente: "La mayor cualidad de este libro es, sin ninguna duda, su honestidad. Y cuando un libro es tan honesto, puede dar lugar, casi inadvertidamente, a verdaderos descubrimientos sobre la naturaleza humana, terreno en el que la literatura mantiene varios cuerpos de ventaja sobre las ciencias".

Beigbeder afirma que escribe para recordar y que cuando inició la escritura de esta novela autobiográfica lo hizo con la esperanza de que la escritura le ayudase a revivir la memoria, porque, según él, "la literatura se acuerda de lo que nosotros hemos olvidado: escribir es leer en uno mismo."

Nada más empezar mi lectura me encuentro con seis palabras que me conmueven profundamente. Son las seis palabras que forman la primera frase del libro: "Soy más viejo que mi bisabuelo". Me conmueven porque yo soy mucho más viejo que mi madre y estoy a punto de ser más viejo que mi padre. Y esto es algo en lo que pienso frecuentemente.

Una pequeña crítica en cuanto a la traducción. Leo en la página 47: "En los años cincuenta, el matrimonio heredó una mansión en la costa vasca, Cenitz Aldea ('Por el camino de Cénitz' en euskera)...". Me sorprende que el autor haya utilizado la palabra "euskera" para referirse a la lengua vasca y compruebo que en la edición francesa se puede leer lo siguiente: "Cenitz Aldea ('Du côté de Cénitz' en basque)...". ¿Por qué traducir "basque" por "euskera" cuando se está traduciendo del francés al castellano? "euskera" es la forma en la que se llama a la lengua vasca en dicha lengua, pero no en castellano. De paso, al hacer esta comprobación, he podido detectar otro error, ya que no creo que la traducción correcta al castellano de la expresión francesa "Du côté de..." sea "Por el camino de..."

A propósito de literatura autobiográfica, en el capítulo 42 encontramos esto:

"Puesto que lo que se escribe se vuelve realidad, esta novela cuenta mi verdadera vida..."

"Se puede escribir como Houdini deshacía sus ataduras. La escritura puede servir de revelador en el sentido fotográfico del término. Por eso me gusta la autobiografía: me parece que, oculta dentro de nosotros, hay una aventura que espera a ser descubierta y que, si llegamos a extraerla de nuestro interior, es la historia más sorprendente jamás contada."

domingo, 10 de mayo de 2015

Hermanos de sangre. Una novela berlinesa

Ernst Haffner, Hermanos de sangre. Una novela berlinesa, Traducción de Fernando Aramburu, Seix Barral, 2015


Publicada por primera vez en 1932 con el título Juventud en la carretera a Berlín, esta novela fue prohibida por el régimen nazi y sus ejemplares ardieron en las hogueras. Más de ochenta años después ha sido rescatada de las llamas y del olvido.

Es un retrato descarnado de la vida de miles de jóvenes en la Alemania derrotada durante los años en los que se creó el caldo de cultivo del que surgiría el régimen nazi. Los jóvenes alemanes, huérfanos, expulsados de sus hogares por la miseria, condenados a vagar por las calles, a robar y a prostituirse constituían una amenaza para el orden social, eran "la amenaza del desamparo". El Estado les ofrecía los métodos educativos del correccional: "Esa educación que se supone ha de proteger del desamparo. Los chavalillos con dientes de leche junto a los curtidos pandilleros. La quinceañera virgo intacta -hurtó algunas cintas de seda, aderezos de vidrio o galletas de chocolate en los grandes almacenes- junto a las prostitutas adolescentes que ya tuvieron us primeras curas de bismuto y Salvarsán..."

viernes, 8 de mayo de 2015

Le Corbusier: la visión de un espíritu brutal


"Como los marxistas, como los liberales, Le Corbusier era un productivista. Imaginaba para el hombre edificios de oficinas, cuadrados, utilitarios, sin ningún tipo de decoración, y edificios de viviendas casi idénticos, con algunas funciones adicionales: guardería, gimnasio, piscina; entre los dos, vías rápidas. En su unidad de vivienda, el hombre debía disfrutar de aire puro y de luz, en su opinión esto era muy importante; y entre las estructuras de trabajo y las de vivienda, el espacio libre quedaba reservado para la naturaleza salvaje: bosques, ríos…; me imagino que a su modo de ver, las familias humanas tenían que poder pasearse por ella los domingos, de todas maneras él quería preservar este espacio, era una especie de ecologista adelantado, para él la humanidad debía reducirse a módulos habitables circunscritos en medio de la naturaleza, pero de ningún modo debían modificarla. Es espantosamente primitivo, si lo pensamos, una regresión aterradora con respecto a cualquier paisaje rural: mezcla sutil, compleja, evolutiva, de prados, campos, bosques, pueblos. Es la visión de un espíritu brutal, autoritario. Le Corbusier nos parecía un espíritu totalitario y brutal, movido por un gusto intenso por la fealdad, pero fue su visión la que ha prevalecido a lo largo de todo el siglo XX."

Michel Houellebecq,  El mapa y el territorio, p. 192

 "módulos habitables circunscritos en medio de la naturaleza, pero de ningún modo debían modificarla"

"mezcla sutil, compleja, evolutiva, de prados, campos, bosques, pueblos..."

jueves, 7 de mayo de 2015

el retrato de Dora Maar

Pablo Picasso, Portrait de Dora Maar (1939)

"El retrato de Dora Maar que hizo Picasso, ¿acaso no nos importa un pepino? De todos modos, Picasso es feo, pinta un mundo horriblemente deformado porque su alma es fea, es todo lo que se puede decir de Picasso, no hay ninguna razón para seguir favoreciendo la exposición de sus lienzos, no tiene nada que aportar, no hay ninguna luz en él, ninguna innovación en el modo de organizar colores o formas, en suma, no hay en Picasso absolutamente nada que merezca señalarse, sólo una estupidez extrema y un pintarrajeo priápico que puede cautivar a algunos sexagenarios con una cuenta abultada en el banco. El retrato que hizo Van Dyck de Ducon, que pertenecía al gremio de comerciantes, ya es otra cosa..."

Michel Houellebecq,  El mapa y el territorio, p. 154

Anton van Dyck, Los gobernadores del gremio de comerciantes de vinos (1659)

martes, 5 de mayo de 2015

El mapa y el territorio

Michel Houellebecq, El mapa y el territorio, Traducción de Jaime Zulaika, Anagrama, 2015


Michel Houellebecq y sus libros no dejan indiferente a nadie. Unos los elogian y otros los aborrecen...pero no cabe duda de que Houellebecq dice lo que muchos piensan pero no se atreven a decir. En esta novela muestra su perspicaz mirada sobre el mundo actual, sobre el sentido del arte, sobre el aislamiento, el individualismo... un mundo en el que es más real la representación de la realidad que la realidad misma... Houellebecq nos aporta "el punto de vista vegetal sobre el mundo", un mundo que se encamina hacia un nuevo estadio evolutivo en el que todo lo que el hombre ha construido, todo el progreso del que tan orgullosa se muestra la modernidad, será rápidamente engullido por la vegetación que no dejará ni rastro de lo que hubo antes...

Michel Houellebecq por Joëlle Delhovren

domingo, 3 de mayo de 2015

los portadores de sueños


En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo. 

Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.


Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación 

de amadores y soñadores;
hombres y mujeres que no soñaron 

con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo 

de las mariposas y los ruiseñores. 

Desde pequeños venían marcados por el amor. 
Detrás de su apariencia cotidiana
guardaban la ternura y el sol de medianoche. 

Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños, 

atacados ferozmente por los portadores de profecías 
habladoras de catástrofes.
Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías 

dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
es antigua al corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas 


que no sólo portaban sueños 
sino que los multiplicaban y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida 

como también había engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol. 


...

Gioconda Belli, "Los portadores de sueños"

jueves, 30 de abril de 2015

novelas sin escribir

"El Tiempo está lleno de novelas que nadie ha escrito y, sin embargo, se hallan a la vista y pueden, por tanto, leerse."

Fernando Marías, La isla del padre, p. 70

miércoles, 29 de abril de 2015

La isla del padre

Fernando Marías, La isla del padre, Seix Barral, 2015


"Los recuerdos son como los libros. Solo importan los que permanecen."

Fernando Marías se aventura en el terreno autobiográfico para contarnos "una historia verdadera", como la que nos contaba Philip Roth en Patrimonio. La muerte vive cuando la vida muere... La muerte del padre es algo que no solo nos conmueve sino que nos hace reflexionar sobre nuestra vida, sobre nuestra infancia y juventud marcadas por el padre presente o por el padre ausente...

Este libro, según su autor, "trata... del miedo mutuo que desde el primer  momento nos tuvimos mi padre y yo y de cómo logramos superarlo". Quizá todas las relaciones entre seres humanos consistan en eso, en superar el miedo que nos tenemos...

Este libro que es una autobiografía no es una autobiografía, y aunque sea también una biografía, tampoco es una biografía, porque cuenta muchas historias, pero sobre todo habla de sentimientos, de miedos, de anhelos, de lo que ocurrió, de lo que jamás ocurrió, de lo que nunca ocurrió y de lo que podría haber ocurrido pero no ocurrió...

La lectura de este libro invita a reflexionar sobre la importancia del azar en nuestras vidas. A mi me ha hecho pensar que quizá nuestras vidas, las vidas de todos, la historia... están más condicionadas por lo que no ocurrió pudiendo haber ocurrido que por lo que ocurrió realmente. Las infinitas cosas y situaciones que pudiendo haber sucedido no sucedieron son, quizá, las que configuran el futuro, las que hacen el presente tal como es...


FE DE ERRATAS de la primera edición (marzo 2015):

pag. 63, línea 22: Donde dice “ni muchos menos”, debe decir “ni mucho menos”
pag. 69, línea 6:  Donde dice “hallaría en ella”, debe decir “hallaría en ellas”
pag. 142, línea 9: Donde dice “hacer visto”, debe decir “haber visto”
pag. 246, línea 30: Donde dice “Me suelen miran”, debe decir “Me suelen mirar”

PELÍCULAS MENCIONADAS EN EL LIBRO:

Harry, el sucio  (p. 35)
2001: Una odisea del espacio   (p. 37)
La noche americana  (p.42)
Grupo salvaje  (p.62, p. 119, p. 121)
El puente sobre el río Kwai  (p. 79)
El Yang-Tsé en llamas  (p. 80)
El Álamo  (p. 80)
Beau Geste  (p. 80)
Lord Jim  (p. 97)
Solo ante el peligro (p. 109)
La jungla en armas (p. 109)
Las minas del rey Salomón  (p. 109, p. 176)
La pradera sin  ley  (p. 109)
Por un puñado de dólares  (p. 117)
La balada de Cable Hogue  (p. 119)
Hasta que llegó su hora  (p. 119)
Pequeño gran hombre  (p. 119)
Tambores lejanos  (p. 123)
Los pájaros  (p. 123)
Por un puñado de dólares  (p. 124)
Soldado azul  (p. 138)
Rebelde sin causa  (p. 144)
The French Connection  (p. 146)
Nicolás y Alejandra  (p. 148)
Patton  (p. 148)
El señor de la guerra  (p. 148)
Veracruz  (p. 176)
Mayor Dundee  (p. 176)
Fuego  (p. 212)
Dos hombres y un destino  (p. 214)
El golpe  (p. 214)
La terraza  (p. 242)


LIBROS MENCIONADOS:

Richard McKenna, “The Sand Pebbles”  (p. 84)
Richard Matheson, “Soy leyenda”  (p. 88)
James Hanley, “The Closed Harbour” (“Puerto cerrado”)  (p. 113)


Recupero aquí un artículo escrito por Fernando Marías y publicado en El Correo el 7 de agosto de 2006:

Mi abuela y Rafael Reig

Sabéis quién era Elizabeth Gautier Cottafava? Seguramente no, por eso os lo voy a decir: Elizabeth Gautier Cottafava era mi abuela materna, una mujer cabal y vehemente, cariñosa y sin dobleces, de armas tomar, hija de un francés y una italiana que llegaron a Bilbao a finales del XIX. Por tanto soy -es la primera vez que caigo en la cuenta de ello- descendiente de emigrantes. Ciertamente, ¿hay alguien que pueda asegurar que sus antepasados 'siempre estuvieron aquí'?

Debía de tener yo alrededor de diez u once años cuando una mañana de verano, en Lekeitio, camino de la playa de Karraspio, mi abuela, que por supuesto conocía mi pasión por el cine, me preguntó si de mayor no me gustaría ser actor; a lo que yo, instintivamente y supongo que por pudor, contesté que no, cuando tal vez la respuesta era sí. Hasta la fecha de hoy, y aunque me dedico efectivamente a esto de contar historias, jamás he interpretado papel protagonista o secundario en película, programa de televisión, drama teatral, ópera-rock o cualquier otra forma de ficción. Tenía ya totalmente asumido que aquel viejo sueño de mi abuela nunca se cumpliría... cuando en eso llegó Rafael Reig.

Su libro 'Manual de literatura para caníbales' (Debate) es una suerte de historia de la literatura española contada con el inimitable estilo humorístico de Reig en clave de ficción. Un libro para 'aprender deleitándose': contiene ejercicios prácticos y capítulos de título salgariano: 'La sublevación de los ornitorrincos', 'Cernícalos de rapiña', 'El abrazo de las anacondas'... Como dice el propio Reig, «una obra imprescindible para conocer la literatura española, a la par que una cumbre de esa misma literatura».

Pero, sobre todo, el libro contiene el impagable episodio 'La guerra de las Dos Marías', en la que se recrea una supuesta guerra entre los partidarios de la «literatura seria, la que no hace concesiones a los lectores» (capitaneados por Javier Marías, rey del Reino de Redonda) y los partidarios de «contar una historia» (bando de Fernando Marías, presidente de la República de Cuadrada). ¿Al fin, protagonista de un texto de ficción! Bueno, coprotagonista, que también sale Javier Marías: al rey lo que es del rey.

Me quedé sin abuela, pero tengo a Rafael Reig.

lunes, 27 de abril de 2015

aprehender el mundo como pregunta

"Tengo siempre mucho cuidado con las palabras pesimismo y optimismo. Una novela no afirma nada: una novela busca y plantea interrogantes. No sé si mi nación perecerá y tampoco sé cuál de mis personajes tiene razón. Invento historias, las pongo frente a frente, y por este procedimiento hago las preguntas. La estupidez de la gente procede de tener respuesta para todo. La sabiduría de la novela procede de tener una pregunta para todo. Cuando don Quijote sale al mundo, éste se convierte en un misterio puesto ante sus ojos. Tal es el legado de la primera novela europea a toda la historia de la novela que vino después. El novelista enseña al lector a aprehender el mundo como pregunta. Hay sabiduría y tolerancia en esta actitud. En un mundo edificado sobre verdades sacrosantas, la novela está muerta. El mundo totalitario, básese en Marx, en el Islam, o en cualquier otro fundamento, es un mundo de respuestas, en vez de preguntas. En él no tiene cabida la novela. En todo caso, me parece a mí que hoy en día, en el mundo entero, la gente prefiere juzgar a comprender, contestar a preguntar. Así, la voz de la novela apenas puede oírse en el estrépito necio de las certezas humanas."

Conversación entre Philip Roth y Milan Kundera
Londres y Connecticut, 1980

 

extraído de Calle del Orco

viernes, 24 de abril de 2015

descenso electoral

Se aproximan fechas en las que este sistema llamado democracia pretende hacernos creer una vez más que somos un rebaño de ovejas libres que podemos elegir a nuestros pastores, es decir, a quienes nos van a llevar a donde ellos quieran, como ellos quieran y cuando ellos quieran. Somos bastantes las personas que no queremos participar en este juego y algunas incluso ya lo hemos manifestado por medio de escritos dirigidos a las correspondientes oficinas del censo electoral para darnos de baja del mismo. Se ve que nuestra libertad no llega a tanto y no nos reconocen el derecho a renunciar a lo que dicen que es un derecho por lo que no nos descensan ni a tiros (perdón por la expresión pero se utiliza así en el lenguaje coloquial).

Saben que no nos acercaremos a sus llamadas mesas electorales... pero a pesar de todo es posible que nos quieran obligar a participar directamente como vocales o presidentes de mesa. En tal caso se nos presentan varias opciones: 1, renunciar a nuestras convicciones y jugar en el juego dócilmente para evitarnos problemas; 2, no hacer ni caso y no acudir sin dar explicaciones; 3, avisar previamente que no acudiremos y exponiendo nuestros motivos. Esta última opción parece la más coherente, no?

Más información: descensoelectoral.wordpress.com

Por qué y cómo hacer objeción de conciencia electoral


La última noche

James Salter, La última noche, Traducción de Luis Murillo Fort, Salamandra, 2006


Para mí, desconocido y misterioso Salter... Un escritor del que he oído hablar, he leído críticas, comentarios, reseñas... pero del que aún no había leído absolutamente nada. Sant Jordi-2015 ha sido la oportunidad para que esta pequeña recopilación de relatos breves caiga en mis manos. Y como se trata de relatos diferentes he comenzado la lectura por el último de ellos, el que presta su título al conjunto: "La última noche".  Su lectura me ha ido dejando sin respiración... poco a poco me han comenzado a sudar las manos, el corazón se me ha subido hasta la garganta dificultándome la respiración... y cuando lo he terminado, diez o quince minutos después de comenzar la lectura, me he quedado mudo, con la mente en blanco durante otros tantos minutos...

Literatura inquietante en pequeñas dosis que muestra destellos de vida, de personas que se relacionan entre ellas y con su pasado, con sus motivcaciones, con sus deseos, difíciles de entender, escondidos, ocultos, ignorados voluntariamente y voluntariamente eliminados de la memoria para ser recuperados... Salter no cuenta historias, sino que pinta cuadros impresionistas con luces y sombras, pequeñas pinceladas a través de las cuales intuimos situaciones, sentimientos, recuerdos, emociones... El material que utiliza Salter son personas de clase media alta americana, bien situadas, que aparentemente lo tienen todo, pero en realidad tienen bien poco... Todo se trivializa, el amor, el dolor, la memoria y el olvido...

Leer a Salter es un placer... porque leer es un placer y a algunos nos hace muy felices. Sin embargo, fue el mismo James Salter quien dijo en una entrevista publicada por El País-Babelia (1168, 12/4/2014) que "lo más asombroso es que la gente parece pasarla muy bien sin leer. Y quienes no leen parecen tan felices como yo."

Esta dichosa ansiedad doméstica

Elena Román, Esta dichosa ansiedad doméstica, Devenir-el otro, Madrid, 2011

Este libro, que recibió el III Premio de poesía Blas de Otero Villa de Bilbao 2010, es un regalo del día de Sant Jordi. Un regalo para disfrutar de la poesía doméstica de Elena Román. Un regalo para aprender a mirar con otros ojos lo que vemos sin ver todos los días. Un regalo para soñar otros sueños. Un regalo para aprender a convivir con esta dichosa ansiedad doméstica.


EL PORTAL
Sean bienvenidos a la antesala de lo doméstico
vuestros desfiles sin pretensión de desfiles
entre helechos de plástico, buzones bulímicos,
colillas autóctonas y mausoleos de la publicidad.
...


EL DESPERTADOR

Olvídame, pájaro a pilas,
graznido en un nido made in China,
pues no soporto las alarmas infundadas,
el uso de la estridencia para anunciar comienzos.

Vuela o cállate de una vez,
egocéntrico incubador de insomnios,
que si tú no puedes soñar,
yo   aún   sí.

jueves, 16 de abril de 2015

El beso de la mujer araña

Manuel Puig, El beso de la mujer araña, Seix Barral, 1981


"A ELLA se le ve que algo raro tiene, que no es una mujer como todas. Parece muy joven, de unos veinticinco años cuanto más, una carita un poco de gata, la nariz chica, respingada..."

Manuel Puig es un narrador de historias, alguien a quien le gusta contar películas, aquellas películas de su infancia que veía en el cine al que acudía con su madre todas las tardes durante varios años...

En El beso de la mujer araña dos presos, un militante revolucionario y un homosexual, encerrados en la misma celda se cuentan películas, algunas reales y otras inventadas, pero también se cuentan sus vidas como si fueran películas. Películas como sueños y sueños que parecen películas. Con todo ello tejen una tela de araña que los atrapa y por medio de la cual Manuel Puig trata de entenderse a sí mismo y de poner en cuestión las identidades sexuales y políticas.

La novela se encuentra glosada con abundantes notas que constituyen un verdadero tratado sobre la homosexualidad.

"Vos sos la mujer araña, que atrapa a los hombres en su tela"

martes, 14 de abril de 2015

Eduardo Galeano


La muerte no nos lo ha matado del todo. Nos quedan sus palabras escritas, a las que siempre podemos regresar en busca de nuevas miradas sobre todo lo que nos rodea.

En una entrevista publicada por la Revista Ñ hace ahora siete años, Eduardo Galeano se mostró convencido de que la muerte nunca mata del todo:

¿Qué es la muerte para Ud. ?
Depende de la hora del día. A veces me angustia. A veces le tengo miedo. A veces me resulta indiferente, y otras veces, las más frecuentes, creo que la muerte y el nacimiento son hermanos. Que la muerte ocurre para que el nacimiento sea posible. Y que hay nacimientos para confirmar que la muerte nunca mata del todo.


 Eduardo Galeano, visto por Gonza Rodríguez

"Cerrando venas: Universo Galeano", por Gustavo Duch

miércoles, 8 de abril de 2015

Una novela rusa

Emmanuel Carrère, Una novela rusa, Traducción de Jaime Zulaika, Anagrama, 2015

"Le train roule, c'est la nuit, je fais l'amour avec Sophie sur la couchette et c'est bien elle"

Emmanuel Carrère es un inventor de realidades y un historiador de ficciones, que escribe ficciones reales para imaginarse a sí mismo. Carrère elabora ficciones para entender la realidad, o para construirla y utiliza la realidad para elaborar sus ficciones.


En esta, que puede considerarse como una larga carta a su madre, Emmanuel Carrère es tremendamente sincero, porque "la sinceridad y la verdad son dos cosas distintas". Relata varias experiencias vitales a través de las cuales planean constantemente los fantasmas del pasado y las obsesiones del autor sobre el amor, sobre el engaño, sobre el horror y el sufrimiento, sobre la verdad y sobre la mentira... porque escribir libros puede servir también para no tirarse por la ventana y porque cuando sufrimos porque nos han prohibido sufrir es necesario darle voz al sufrimiento...


viernes, 3 de abril de 2015

Sangre de amor correspondido

Manuel Puig, Sangre de amor correspondido, Planeta, 1999


Retazos de voces, de pensamientos, de datos, de situaciones que van y vienen, hacia adelante, hacia atrás... preguntas sin respuestas, respuestas sin preguntas... construyendo una historia de historias como cualquier historia... hombres machos muy machos y mujeres hembras muy hembras... el deseo a flor de piel, el abandono, los reencuentros...

Un reto permanente para el lector que va encontrando claves que no sabe para qué sirven hasta que descubre cómo se abren puerts con ellas... es Manuel Puig...


Archivo digital Manuel Puig

jueves, 2 de abril de 2015

queremos a Barrabás

Hoy la Iglesia Católica ha conmemorado el día de San Barrabás, patrono de la democracia...

¡Queremos a Barrabás! 
Charles Muller
La Ilustración española y americana, 30/3/1879



Francisco de Quevedo

Honoré Daumier, Ecce Homo
¡Queremos a Barrabás!

miércoles, 1 de abril de 2015

O rebanho é os meus pensamentos

Libro de Horas de Juana I de Castilla, f. 3r (British Library)

Sou um guardador de rebanhos.
O rebanho é os meus pensamentos
E os meus pensamentos são todos sensações.
Penso com os olhos e com os ouvidos
E com as mãos e os pés
E com o nariz e a boca.
Pensar uma flor é vê-la e cheirá-la
E comer um fruto é saber-lhe o sentido.

Por isso quando num dia de calor
Me sinto triste de gozá-lo tanto,
E me deito ao comprido na erva,
E fecho os olhos quentes,
Sinto todo o meu corpo deitado na realidade,
Sei a verdade e sou feliz.



Soy un cuidador de rebaños.
El rebaño son mis pensamientos
Y mis pensamientos son todos sensaciones.
Pienso con los ojos y con los oídos
Y con las manos y los pies
Y con la nariz y la boca.

Pensar una flor es verla y olerla
Y comer un fruto es saberle el sentido.

Por eso, cuando en un día de calor
Me siento triste de gozarlo tanto.
Y me dejo a lo largo en la hierba,
Y cierro los ojos calientes,

Siento todo mi cuerpo dejado en la realidad,
Sé la verdad y soy feliz.



domingo, 29 de marzo de 2015

día de la docilidad


Hoy celebramos el día de la docilidad, de la sumisión, de la obediencia, del borreguismo... 

porque hoy, todos nos hemos levantado una hora antes que otros domingos, hemos desayunado una hora antes, comemos una hora antes, cenaremos una hora antes y nos iremos a la cama una hora antes... y todo esto sin que nadie nos lo ordene, sin necesidad de que haya penas de prisión para quien no obedezca la norma impuesta nadie sabe por quién ni cómo... 

Pedro García Olivo escribió hace tiempo  algunas reflexiones intentando explicarse lo que él llama EL ENIGMA DE LA DOCILIDAD

http://www.viruseditorial.net/pdf/El%20enigma%20de%20la%20docilidad.pdf

Boquitas pintadas

Manuel Puig, Boquitas pintadas, Seix Barral, 1984

Manuel Puig, el olvidado escritor argentino al que su pasión por el cine le llevó a soñar sus propias películas y convertirlas en novelas.

Del comentario de esta novela en el "Taller de lectura de Liliana Costa", copio el primer párrafo:

"Un auténtico collage de textos de diversa naturaleza constituye el material narrativo de esta original novela publicada en Buenos Aires, en 1968. Manuel Puig articula las piezas con ingenio y el talento propio de un artesano, utilizando, en cada uno de los casos, la fórmula social convenida. De esta manera, el lenguaje popular es el protagonista y el vehículo para expresarse: tenemos extractos de diarios íntimos, informes policiales, informes médicos, retazos de diálogos telefónicos, cartas, demandas judiciales, guiones de radionovelas, monólogos interiores, rezos, una confesión ante un cura, esquelas fúnebres, artículos periodísticos de diarios y de revistas, etc. El lector se encuentra frente a una gran variedad de recortes que se aglutinan para recrear un mundo concreto, el mundo de la provincia argentina a finales de la primera década del siglo XX."



 Rubias de New York

Letra: Alfredo Le Pera
Música: Carlos Gardel

Mary, Peggy, Betty, Julie rubias de New York
Cabecitas adoradas que mienten amor
Dan envidia a las estrellas,
Yo no se vivir sin ellas.

Mary, Peggy, Betty, Julie de labios en flor
Es como el cristal la risa loca de Julie,
Es como el cantar de un manantial
Turba mi soñar el dulce hechizo de Peggy
Su mirada azul honda como el mar.

Deliciosas criaturas perfumadas
Quiero el beso de sus boquitas pintadas,
Frágiles muñecas del olvido y el placer
Ríe su alegría como un cascabel.

Rubio cocktail que emborracha, así es Mary
Tu melena que es de plata quiero para mi,
Si el amor que me ofrezcas
Solo dura un breve día
Tiene el fuego de una brasa tu pasión, Betty

Es como el cristal ... ... ... ...

sábado, 28 de marzo de 2015

cada vez más solos

Hace unos días perdíamos a nuestro Cifu de toda la vida... y cuatro días más tarde (como no leo periódicos, ni veo la tele, ni escucho la radio... me entero de las cosas con algún retraso, y a veces, nunca)... pues eso... que cuatro días más tarde también nos quedamos sin Moncho Alpuente... ¡qué tiempos aquellos en lo que cantábamos canciones como "no sea usted original" o "a beneficio de los huérfanos"... ¡qué tiempos!





Y aquí... Cifu y Alpuente, juntos


martes, 24 de marzo de 2015

no colaborar

 Vivimos en la farsa de creer que vivimos en el mejor de los mundos posibles... adormecidos, hipnotizados por la teoría del progreso, del crecimiento infinito, de la razón, del poder de los seres humanos. Vivimos en un inmenso campo de concentración construido por nosotros mismos y en el que somos prisioneros y guardianes al mismo tiempo. Vivimos sumisos, obedientes, resignados... Vivimos una gran farsa contra la que no se puede hacer nada... sólo se puede huir, escapar hacia los márgenes, hacia la clandestinidad... echarse a un lado, no colaborar y no contribuir a la prosperidad de la farsa...


"... había preferido echarse a un lado, no colaborar, malgastar su inteligencia y su sensibilidad con cualquier pasatiempo antes que contribuir a la prosperidad de la farsa." (José Ardillo, Buenos días, Sísifo)




lunes, 23 de marzo de 2015

besos, abrazos, carantoñas y achuchones...


Cifu se nos ha ido y nos ha dejado tan solos... Su voz, sus larguísimos comentarios y charletas y sus selecciones musicales de jazz, siempre el jazz, el jazz porque sí... nos han dejado abandonados, perdidos en la inmensidad del espacio y del tiempo... Recuerdo que escuchaba a Cifu en mi primera radio de galena, fabricada por mí mismo, con un auricular pegado a la oreja, en las noches de verano, con la ventana abierta, mirando hacia el Campo Volantín, mientras soñaba con cualquiera sabe qué... Sería el año 1971 o 1972... Han pasado muchos años. Muchos años sin escucharle, pero ocasionalmente volvía a oir su voz por la radio... una voz que me evocaba situaciones de aquellos años en los que estaba tan perdido como lo estuve después y como lo estoy ahora... Y Cifu seguía allí, en las ondas, como si el tiempo no hubiera transcurrido... en un presente continuo... Ahora ya no estará más...

Besos, abrazos, carantoñas y achuchones para Cifu... para que nos espere pacientemente junto a San Pedro y nos reciba, cuando allí lleguemos, con buena música, como siempre...

domingo, 22 de marzo de 2015

Buenos días, Sísifo

José Ardillo, Buenos días, Sísifo, La Vihuela edición, 2014


Es la historia de una huída imposible y de una búsqueda que nunca acaba de encontrar... exilios voluntarios para desligarse del orden cívico: "es el repliegue o la huida. Buscar otro lugar y empezar de cero. Pero esto, más que una solución, es una añagaza para evitar la cuestión principal. Porque el mundo no deja lugares privilegiados en los márgenes, no hay mérgenes, es imposible escapar."

Es la historia que algunos conocemos de cerca porque es un poco tambén nuestra historia... la historia de los que queremos huir y buscamos una y otra vez, como Sísifo, que en el siglo XXI es "una conciencia aturdida delante de un montaje colosal cuyos fines ignora...", porque "en el siglo XXI Sísifo está en paro, a perpetuidad. No realiza una tarea absurda, ya no, la sociedad tecnológica le ha liberado de la piedra. Le ha robado su piedra..."

José Ardillo, que se revela aquí como un grandísimo escritor de ficción, nos transmite la imposibilidad de cualquier esperanza porque "la gran amenaza del siglo XXI es que nadie quiere ser malo...", porque vivimos en "la edad de la 'guerra humanitaria' del 'capitalismo verde', de las 'clases menos favorecidas', de la 'justicia infinita', de las 'energías limpias', de los 'daños colaterales' y de las 'víctimas no implicadas'

miércoles, 18 de marzo de 2015

la utopía

"La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar."

Fernando Birri (director de cine)





Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

Konstantinos Kavafis, Antología poética, Alianza Editorial, Madrid 1999.

martes, 17 de marzo de 2015

La muerte de Ivan Ilich

Leon Tolstoi, La muerte de Ivan Ilich, Traducción de Augusto Vidal, Ediciones Folio, 2002

Obra breve y tardía de un maestro, La muerte de Ivan Ilich, ha sido considerada por algunos grandes de la literatura universal como una novela perfecta. Tolstoi, en su madurez, indaga, de forma magistral, en el sinsentido de la vida ("vanitas vanitatis") condenada desde el principio a un final que todos conocemos pero que nadie acepta ni quiere aceptar, porque la muerte es algo que siempre ocurre a los demás... a Ivan Ilich. Mientras aquella llega, la vida es un transcurrir de pequeños placeres, ansiedades, ambiciones, convencionalismos y frustraciones de todo tipo. La muerte, siempre presente en nuestras vidas, es considerada como algo extraño que siempre ocurre a otros y cuando la vemos de cerca la ignoramos hipócritamente. Tolstoi reflexiona sobre la muerte, sobre la compasión, y sobre el dolor de quien sabe que su vida se acaba.

El depurado estilo de Toltoi, sencillo pero profundo, irónico y sincero, convierte la lectura de esta obra en un auténtico placer y en una lección de vida que debería prepararnos para encarar de frente la muerte de los seres queridos y la nuestra.

Porque, volver a Tolstoi, una y otra vez, es casi una necesidad.

La vida y la muerte de Iván Ilich: sobre la vulnerabilidad y lo singular

viernes, 13 de marzo de 2015

el derecho de ser niños

"Día tras día, se niega a los niños el derecho a ser niños. Los hechos, que se burlan de ese derecho, imparten sus enseñanzas en la vida cotidiana. El mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, para que se acostumbren a actuar como el dinero actúa. El mundo trata a los niños pobres como si fueran basura, para que se conviertan en basura. Y a los del medio, a los niños que no son ricos ni pobres, los tiene atados a la pata del televisor, para que desde muy temprano acepten, como destino, la vida prisionera. Mucha magia y mucha suerte tienen los niños que consiguen ser niños."

no he de callar

Un antiguo proverbio dice que Somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio

La Biblia recoge también algunos proverbios con un sentido equivalente:


Necio callado pasa por sabio;
el que cierra los labios por prudente.
Proverbios, 17, 28


Algunos refranes populares castellanos insisten en la misma idea:

En boca cerrada no entran moscas
Asno callado es tenido por sabio contado
Hablar sin pensar es como tirar sin apuntar
En la boca tengo un grillo que está siempre diciendo: dilo, dilo, dilo...

En su última novela, Así empieza lo malo,  Javier Marías tampoco calla cuando reflexiona sobre el hablar y sobre el callar. Parafrasea a Shakespeare, quien en el prólogo de la segunda parte de su obra Henry IV, pone en boca de Rumor estas palabras: "Abrid los oídos; porque, ¿cuál de vosotros cerrará el orificio que escucha cuando habla el sonoro Rumor? Yo, desde el oriente al encorvado oeste, con el viento como mi caballo de postas, aún despliego los actos iniciados en esta bola terrestre. Cabalgan sobre mis lenguas las incesantes calumnias, que pronuncio en todo idioma, atestando de falsas noticias los oídos de los hombres".

Porque... la calunnia e un venticello...

 

Siguiendo con Javier Marías, en otro momento de su última novela podemos leer: "Uno olvida mucho más lo que sale de su boca que lo que entra por sus oídos"; y más adelante: "...cada cosa que se le cuenta a uno deja su pequeña huella y siembra un mínimo de duda, por eso no es tan extraño que a veces uno no quiera oír más, cuando ya se ha compuesto su cuadro, o que prohíba hablar a los acusados, no vaya a ser que paulatinamente lo convenzan de su inocencia y suene a verdad su relato".

Sin embargo, a veces, es preciso hablar y no callar para que no nos ocurra como en las profecías de Isaías:

Maltratado, se humillaba y no abría la boca:
como cordero llevado al matadero,
como oveja ante el esquilador,
enmudecía y no abría la boca.
Isaías, 53, 7 

Así pues, muchas veces, es preciso hablar y no callar "por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises, o amenaces miedo..."



EPÍSTOLA SATÍRICA Y CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS, ESCRITA A DON GASPAR DE GUZMÁN, CONDE DE OLIVARES, EN SU VALIMIENTO por Francisco de Quevedo y Villegas, 1630

No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice.

En otros siglos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda,
y romper el silencio el bien hablado.

Pues sepa quien lo niega, y quien lo duda,
que es lengua la verdad de Dios severo,
y la lengua de Dios nunca fue muda.

Son la verdad y Dios, Dios verdadero,
ni eternidad divina los separa,
ni de los dos alguno fue primero.

Si Dios a la verdad se adelantara,
siendo verdad, implicación hubiera
en ser, y en que verdad de ser dejara.

La justicia de Dios es verdadera,
y la misericordia, y todo cuanto
es Dios, todo ha de ser verdad entera.

Señor Excelentísimo, mi llanto
ya no consiente márgenes ni orillas:
inundación será la de mi canto.

Ya sumergirse miro mis mejillas,
la vista por dos urnas derramada
sobre las aras de las dos Castillas.

Yace aquella virtud desaliñada,
que fue, si rica menos, más temida,
en vanidad y en sueño sepultada.

Y aquella libertad esclarecida,
que en donde supo hallar honrada muerte,
nunca quiso tener más larga vida.

Y pródiga de l'alma, nación fuerte,
contaba, por afrentas de los años,
envejecer en brazos de la suerte.

Del tiempo el ocio torpe, y los engaños
del paso de las horas y del día,
reputaban los nuestros por extraños.

Nadie contaba cuánta edad vivía,
sino de qué manera: ni aun un'hora
lograba sin afán su valentía.

La robusta virtud era señora,
y sola dominaba al pueblo rudo;
edad, si mal hablada, vencedora.

El temor de la mano daba escudo
al corazón, que, en ella confiado,
todas las armas despreció desnudo.

Multiplicó en escuadras un soldado
su honor precioso, su ánimo valiente,
de sola honesta obligación armado.

Y debajo del cielo, aquella gente,
si no a más descansado, a más honroso
sueño entregó los ojos, no la mente.

Hilaba la mujer para su esposo
la mortaja, primero que el vestido;
menos le vio galán que peligroso.

Acompañaba el lado del marido
más veces en la hueste que en la cama;
sano le aventuró, vengóle herido.

Todas matronas, y ninguna dama:
que nombres del halago cortesano
no admitió lo severo de su fama.

Derramado y sonoro el Oceano
era divorcio de las rubias minas
que usurparon la paz del pecho humano.

Ni los trujo costumbres peregrinas
el áspero dinero, ni el Oriente
compró la honestidad con piedras finas.

Joya fue la virtud pura y ardiente;
gala el merecimiento y alabanza;
sólo se cudiciaba lo decente.

No de la pluma dependió la lanza,
ni el cántabro con cajas y tinteros
hizo el campo heredad, sino matanza.

Y España, con legítimos dineros,
no mendigando el crédito a Liguria,
más quiso los turbantes que los ceros.

Menos fuera la pérdida y la injuria,
si se volvieran Muzas los asientos;
que esta usura es peor que aquella furia.

Caducaban las aves en los vientos,
y expiraba decrépito el venado:
grande vejez duró en los elementos.

Que el vientre entonces bien diciplinado
buscó satisfación, y no hartura,
y estaba la garganta sin pecado.

Del mayor infanzón de aquella pura
república de grandes hombres, era
una vaca sustento y armadura.

No había venido al gusto lisonjera
la pimienta arrugada, ni del clavo
la adulación fragrante forastera.

Carnero y vaca fue principio y cabo,
Y con rojos pimientos, y ajos duros,
tan bien como el señor, comió el esclavo.

Bebió la sed los arroyuelos puros;
de pués mostraron del carchesio a Baco
el camino los brindis mal seguros.

El rostro macilento, el cuerpo flaco
eran recuerdo del trabajo honroso,
y honra y provecho andaban en un saco.

Pudo sin miedo un español velloso
llamar a los tudescos bacchanales,
y al holandés, hereje y alevoso.

Pudo acusar los celos desiguales
a la Italia; pero hoy, de muchos modos,
somos copias, si son originales.

Las descendencias gastan muchos godos,
todos blasonan, nadie los imita:
y no son sucesores, sino apodos.

Vino el betún precioso que vomita
la ballena, o la espuma de las olas,
que el vicio, no el olor, nos acredita.

Y quedaron las huestes españolas
bien perfumadas, pero mal regidas,
y alhajas las que fueron pieles solas.

Estaban las hazañas mal vestidas,
y aún no se hartaba de buriel y lana
la vanidad de fembras presumidas.

A la seda pomposa siciliana,
que manchó ardiente múrice, el romano
y el oro hicieron áspera y tirana.

Nunca al duro español supo el gusano
persuadir que vistiese su mortaja,
intercediendo el Can por el verano.

Hoy desprecia el honor al que trabaja,
y entonces fue el trabajo ejecutoria,
y el vicio gradüó la gente baja.

Pretende el alentado joven gloria
por dejar la vacada sin marido,
y de Ceres ofende la memoria.

Un animal a la labor nacido,
y símbolo celoso a los mortales,
que a Jove fue disfraz, y fue vestido;

que un tiempo endureció manos reales,
y detrás de él los cónsules gimieron,
y rumia luz en campos celestiales,

¿por cuál enemistad se persuadieron
a que su apocamiento fuese hazaña,
y a las mieses tan grande ofensa hicieron?

¡Qué cosa es ver un infanzón de España
abreviado en la silla a la jineta,
y gastar un caballo en una caña!

Que la niñez al gallo le acometa
con semejante munición apruebo;
mas no la edad madura y la perfeta.

Ejercite sus fuerzas el mancebo
en frentes de escuadrones; no en la frente
del útil bruto l'asta del acebo.

El trompeta le llame diligente,
dando fuerza de ley el viento vano,
y al son esté el ejército obediente.

¡Con cuánta majestad llena la mano
la pica, y el mosquete carga el hombro,
del que se atreve a ser buen castellano!

Con asco, entre las otras gentes, nombro
al que de su persona, sin decoro,
más quiere nota dar, que dar asombro.

Jineta y cañas son contagio moro;
restitúyanse justas y torneos,
y hagan paces las capas con el toro.

Pasadnos vos de juegos a trofeos,
que sólo grande rey y buen privado
pueden ejecutar estos deseos.

Vos, que hacéis repetir siglo pasado,
con desembarazarnos las personas
y sacar a los miembros de cuidado;

vos distes libertad con las valonas,
para que sean corteses las cabezas,
desnudando el enfado a las coronas.

Y pues vos enmendastes las cortezas,
dad a la mejor parte medicina:
vuélvanse los tablados fortalezas.

Que la cortés estrella, que os inclina
a privar sin intento y sin venganza,
milagro que a la invidia desatina,

tiene por sola bienaventuranza
el reconocimiento temeroso,
no presumida y ciega confianza.

Y si os dio el ascendiente generoso
escudos, de armas y blasones llenos,
y por timbre el martirio glorïoso,

mejores sean por vos los que eran buenos
Guzmanes, y la cumbre desdeñosa
os muestre, a su pesar, campos serenos.

Lograd, señor, edad tan venturosa;
y cuando nuestras fuerzas examina
persecución unida y belicosa,

la militar valiente disciplina
tenga más platicantes que la plaza:
descansen tela falsa y tela fina.

Suceda a la marlota la coraza,
y si el Corpus con danzas no los pide,
velillos y oropel no hagan baza.

El que en treinta lacayos los divide,
hace suerte en el toro, y con un dedo
la hace en él la vara que los mide.

Mandadlo así, que aseguraros puedo
que habéis de restaurar más que Pelayo;
pues valdrá por ejércitos el miedo,
y os verá el cielo administrar su rayo.